
Por Manuel Gutiérrez.
Es un vehículo de 2 millones de pesos, una camioneta que no va cargar nada, salvo eventualmente una Polaris, o alguna cosa rara, de los cuales Dodge Ram solamente importará 50 para los afortunados.
Se trata de la Ram Tiranosauro Rex TRX, la respuesta de la casa Stellantis a la interminable guerra contra Ford con su Raptor. Una eficiente y muy dura competidora.
Esta faceta de autoindustria, surgió del deleite, la irracionalidad y los recuerdos. Resulta que el tiranito rey tiene nada menos que 700 caballos es decir es un Hell Cat con capacidades sobresalientes de pista y por increíble que parezca, capacidad de alta velocidad fuera del camino, en terracería, rápido en serio y remolca una casa completa si quieres.
Grande, enorme de más de 5 metros es una club cab que se puede medir con lo mejor de GMC y ya se dijo que por ahora mata a Ford con sus números. Casi pesa 3 toneladas, incluso su batea la ocupa con una plataforma para la llanta de refacción, un 40% de la superficie, claro la puedes desmontar ¿pero para qué?
Quién la compre no le va a subir costales de cemento, piedras, o troncos. La quiere con un fin lúdico, con un fin aventurero el fin de ese monstruo es diversión.
Resulta que es vehículo apto para salir a los terrenos agrestes con fines rudos, pero más que nada lo que mejor la define es que podrías correr la Baja Mil con ella, desafiando saltos, vados, arenas, rocas a velocidades en que la mente te dice: “No, no puedes pasar por esa curva, pero entras, comienzas a maniobrar y pasas, y luego vuelves a dudar por lo estrecho del sendero y vienes como cohete –no cabe- pero resulta que si cabe, y que pasas la frenada y dices ya valió antes de que tu cerebro procese lo que está pasando el auto sale derrochando poder y estabilidad”, lo que describe emociones de deportivos Premium o super carros de olimpo.
Es un estado hipnótico y un bucle de espacio tiempo, en que todo se puede ver lento pero vas como un rayo. Pasa en la pista, en el rally y con la pata a fondo en los lugares donde se puede buscar la verdad de la varilla escanderian (los antiguos decían que iba del acelerador a los aguacates) y conocer tus límites.
El rugido del motor es memorable me hizo recordar el Mustang Shelby de un afortunado compañero de la secundaria, a quién siempre le aceptaba el raid, no importaba que me llevara a otro extremo de la ciudad, a dónde no iba.
El viaje era lo que valía la pena. El maldito también le pisaba a un Galaxie 500 de su potentado padre, pero si bien era impresionante y lo corríamos en la solitaria avenida Revolución, el Mustang era otra cosa.
Entraba la primera y el impulso del v-8 su rugido, el empujón al asiento para luego engranar la segunda y repetir la operación, la tercera ya todo era ya un vuelo. La palanca Hurst, los emblemas de Cobra, las Goodyear Polyglas…o que tiempos.
Si uno crece, madura y termina buscando motores de 1.0 con 4 o 3 cilindros, haciendo presupuestos, checando la inflación, la bolsa de valores, la bolsa del pantalón.
Pero los que pueden gozar la tradición del poder, del músculo, y que les importa un bledo la gasolina, y que saben que cada trayecto será divertido y emocionante, son a los que esos últimos tesoros les llegarán y serán pronto iconos de valor.
Camaro, Corvette, Challenger, Charger, Mustang, y las poderosas camionetas desde las Chevrolet, GMC, a las Ford y las Ram los que las conserven serán envidiados y tal vez ganen más con el tiempo. Simplemente las versiones antiguas de estas camionetas valen una fortuna, más si están impecables y cómo son ambicionadas.
Confieso que muchos adultos víctimas de la seriedad que no serán los que compren ese bello monstruo, pero vale la pena ir a ninguna parte, en un vehículo así.
Frankie Monstro, ese experto famoso de los grandes motores adoró este producto, como defiende a capa y espada los grandes hemis, porque los Trans Am en las carreras locales se resisten a morir, porque eso y sus camionetas, producen sensaciones incomparables, si captas esas sensaciones y puedes, serás piloto de carreras o rallies.
