Por Manuel Gutiérrez
Todo empezó en la historia reciente en 2023, cuando tomó el poder una junta militar con el apoyo del grupo Wagner, reconocido como Afrika Korps. Expulsaron a las comunidades tuaregs y otros grupos rebeldes, estableciendo como capital la ciudad de Bamako.
La Junta Militar es conocida como FAMA, y los rusos les allegaron asesores, armas pesadas, y adaptaron los drones turcos y las armas que tenía el ejército de Malí. Pero la calidad de ese gobierno ha sido pésima: hay un colapso económico, carecen de combustible, hay hambre, enfermedad, no hay electricidad; en síntesis, un Estado fallido, pese a que hay oro, probables tierras raras en el desierto y un enorme territorio.
Los tuaregs constituyeron el Frente de Liberación de Azawad, un grupo independentista del norte, llamándose Movimiento por la Independencia Regional del Norte de Malí (Azawad).
Este grupo hizo una alianza con la yihad, con Al Qaeda por medio de un grupo islámico radical denominado JNIM, que encabeza Iyad Ag Ghali, que pretende establecer la ley sharia (el orden medieval del islam con fuertes restricciones sociales y antifeministas), para establecer un califato en el Sahara.
Otro grupo islámico lucha contra ellos, se trata del ISGS, y que algunos identifican con ISIS. Entonces los yihadistas y los tuaregs luchan contra el gobierno de Malí y los Wagner-Afrika Korps, por lo que han disminuido su guerra contra el ISGS por ahora.
Los dos grupos controlan todo el norte y formaron su capital en Kidal, en tanto los rusos y el gobierno se repliegan a Anefis y Aguelhoc, poblaciones en que se combate. Pero aclaremos la dimensión de los combates.
Acciones de camionetas con ametralladoras, tomas rápidas de puntos y luego retiradas inmediatas de los grupos pega y corre, guerrilla motorizada. Choques cortos e intensos, golpes sorpresivos, sin retener posiciones asaltadas.
Lo interesante fue que implicaron los blindados disponibles por los rebeldes de las dos corrientes. Por cierto, los rusos y el gobierno, en represalia, bombardearon Kidal, capital de los Azawad, con bombas incendiarias desde un solitario Su-34 del que disponen (tienen otro, pero fuera de condiciones de volar), causando daños.
Por otra parte, las fuentes informativas señalaron que efectivamente perdieron los rusos y gobiernistas un helicóptero Mi-24, que suponía una enorme ventaja en los combates, y el aparato fue capturado intacto.
Pero no fue por obra de fuego antiaéreo, sino que cayó por falta de combustible. Así de absurdo.
Es una guerra de escaramuzas constantes en todo el territorio, con un frente fluido, nada estable. Esos helicópteros son una ventaja por la falta de equipos antiaéreos rebeldes para enfrentarlos por ahora.
En el sur, la yihad se ha dejado sentir presionando a Bamako, por lo que los rusos han pedido apoyo a Putin.
Hay que mencionar que hay asesores ucranianos entre los rebeldes para fastidiar a los mercenarios de los rusos y llevar la guerra hasta esa parte del mundo como recordatorio por la invasión de Ucrania. Incluso han posado con su bandera.
PROBABILIDADES
Si cae Bamako por el triunfo tuareg, el país queda cortado en norte y sur; sería un país mínimo Azawad. Se desconoce qué tipo de régimen buscarían imponer porque son tribus móviles sin asentamientos permanentes o muy pequeños.
Si Bamako triunfa, el gobierno y los rusos hacen una base de operaciones para los intereses de Putin aplicando una contrainsurgencia total con política de tierra quemada, lo que ya hicieron y generaron la guerra actual por las masacres sufridas entre la población, dividida en varias visiones racistas, aunque parezca increíble, aunque la guerrilla no terminará por la vastedad del territorio y no es posible controlarlo todo.
Rusia buscará hacerse de la extracción de oro y otros minerales. Pero necesita una intervención más notoria en favor de Wagner con armas, recursos y más soldados mercenarios.
