
Horacio Villaseñor Manzanedo
La Nueva Gestión Pública (NGP) escuela de pensamiento también conocida como neoliberal, hoy tan cuestionada, no ayudó a que los gobiernos fueran buenos. La razón, la creencia errónea de que había que copiar prácticas de la administración privada a la pública. Terrible error, la administración pública y la privada, no solo son distintas,sino que la visión empresarial pudre los procesos gubernamentales. La función pública tiene fallas de mercado que los negocios privados no tienen. Ni los ciudadanos son clientes y los gobiernos tampoco. La idea de pasar de un paradigma burocrático a uno post-burocrático no sirvió para que los gobiernos fueran eficaces, eficientes o efectivos. El enfoque de una gestión por resultados resultó, en México, una de muy malos resultados, la solución de los problemas públicos de hoy, rápido y bien, es lo que se necesita. Me explico. Aunque la idea de impulsar un nuevo modelo de gestión estuvo llena de buenas intenciones; democracia, contrapesos y equilibrios, sin embargo, el tiempo mostró el evidente fracaso, enfocarse solo en resultados, descuidando los procesos y cediendo atribuciones, debilitó a los gobiernos que pasaron de “malitos” a “peorcitos”. Se debe regresar, modernizando procesos, a los principios ortodoxos de la función burocrática, entendida como la función que funciona porque cuenta con expertos en burocracia. Los ayuntamientos, constitucionalmente, tienen, por lo menos, la obligación de otorgar en inmejorables condiciones los siguientes servicios, […] agua potable, drenaje, alcantarillado, disposición de aguas residuales; alumbrado público; limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; mercados y centrales de abasto; panteones; rastro; calles, parques y jardines y su equipamiento; seguridad pública, policía preventiva y tránsito. ¿Cuál de estos servicios tiene cobertura en todo el municipio y está mejor que nunca? Obviamente ninguno y no por falta de dinero o tiempo, lo que no existe son inteligencias decentes, racionales y bondadosas. Si los estudiosos de la administración pública nos equivocamos, por qué los ignorantes, ambiciosos e hipócritas, “políticas y políticos” oportunistas que, por amiguismo llegan a la función pública podrían hacer buenos gobiernos. Los gobiernos deben fortalecerse, creando capacidad institucional, poder para que pueda cumplir, en lugar de repartir culpas. El poder público, hoy atomizado, destrozado, por su ineptitud, debe reconstruirse. La gobernanza también es una moda que implica redistribuir el poder y evidentemente permite que la gente participe en las decisiones gubernamentales, y sirve cuando el gobernante no es listo, pero si la función pública funcionara, solucionara, la única participación ciudadana requerida sería el pago de impuestos, la sociedad podría disfrutar su vida en lugar de sufrir la del gobierno. Guadalajara está peor que nunca y creer que el camino adecuado para recuperar la calidad de vida que teníamos en los 80’s es la corresponsabilidad, además de estúpido es irresponsable. Nadie dejará de usar su automóvil, si el transporte público no da un mejor servicio que el que me da mi auto, nadie generará menos basura si no hay incentivos económicos al respecto, nadie cumplirá la ley si al violarla se beneficia y no hay consecuencia negativa alguna, etc. En lo público, es el gobierno el que debe remar, no la sociedad. ¡No sean mensos!
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