
Por Amaury Sánchez
Olvídense de la Riviera Francesa, de Cancún y de las playas de Mykonos, que ya están llenas de turistas mal bronceados y vendedores de sombreros. El nuevo destino de moda es ¡Gaza! Sí, la misma Franja de Gaza que ha sido bombardeada más veces que las neuronas de Donald Trump cuando le hablan de geopolítica. Pero no se preocupen, porque el expresidente ya tiene el remedio perfecto para transformar este “agujero infernal” en el próximo paraíso turístico del Mediterráneo.
“Será la Riviera de Medio Oriente”, declaró con una sonrisa de vendedor de coches usados, como si estuviera ofreciendo paquetes de tiempo compartido en el mismísimo infierno. “Desmantelaremos todas las bombas, nivelaremos el terreno y construiremos miles de empleos.” Vamos, lo típico cuando quieres transformar un campo de batalla en un resort de lujo.
Kushner: El genio del Monopoly geopolítico
Pero Trump no está solo en esta empresa faraónica. Jared Kushner, el hombre que siempre parece haber salido de una junta de bienes raíces en Beverly Hills, está detrás de todo esto. Según el analista Alfredo Jalife, Kushner ya le echó el ojo a las hermosas costas de Gaza, no para ayudar a sus habitantes, claro está, sino para convertirlas en el nuevo playground de los millonarios.
“Detrás de esto está el gas, el agua y un jugoso negocio inmobiliario,” advirtió Jalife, que ya conoce bien este tipo de jugadas. Porque para Kushner y compañía, las playas no son para refugiados, sino para turistas dispuestos a pagar 500 dólares la noche por una cabaña con vista al campo de refugiados más cercano… ahora convertido en estacionamiento.
¿Y los habitantes de Gaza? ¡Mudanza exprés!
El único pequeño inconveniente en esta fantasía turística es la población actual de Gaza. Pero no se preocupen, Trump ya tiene la solución: la transferencia forzada. “O se van por su cuenta o los ayudamos con unas explosiones estratégicas.” Y cuando decimos transferencia, no estamos hablando de mudarse a un bonito suburbio con casa nueva y un jardín. No, Trump propone enviarlos a Jordania, Egipto o… al centro de África. Porque, total, ¿qué son unos cuantos millones de personas vagando por el desierto africano? Seguro Ruanda o Chad les van a encantar.
Imaginen la oferta: “¡Escápate del conflicto a la sabana africana! No garantizamos agua potable, pero al menos tendrás vistas de ensueño… hasta que te deshidrates.”
Netanyahu: El socio perfecto para esta locura
Mientras Trump presentaba su visión de la Riviera de Gaza, Netanyahu lo miraba con la misma expresión de complicidad con la que un mafioso ve a su socio proponer una estafa inmobiliaria. Porque, en el fondo, Netanyahu sabe que todo esto es el sueño húmedo del sionismo expansionista: vaciar Gaza de palestinos y convertirla en una extensión más del gran proyecto israelí.
“No es un desalojo, es desarrollo urbano,” dirían los encargados de relaciones públicas. Porque, claro, si puedes disfrazar una limpieza étnica de oportunidad de inversión, ¿quién va a protestar? Después de todo, ¿quién no quiere una costa libre de “problemas” y llena de turistas europeos en sandalias y con piel quemada por el sol?
La tragedia como parque temático
Y así, amigos, la tragedia de Gaza está a punto de convertirse en el parque temático más surrealista del mundo. Pronto veremos anuncios en Instagram: “¡Relájate en Gaza Riviera! Sol, arena y el sonido de las olas… (y si te concentras mucho, tal vez aún escuches alguna explosión lejana).”
Porque, al final, lo único que separa a Gaza de ser un destino turístico de lujo no son las bombas ni el bloqueo económico… es una cuestión de marketing. “Con un buen logo y una campaña en redes, esto se vende solo,” diría Trump mientras imagina sombrillas de colores en las ruinas de un hospital bombardeado.
Conclusión: El sueño americano… versión apocalíptica
Así que cuando vean un folleto turístico anunciando la Riviera de Medio Oriente, no olviden que detrás de cada cóctel y cada bronceado está la historia de un despojo meticuloso, disfrazado de oportunidad de desarrollo. Porque, como bien saben Trump y Kushner, la guerra es solo la primera fase del proyecto. Lo importante viene después: el spa.
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