Si la yihad triunfa, el sur será una base de Al Qaeda, un gran santuario y un foco tipo Yemen contra Europa, Israel y Estados Unidos; un país de corte radical estilo Irán, con gobierno religioso de los imanes. Puede haber bloqueos de rutas comerciales en África por tierra, una sucursal de Irán que dará problemas en esa parte del mundo.
Los yihadistas, si ganan, amenazan a Ghana, Togo y Benín.
Al concluir esta parte del conflicto, las facciones tuareg y yihad se enfrentarán a muerte (norte y sur en guerra) para determinar quién se queda a gobernar los restos del país. Por ello actúan contra el gobierno FAMA y los Wagner, pero nunca juntos en el mismo operativo militar.
En los tres escenarios se prevé lo siguiente: una crisis humanitaria colosal, muchos migrantes que buscarán llegar a España y Francia por el norte de África, más hambre y epidemias, muertos civiles por las acciones militares o terroristas, un conflicto asegurado para una década o más.
Para Francia y España, la caída de Malí será perder el Sahel, cuyo archivo histórico lo tienen en España, por cierto, y los intranquiliza la inestabilidad visible y ominosa de acciones futuras de guerra. Ya dijeron adiós a inversiones del pasado o intereses por establecerse.
Yago Rodríguez, el experto militar, incluso consultó a otros expertos del tema, porque tiene mucho contenido de historia y afecta la seguridad de España de alguna manera en cualquiera de las tres probabilidades.
Francia ha sido objeto de una gran campaña en contra, alentada por Rusia incluso con manifestaciones en que portan banderas de Rusia y fotos de Putin, considerándolos colonialistas; pero solamente cambiarán de dueño en el caso de los rusos, que harán otra vez un territorio colonial de nuevo cuño.
El futuro de Malí, entonces, es malísimo. Ninguna expectativa ofrece estabilidad, cierto orden o respeto a su autodeterminación (incluso si eso les importa) con una temporada de paz que se ve muy lejana, por desgracia.
Pobre África, que vive en la miseria asentada en yacimientos de oro en el caso de Malí.
El asunto, sin embargo, por sus proporciones, puede escalar a una situación regional aguda, o por ser blancos posibles de acciones de terrorismo y afectar sus intereses, aunque se han alejado de lo que sucede en ese escenario. Por eso España y Francia han considerado desarrollar fuerzas para actuar en diferentes sitios del mundo a la vez por situaciones simultáneas, lo que podría ocurrir como ya ha pasado en otros países africanos que han sufrido incursiones aeronavales como represalia por sus ataques.
Ninguna de las probabilidades ofrece garantía alguna.
En el caso de los Estados Unidos en Somalia, generó una serie de bajas y pérdidas de equipo sofisticado como helicópteros Black Hawk, con presión de la opinión pública, sin lograr tampoco prevalecer; mejor abandonaron el lugar aun con apoyo de un portaaviones, por lo que festejan en ese país como un tipo de 5 de mayo africano el aniversario de esa batalla; pese a sus grandes números de bajas, se declararon ganadores.
Por ello resulta tan poco atractivo el plantearse una conquista sin la población nativa.
Con ello espero haber dado respuesta satisfactoria a un lector aficionado a estos temas, que preguntó qué había ocurrido con Wagner.
Las batallas, aunque pequeñas, siguen su curso; incluso pudiera darse que el país quede fragmentado en las tres versiones señaladas, pero eso no significa que se logre la paz o algún tipo de progreso. Cada región tiene ciudades o poblaciones que están bajo el control de las fuerzas, pero las versiones islámica-iraní y rusa son más claras en cuanto a quién los arma y sostiene; los tuaregs no tanto, pero han estado en armas desde el siglo pasado. Esto hace recordar a Afganistán, por eso ninguna potencia quiere verse comprometida en un conflicto costoso, largo y que es difícil de ganar.
Demasiada tierra de nadie y Rusia tendrá que doblar la apuesta o ver desaparecer a sus mercenarios, y hacerse del continente será muy complejo, pero eso cuesta ser imperial.
Lo cierto es que la población seguirá sufriendo sin que África logre consolidar sus repúblicas o los gobiernos que parecen más tribales que nacionales y con golpes de Estado a cada rato. Nadie conoce la cordura en ese rumbo.
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