
Horacio Villaseñor Manzanedo
Los periodos electorales solo sirven para cambiar de actores, es la oportunidad para poder ver caras nuevas, aunque todo siga igual de mal. Con el espectáculo de la alternancia, partidos llegan, partidos se van y el gobierno, sigue igual de chafa. En una elección política, la capacidad para gobernar no juega porque para ocupar un cargo gubernamental lo único que se necesita es serle útil a un político, entonces, ¿para qué prepararse?, basta ser servil. De allí que, la incapacidad e ineptitud de la mayoría de los directivos públicos, impide que el gobierno en México gobierne, o sea, solucione. Peor aún, pagamos impuestos para que nos maltraten, pagamos para que se lleven a cabo elecciones de personas que no cambiarán nada, llegarán a la función pública a pasar por allí, beneficiándose y dejando pasar lo que tenga que pasar, sin consecuencia alguna. Esa es la triste realidad. Me explico; si los canales pluviales están llenos de basura; si puede una motocicleta circular por las ciclovías; si un tráiler descarga mercancía en zona habitacional; si la gente puede ensuciar la ciudad; si cuando llueve se inundan colonias; si llega a tu domicilio agua “chocolatada”, en lugar de potable; si la ciudad se puede llenar de cables colgando; si la policía puede molestarte; si te pueden asaltar, robar o desaparecer, etc., ¿para qué sirve el gobierno?; si cada quien puede hacer lo que le venga en gana o le convenga, entonces, todo está permitido, aunque esté prohibido. Si el gobierno, de orden municipal, estatal o federal, no puede controlar nada, aunque estéinvestido de poder público, no sirve. Prohibir no basta, el poder público fue creado para asegurar el cumplimiento de la ley, esa ley que garantiza el interés general, no el de unos cuantos o el de alguien, pero como, los políticos del siglo XXI, por lo general personas oportunistas, que pueden ganar elecciones, pero no saben qué o cómo hacerle para lograr que un gobierno funcione, porque no son profesionales del derecho público, lo único que les queda es convencer echando “rollo”, puro discurso. La corrupción en México es un asunto generalizado y a través de las “palancas” se soluciona todo, por ello, a nadie le preocupa la capacidad de la persona, lo importante es si el candidato, es tu conocido o conocido de algún conocido a quien le puedas pedir ayuda para resolver algún problema. Damos por hecho que todo seguirá mal, pero con un conocido, en el gobierno, algo se podrá hacer. Todo partido político integrado por personas ignorantes en temas de gobierno se desgasta a más tardar en su tercer periodo gobernando, de allí en adelante, su posibilidad de volver a ganar es limitada, pero no imposible, porque su refrendo depende, en mucho de los errores que cometa el opositor. Se sabe que un gobernante, lo que no pudo hacer en su segundo año, ya nunca podrá hacerlo y se vuelve preferible experimentar con otro distinto, sabiendo que todos son igual de malitos. Así pues, la gente votó por el contrario al que no le convino, si el que gobierna, no gobernó o sus decisiones causaron daño, el voto fue para el de enfrente. No gana una elección, el mejor, porque no hay buenos y menos, hay mejores. Las y los mediocres políticos de ahora, los que ganaron, no mejorarán nada, pero los otros ya no caían bien. Ganó el que tuvo más conocidos, el de mayor estructura electoral, poder económico, influencia social y menos errores cometió en la campaña. “Ganó el que tenía que ganar” y difícilmente algo será distinto. Ni hablar.
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