
Por Manuel Gutiérrez.
La Plaza Mercedes Benz, luce ahora moderna, acristalada y es un fórum deportivo o social, pero en tiempos pasados, durante 29 años del siglo XX, fue una zona de terror, en que los rifles de francotirador con mira telescópica, las ametralladoras, las minas y las redes de alambrados intrincados de púas, dieron cuenta de 600 alemanes del oriente que buscaron pasar al otro lado, para ser oprimidos por el “imperialismo capitalista y decadente” de cien mil que lo intentaron, con un margen de éxito relativo, en las fronteras federales, pero dado que en la zona del muro de Berlín, murieron de 140 a 170 alcanzados por los disparos.
Tan fue zona de terror, que 270 alemanes murieron en esa misma zona, en un intento fallido de llegar a la libertad, como la vivía el lado occidental de Berlín. Pero muchos murieron, sin ser tocados por un disparo, o ser convertidos en fragmentos con la explosión de una mina. Simplemente murieron de terror, es decir, el miedo viceral, a la muerte ocasionaba los infartos mortales al saber del riesgo que corrían. De ser capturados, tortura, cárcel y reeducación, o de ser muertos, muy seguramente. Escapaban entonces, de alguna forma, aunque sin vida.
Una zona sin duda cargada de historia, con fragmentos del muro en que esta el beso eslavo de Honecker, el tirano de la Democrática Alemania, besándose con Breznhev, en ese momento el hombre fuerte de la URSS. Pero también hay arte urbano, tal vez vandálico, incluso episodios de fugas, unas en un automóvil compacto que se acondicionó para impactar y derribar el muro, incluso con algo de blindaje para las balas, lo que fue celebrado en todo Berlín.
Pero hubo fugas en globo, hasta en un avión pleneadorhechizo que fue capaz de elevarse encima del muro, muchos optaron por un disfraz, por tuneles, en saltos aéreos casi de acróbatas de circo, que al final de cuentas, los curarían en la Republica Alemana Federal, que si era democrática y occidental si sobrevivían al gran salto de edificios altos próximos al muro.
Historia, porque en ese lugar estuvo a punto de estallar la tercera guerra mudial cuando el Pacto de Varsovia, estimaba que podía ganar porque tenía más tanques, todo porque un marine franco paso por el puesto de control Charlie, al lado del paraíso socialista, de civil, con su mujer para asistir a la opera, que con la música sinfónica son el gran atractivo de todas las clases europeas, incluso jóvenes conocedores.
El problema es al regreso no lo de dejaron pasar. Los tanques de congregaron ante el reclamo yanqui, y los soviéticos pusieron los suyos a unos metros de distancia en un aire denso que podía haberse cortado como mantequilla helada con un cuchillo caliente. Un dedo nervioso, un ruido, un petardo que se confundiera, hubiera iniciado el Armagedón.El marine regresó ileso y los blindados se retiraron. Un episodio de tantos…
El muro es como de dos metros, no más de tres, no tan grueso y nada que ver con el arte o el amurallamiento medieval, pero era más mortal que un foso medieval con arqueros listos.
Corrían nuevos tiempos en el mundo, el Occidente se fortaleció con el liderazgo de Ronald Reagan y del Papa Juan Pablo II, que nuevamente contestó con sus palabras y en Polonia con Solidaridad, la pregunta de Stalín, de “Cuántas divisiones tiene el Papa”. Esa pregunta los políticos listos no la hacen.
La historia del muro comienza con el lacayo Walter Ulbricht, que lo construyó luego que 200 mil berlineses optaron por pasar al lado controlado por los aliados.
Ante esa situación optaron por el muro, pero ya antes Stalin bloqueó lo que quedaba de Berlín, quitando agua y electricidad y el paso de alimentos, en el aeropuerto de Templehof, se logró que los Douglas de carga aterrizaran cada 2 minutos, y que bombardearan con paracaídas el área aliada de Berlín, pero sobrevivieron al hambre. Eso costó aviones y 70 pilotos aliados que perdieron la vida en la delicada operación de guerra fría y de Cortina de Hierro, ya real implantada por los soviéticos.
El muro en si, alcanzó 43.1 kilómetros, con 117 kilómetros de áreas de seguridad aplicadas desde alambrados a extensión de campos de minas y torre de vigilancia y reflectores. Pero revoluciones vinieron en 52 en Hungria, en el 68 la Primavera de Praga, y el Berlin, el 9 de noviembre. Los berlineses algo presintieron y todo comenzó en un templo cercano al muro, con concentraciones de ciudadanos que exactamente era inconformes pero no sabían que.
Previamente, así lo platicaron en el mismo Berlín, en el lado soviético, Mijail Gorbachov, presidente de la apertura (glasnost) advirtió a todos los satélites sobre todo a los ocupados en Europa, que el sistema había fallado, y que era tiempo del cambio por algo que funcionara.
“El ultimo en salir, -les dijo a los mandatarios impuestos por el poder soviético- perderá todo” y sus palabras resultaron proféticas en Alemania, en donde Honecker, era un tirano eficiente al estilo alemán, y de hueso colorado. Este se resistió a reformas que llegaron antes de Hungría, Checoslovaquia, o Polonia, en que de manos la estructura comunista sobrevivia como organismo, como partido y como aglutinante de los rojos que consideraban que vivían en el mejor sistema, porque siempre hay tontos útiles, decía Lenin.
