Por Iván García Medina
“Nadie sabe para quién trabaja”, sentencia el viejo refrán, y pocas veces parece tan preciso como en la sucesión que se cocina dentro de Movimiento Ciudadano en Zapopan.

Porque mientras durante años el municipio fue territorio político de Enrique Alfaro Ramírez y después pieza clave en el ascenso de Pablo Lemus Navarro, hoy Juan José Frangie no solo quiere quedarse con las llaves de Zapopan: quiere la herencia completa. Zapopan primero. El estado después.
El mismo Frangie que llegó como ‘gerente’ y que durante mucho tiempo fue visto más como administrador que como integrante del círculo original del alfarismo, hoy mueve fichas con una ambición que ya no disimula.
En su equipo dan por hecho que van por todo y que Isaura Amador Nieto, coordinadora general de Cercanía Ciudadana, será la apuesta para sucederlo en la Presidencia Municipal.
La versión cobró fuerza este lunes cuando Mural, en su columna de trascendidos, planteó la posibilidad de que la dirigente estatal Mirza Flores la destape, exactamente como pretende el grupo de Frangie.
La lectura de fondo es clara. Guadalajara, según las encuestas, está en peligro para el emecismo. Solo Zapopan se ve relativamente seguro.
Colocar ahí a Isaura no es solo una sucesión municipal: es convertirla en la candidata natural para quedarse después con el estado. Una mujer que no pasó por las batallas difíciles, que no construyó el bastión ni lo defendió en los momentos duros, pero que, si Frangie impone su voluntad, heredaría el capital político levantado por Enrique Alfaro y Pablo Lemus.
El problema es que la arrogancia no deja ver lo evidente, Isaura hasta ahora no levanta. Y no levantará.
Imponer a la candidata que va en último lugar, que ni siquiera pinta, no es una jugada maestra: es poner en riesgo el único bastión que todavía se ve sólido.
Las diferencias internas entre los equipos de Amador y la regidora Nancy Naraly González Ramírez ya escalaron hasta llegar a los golpes, según versiones al interior del gobierno.
Un conflicto irreconciliable en un momento en el que no sobra unidad.
Morena amenaza con disputar seriamente Zapopan. El PAN, vía Paola Espinoza y un candidato competitivo, también entrará con fuerza. Si Frangie forzara a Isaura, la elección deja de ser un trámite y se convierte en una contienda de tres. Y ahí la catástrofe deja de ser una posibilidad remota.
Alfaro construyó el bastión. Lemus lo gobernó y desde ahí llegó a Casa Jalisco. Frangie quiere quedarse con las llaves y, de gerente, convertirse en heredero. Pero el precio de esa ambición podría ser exactamente el municipio que pretende heredar.
Entonces habría que preguntarse, otra vez, quién terminó trabajando para quién.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







