
Por Manuel Gutiérrez
El Mundial de 2026 será recordado por muchos aspectos, entre ellos algunos dignos de Picadillo Circus, que en esta ocasión recibe con trompetas de bienvenida al naranja alcalde de Zapopan, Juan José Frangie, mismísimo representante del Comité Organizador del Mundial en Jalisco. Pero su ingreso se debe a una chabacana muestra de intereses comerciales que anulan los buenos deseos del alcalde ojiverde de Zapopan.
Desde el Mundial de 1970, Brasil y su escracho de oro se convirtieron en leyendas para los jaliscienses y en el “lado B” de ser Chivas o rojinegros para los tapatíos. Vamos, creo que éramos más de Brasil que el mismo Tri de la época, por la sencilla razón de que Pelé vino con Tostão, Rivelino y un conjunto completo de estrellas, a excepción de Félix, el portero, que era uno de tantos. Pero con un diez de esa clase y con defensas de ébano intratables —Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo—, con Clodoaldo, Gerson, Jairzinho, dirigidos por el “Lobo” Zagallo, con un fútbol tan productivo en el ataque que podían darse el lujo de meter tres tantos por uno recibido, fuera quien fuera.
Bueno, ya le ganó la leyenda. Obviamente, la figura de Pelé desató las mejores intenciones de consagrar en nuestro suelo el escenario de esa corona mundial, de ponerle su nombre a varias cosas e incluso crear estatuas en honor del jugador del Santos, que fue el máximo exponente mundial del juego en su momento. A Pelé, por ejemplo, cuando era contratado por la Pepsi, lo vi de cerca en la inauguración del gimnasio de la Universidad Autónoma de Guadalajara, dado que el jugador vino a inaugurar el escenario, y de paso le pusieron una placa de bronce alusiva al gran momento; no sé si todavía esté por ahí.
Pero en Clubes Unidos, luego del éxito del monumento al fútbol en trío de un atacante, un defensa y una salida por lo alto del portero, quedaron con ganas de honrar al héroe mundial del fútbol de esa época y lo hicieron con fotos gigantes del jugador, y todo rezumaba la gloria y el haber testimoniado esa hazaña. Por tanto, el Estadio Jalisco era la casa de Brasil 70, y como la entrega tapatía a los brasileños se adelantó a la de los chilangos, pues era hijo predilecto de Guadalajara y junto al estadio debería estar su estatua.
Hasta aquí todo va bonito y seguirá bonito hasta el final. Pero Pelé se convirtió en un millonario creador de su marca personal y empresarial, entonces acercarte a este personaje significaba dinero. Gamaliel Ramírez, exlíder sindical del fútbol, exjugador del Atlas y refuerzo del América en una gira en que jugó contra Pelé, tiene buenas anécdotas del personaje. Sobre todo porque le abría la puerta de su oficina en Nueva York para hacer partidos conmemorativos y cosas así.
Un amigo personalísimo de Pelé hizo negocios y se dedicó al fútbol, incluso como columnista deportivo, y escribió En la Corte del Rey, vivencias de sus tiempos en que Pelé era blanco, con el Santos. Ney se hizo apreciar en el medio local y siempre mantuvo el contacto con Pelé, otra razón de más para sentirlo próximo. México fue pródigo con el fenómeno Pelé y le dedicó monedas alusivas, billetes conmemorativos, así como estampillas, que hoy son un gran hallazgo de los coleccionistas.
Con todo ese historial, el entusiasmo de Juan José Frangie, incluido en Picadillo Circus, se dio por el Mundial de este año a la tarea de inmortalizar a esa leyenda con una estatua grandota. Así fue inaugurada la estatua que en voz baja se dice que es de Pelé, pero extraoficialmente no lo es. O sea, es el hombre, pero no su nombre. La figura costó una buena lana, mide 6.5 metros de altura, con un pedestal de 3.5 metros, para una altura total de 9.5 metros, con un peso de 4.5 toneladas de bronce.
Esta fue instalada con bombo y platillo e inaugurada por el gobierno; estuvieron Frangie y Pablo Lemus (Gobernador de Jalisco), y toda la corte naranja. La estatua lleva el nombre oficial no de Pelé, sino de “La Canarinha”, hecha por el escultor Alejandro Velasco, que con ello come con manteca.
Entonces, cuando vaya a la estatua, no diga Pelé. Capaz que lo oye el perverso Neymar, propietario de la marca comercial Pelé, que pese a que era un homenaje deportivo, de amistad internacional con Brasil, si no reporta billetes de ganancia, no es aprobada. Y no tiene chiste meter más dinero bueno al malo; bastante se ha gastado en la remodelación de la ciudad en las zonas del mundial, o en la plaza de la Liberación, que será una cervecera gigante con pantallas para festejar, FanFest le llaman.