Ante los cambios por todos lados, Honecker, se negó a ser el verdugo de su sistema socialista y puso al número dos: Gunther Schabowski, a que intentara ganar tiempo y decir algo a los alemanes, aunque se resistieran a decir que urgía un cambio de sistema.
Un periodista italiano, fue el detonante con sus preguntas del cambio histórico, se llama Riccardo Ehrman, que ahora vive en Madrid, paso a la historia, asistió a la rueda de prensa internacional convocada por la RDA. Familiarizado con las ruedas de prensa del sistema socialista que en todo se simula escucho a Schabowski, hacer malabarismos entre decir y no decir lo que esperaba la gente.
Se atrevió a preguntar directamente, suponiendo que la entrevista sería grabada y luego expurgada para eliminar inconvenientes, no se dio cuenta que era en vivo a toda Alemania, y menos a nivel internacional. Y que todos en Alemania contenían el aliento.
“Cuándo podrán los alemanes pasar el muro sin problemas de seguridad? Palabras más o menos, pero en el fondo esa era la cuestión. La pregunta incluía a toda la frontera de la democrática Alemania.
Schabowski, contesto en tiempo real dado que la rueda de prensa se convocó para dar a conocer modificaciones a las condiciones de viajes de los ciudadanos de la RDA: La respuesta fue contundente: “De inmediato, desde ahora”.
Y añadió sobre la aplicación de esa nueva Ley de Viajes que fuerza jurídica contendría, y la dijo así para asombro de todos: “ Es una orden directa. Todos deben obedecer, también las fuerzas de seguridad y armadas”. El paso estaba libre, cruzar era legal, permitido y sin permisos, papeles, ni sellos, ni puestos de control.
El resto fue historia, ante el asombro de los vigilantes, los alemanes comenzaron a fluir en ríos de gente en un sentido y en otro, entre el júbilo, luego de esperar desde 1961. Ahora podían ver a padres, hijos, novias, todos volvieron a serunicamente alemanes.
El sistema tenaz del socialismo alemán, sobrevivió durante un año más en que todo se fue desmontando de manera incontenible. La inercia de Honecker, su fidelidad pese a la advertencia de Gorbachov, les costó demasiado, pasando a ser representados en políticos en el Partido Social Democrata, pero el hundimiento como partido comunista fue total, por no interpretar correctamente la historia.
Aun quedan delirantes underground que ponen carteles con Marx, apuntando como el Tío Sam al ciudadano y diciendo “El comunismo te necesita”. Berlín sufrió, es vital, pero siempre encuentra su nostalgia de los años perdidos es un nudo ideológico en todo sentido Berlín.
Unas cuantas palabras, habían derribado lo que las balas, no pudieron. Una pregunta periodística y un respuesta directa de un funcionario indubitable en cuanto a jerarquía, en una real rueda de prensa, terminaron con una división impuesta, más crimen contra la humanidad y acto de imposición política, pero Berlín, sigue siendo como Hungría, hermanas de nostalgia, tocadas de tristeza, buscando recuperar los años perdidos y tratando de asimilar la mentalidad del alemán occidental, no sin tropiezos, no sin quejas, aunque en mejores condiciones de vida.
La reunificación alemana suponía un enorme reto que debía retrasar la economía alemana, su producción y la reconstrucción del lado este de su país.
Muchos creyeron que les llevaría unos cincuenta años. Pero la velocidad con que todo cambio se reflejó en la MercedezBenz Platz, en que la nueva estrella de tres puntas, convierte en luz, la oscuridad de un pasado que no puede ser olvidado, y que sigue siendo motivo en Europa de cuestionar el costo de imponer las utopías a las mayorías por la fuerza.
El impacto emocional de la dictadura soviética sigue, y pueden comprar hasta una gorra militar con el escudo de la NKVD la policía secreta de alto rango. Sólo lo nazi está totalmente borrado, prohibido aunque sin esa pieza del rompecabezas, la historia no tiene sentido y debieron dejar de menos vestigios para los historiadores. También esta el monumento del Holocausto, imitando un panteón judío de Viena, como testimonio de épocas pasadas, con diferentes tamaños de tumbas, sin esperanzas, muy geométrico y frío pero es su gusto.
Los museos de espías, museos de tantos episodios de ese período, como el puente de intercambios, incluso algunos agujeros de bala se dejaron intencionalmente para que no se olvide.
Aunque la humanidad nunca aprende historia por eso siguen engañando los tiranos demagogos.
El Río Spree, sigue fluyendo, incontenible, silencioso como tumba que fue de Rosa Luxemburgo, la revolucionaria bolchevique de Berlín, o como fueron los intentos de pasar las fronteras fortificadas para impedir que los ciudadanos eligieran como vivir, a la par del reloj que se logró que marcara la hora alemana unificada.
Todo con base a una simple rueda de prensa y una pregunta necesaria, pero que nadie se atrevía a hacer, y que hizo caer el Muro en un otoño parecido al de este año, un monumento triste para todos y muy significativo en Berlín, aunque realmente lo era sin barda, como las barreras mortales en toda su frontera nacional de la desaparecida RDA para contener por la fuerza, por eso cayó por la fuerza de las palabras.
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