El comprador se lleva un mobilario elegante, amplio con sujeción, diseño y comodidad, como de notaria británica en el TRX, Todo el equipamiento, sonido, comunicación, navegación, y toda la información y capacidad de poner en el modo favorito a esta camioneta, pero hablamos de acabados de verdadero lujo, que la verdad no lanchea (He visto todas las pruebas de los analistas de las redes) y la verdad a ninguno decepciona, eso si te advierten que no te pongas a ver kms por litro, sino km por hora el prietito de la TRX son los frenos, se recomienda no abusar en parar 3 toneladas a 240 kms/h en margen reducido.
Lo mejor de lo mejor en la tecnología tradicional, con la modernidad necesaria, hacen de este Tirano Rex de Ram, un vehículo coleccionable. Con la tradición de poner relieves en su interior, Stellantis coloca una placa con la escala de un Dinosaurio Rex, con la camioneta, guardando las proporciones con el tamaño del extinto saurio rey, y por un ladito pone al dino Raptor, que si bien de ferocidad y velocidad tiene mucho, parece una lagartija, junto al coloso saurio.
Stellantis coloca estos relieves históricos en Jeep, en Fiat como el Argo en la nueva Pulso, la nano camioneta con que invade el mercado, para ponerse al tú por tú con la Raize de Toyota, Kick de Nissan, los modelos como Groove de Chevrolet, y con un golpe brasileño –sus armadoras tienen enorme calidad- se enfrenta a los que venga de Corea, India, Turquia, China, México, cualquier confín del universo. Sabe que estará pensando Ford, que no tiene por ahora algo en el segmento y su Ecosport fue un superventas.
Pero dejemos ese segmento, tan competido y tan interesante para la clase media que busca suvs accesibles o más completas y grandecitas, porque en un respiro se fueron al medio Kilo (Medio millón) en una versión full de equipo, pero volvamos al tema.
La grandeza, la impracticidad, el poderío, todo lo que representa la Ram, convertida en la posibilidad de juguete, transporte personal y algo más de presunción, que a niveles Premium por lo que se recibe, no es caro. Lo que cuesta una G, de Mercedes, vale más, ciertamente es una cabra, una calidad maravillosa, pero no tiene ese estruendo aparatoso del músculo americano.
Solo lo que conocen saben que la cajita cuadrada de una G es algo para considerar que el dueño es un gran mono y su vehículo puede llegar a la Patagonia.
Claro, hay legiones de camionetas funcionales. En el extremo las nanocamionetas como la Oroch de Renault con su cabina extendida, y por otro lado la Ram similar pero en la versión pequeña, una verdadera lagartija, pero funcional y bajo consumo, esa sí para el trabajo y de vez en vez sacar una familia.
Se que existen todavía en lo ultimo de la mecánica tradicional puesta a punto, modelos de ensueño como las versiones de Mustang, sean el Mach One, o incluso el Bullit ( por el color verde) porque la versión parece que ya no se oferta, hasta el monstruo Shelby Cobra de casi 700 caballos con el sello de 500 hp, y la competencia premiun sea Alfa, Lexus,M o AMG o S, que con los alemanes y japoneses ofertan poderío refinado y eficacia, aunque no tanta espectacularidad, sino un aporte de fineza
Dejemos la digresión, ciertamente hay en el portafolio de camionetas montones, muy prácticas y una Ram convencional ya se siente bastante poderosa, pero la TRX es de locura.
Y que decir ya hasta Peugeot arrebata una rebanada del pastel pickup con una versión de gran calidad de esos vehículos, nacieron para el trabajo, luego evolucionaron a la comodidad lujosa, y finalmente agregaron la velocidad y en paquete grande, llegamos a los dinosaurios.
Pero por su forma de manejarse, su altura, la sensación de seguridad o superioridad que dan, fueron el padre de las suvs, incluso de las camionetas lleva todo como Explorer ya que Suburban tiene su propia historia y nació por los años 30 del siglo pasado y sigue adelante.
Si usted no está poseído del mismo mal que el autor, tal vez aquí ya llegó al hartazgo, pero los que aman el sonido especial de un V-8 el poderío clásico que pronto solamente será una referencia, la sensación de querer más camino, de ser posible unos mil km, para saborear las cualidades de estos vehículos, me comprenderá y absolverá: No lógica, emoción.
Eso es la Ram TRX un referente de un mundo que se resiste a irse y sigue enamorando a los que aprecian ese raro conjunto de poder-velocidad-ruido y sensación que hacen que sea parte en una aventura. Después de todo, debajo de un hombre siempre hay un niño por ese absurdoTRX serán de verdad muy pocas en México. Fatima Gómez, de SYC me dijo que las dos que les llegaron volaron. Capaz que terminan en subastas como arte moderno.
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