O sea, que estuvo chistoso. Una estatua de Pelé, pero no lo digan así, porque nos pueden demandar por una fortuna en dólares. La dimensión de la operación comercial de la marca ya no admite homenajes del pueblo, del gobierno o de la gente común, simplemente porque todo debe pagar derechos a la marca registrada.
Eso fue lo chistoso. Ni Gabriela Cuevas, la organizadora del Mundial propuesta por la 4T, tuvo a bien advertir que esto iba a ocurrir. Y para nuestro alcalde futbolero, menos. Frangie ahora hace bromas y le busca salidas jocosas al asunto.
Y así pasará a los anales: el gobierno de Jalisco, con Frangie de Zapopan, hizo un homenaje a un hombre del cual no se puede decir su nombre. Pero como gozo popular, todos podremos gritarlo, como se grita en forma fluida la palabra prohibida de cuatro letras en los partidos, que al pasar el evento hará que nos caiga la voladora si lo hacemos, pero ¿quién puede callar al pueblo? Ese grito surgió del Atlas y luego tomó forma propia.
Así, mejor hubieran puesto a P….é; ya no voy a decir su nombre, so pena de que nos caiga una demanda en A Fondo, La Voz y Espacio TV. Es la estatua de Pe…é, o mejor, como lo representaron, la “Canharina”, que me suena a afición por los pájaros, muy ornitológico el asunto. Pero para eso, mejor hubiéramos aceptado el Canario del América, al cual los rojiblancos podrían periódicamente ir a lanzarle jitomates y huevos podridos.
Ahora será uno de los íconos para las selfies. Tómate la selfie en la estatua de ¿quién?, ¿qué representa qué? Algo chistoso para los extranjeros que vengan al mundial, como los que caigan en la capital y la descubran tomada por los ajolotes y bañada de morado.
Aquí no hay ajolotes. No somos territorio de conquista de la 4T; somos un estado diferente, como Chihuahua, con pretensiones, si nos hartan, de hacer nuestra propia república. No aliento el separatismo, pero es una forma de sentirnos ajenos a la tragedia nacional y al fracaso de la administración nacional morenista.
Entonces, pongamos en juego el humor y vayamos a tomarnos la foto con P….é, que desde alguna nube estará lamentando que los sucesores de su fama pretendan lucrar sobre el amor popular a las leyendas. Porque la empresa de Neymar es más buitrosa. Pero eso les pasa por hacer estatuas de ese tipo. Pudieron hacer una del Tepo Rodríguez, del Halcón Peña o de otros legendarios; estos se me vinieron a la mente. Incluso del Lento López, que está vestido de Puma, otro de sus amores, pese a ser rojinegro, y cruza los dedos porque ¡qué final tan enfadosa!… pero es felino.
En fin, mejor hubieran puesto al Chícharo, y estoy segura de que no hubiera puesto objeciones; incluso hubiera pagado una tamaliza colectiva, pero no, queremos sentir que ganamos la Copa del Mundo. No nos conformamos con un equipo que llegó más allá de lo posible, y al que también le pudieron hacer una bonita estatua colectiva: las Chivas menos seis.
Frangie, por eso caíste al Picadillo Circus, por el chiste involuntario de la estatua al hombre de quien no podemos decir su nombre. Pero en el fluir del Mundial ni quien se acuerde; además, tienes pasta de directivo de la Femexfut y quizá lo harías mejor que Ivar Sisniega, Duilio y otros. Cuando se te acabe Zapopan, pues a salvar el fútbol mexicano y a hacer más estatuas, pero esta vez con nombre. Porque no se hizo al aficionado que hace filas y no tiene el dinero para ver partidos de 4 mil euros, y que le hubiera gustado gritar. Pero el fútbol dejó de ser de las clases humildes para encumbrarse entre los poderosos del mundo, porque en esta era hasta el gusto del fútbol nos han quitado. Ahora es una feria de vanidades, como la F1 y otros eventos internacionales.
Oye, Frangie, ¿y si decimos que es Infantino el de la estatua y ponemos las siglas de la FIFA? Y no te cobraré la idea, es gratis. Mejor haz una de Checo Pérez, ponle casco, arréglate con Toño y todo solucionado, y la cambiamos al autódromo… Perdón, ¿cuál autódromo? Jalisco no tiene ninguno, la tierra de Checo Pérez.
Frangie, ahí tienes la oportunidad de pasar a la inmortalidad.
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