Por Laura Gutiérrez Franco
Hay datos económicos que no solo hablan de números, sino de realidades contundentes que derrumban discursos y silencian agendas. Las recientes cifras sobre el comercio exterior de Jalisco son, precisamente, uno de esos golpes de realidad que la oposición simplemente decide ignorar. ¿Por qué? Porque ante el éxito palpable y la solidez institucional, el único refugio político de la crítica fácil es el silencio.
Hay otros temas como el del agua que no sueltan pero no es para darle solución, sino para lograr más votos en las elecciones.
Jalisco ha registrado una cifra récord al alcanzar un total exportado de 17 mil 376 millones de dólares en el periodo analizado, lo que representa un impresionante crecimiento anual que supera por más de cien veces el ritmo de avance registrado en el ciclo anterior.
Con estos resultados, Jalisco se afianza en un liderazgo exportador insostenible de negar, ubicándose como el segundo estado en importancia nacional en términos generales y situándose como el número uno indiscutible fuera de la franja fronteriza. Estar en la cima por encima del resto de los estados no fronterizos tiene un mérito doble, ya que la entidad no exporta por mera inercia geográfica de colindancia con Estados Unidos, sino por competitividad, infraestructura, talento y valor agregado.
El pilar de esta potencia se sustenta principalmente en la industria tecnológica. La fabricación de componentes de computación, comunicación y otros equipos electrónicos concentró 13 mil 727.3 millones de dólares, lo que equivale al 79 por ciento del total exportado por la entidad. A este dinamismo avasallador se le unen sectores estratégicos como bebidas, maquinaria y equipo, plástico y hule, así como el sector primario, demostrando que la diversificación no es una meta lejana sino un hecho en marcha.
Detrás de estos números hay una fórmula clara basada en el trabajo conjunto de un empresariado audaz que arriesga e innova, y un gobierno facilitador. La Secretaría de Desarrollo Económico ha generado el clima de certidumbre necesario para que las inversiones lleguen y crezcan, promoviendo iniciativas como la convocatoria al Galardón a la Exportación al Estilo Jalisco 2026 para reconocer a quienes impulsan este desarrollo.
Resulta sintomático revisar la conversación pública de los detractores. ¿Ha visto usted a algún vocero de la oposición comentar la cifra de las exportaciones? Por supuesto que no. Todos están bien calladitos. No lo mencionan porque simplemente no pueden contra los datos. Rebatir una narrativa política es fácil, pero desmontar miles de millones de dólares en ventas al extranjero, la generación de empleos formales y el crecimiento sostenido de las empresas jaliscienses es imposible.
Admitir este éxito implicaría reconocer que el gobierno estatal está trabajando bien y que el sector empresarial lo está haciendo todavía mejor. Cuando la inversión florece y los productos jaliscienses recorren el mundo, la política del sombrerazo o del periodicazo se queda sin argumentos. Jalisco no detiene su marcha y la contundencia de sus resultados sigue siendo la mejor respuesta.
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