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Carlos Ramírez*

Como en política no hay interpretaciones lineales, quizá el efecto mayor  del arresto de Emma Coronel, esposa actual de Joaquín El chapo Guzmán, pudiera parecer un golpe de respuesta de la DEA contra el caso Cienfuegos que perdió la agencia antinarcóticos de EE. UU.

Los principales chicotazos de esa acción son previsibles:

1.- Obliga al Cártel de Sinaloa, controlado como regente por Ismael El Mayo Zambada y dirigido por los hijos de El Chapo, a una reacción directa contra EE. UU. Emma Coronel es la madre de los hijos del Chapo y, en efecto, se sospechaba de que usaba esa pantalla para operar decisiones de la organización.

2.- Coloca en alerta máxima al Cártel de Sinaloa porque es de sobra conocido que el verdadero objetivo de la DEA es Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo y encargado del tráfico de fentanilo, la droga que está matando por miles a estadunidenses. Inclusive, se tienen dato de que la DEA tiene en México un operativo secreto para capturar a Ovidio. El arresto de Ovidio en octubre de 2019 fue operado por la DEA, pero el gobierno mexicano decidió liberarlo ante las amenazas terroristas. Sin embargo, Ovidio regresó a sus labores criminales sin ser objetivo de las autoridades mexicanas.

3.- El arresto de Emma Coronel descuadra el programa de construcción de la paz del gobierno del presiente López Obrador porque será leído como una provocación de violencia al detener nada menos que a la esposa del capomayor ahora en prisión perpetua en una cárcel de EE. UU. El otro dato en este rubro radica en el hecho de que la DEA quiere fincarle cargos penales en EE. UU. a Emma Coronel por haber operado la fuga del Chapo del penal del Altiplano en 2016, una acción que ocurrió en territorio mexicano y ante autoridades mexicanas. En los hechos, el Chapo fue atrapado por petición de EE. UU. y entregado en una decisión fugaz de extradición en 2017. El cargo de la fuga obligará a revisar la situación de seguridad y de control de penales mexicanos. Y en este rubro también hay que registrar la guerra entre Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho (CJNG) y el Mayo Zambada (Cártel de Sinaloa) por territorios de tráfico.

Aunque parece que existe un expediente judicial sobre Emma Coronel, las autoridades mexicanas no lo activaron a profundidad. La explicación informal radica en la decisión de la estrategia gubernamental de no provocar la violencia ni la guerra entre cárteles con persecuciones y en el objetivo de desdramatizar al crimen organizado sin acosos judiciales que en el pasado desataron las olas de violencia criminal en las calles.

La parte más importante radica en el hecho de que el arresto y el procesamiento de Emma Coronel en tribunales de EE. UU. se darán en función de la parte estadunidense de su ciudadanía y en la falta de sensibilidad de la esposa del Chapo para alejarse de las actividades criminales con su marido en prisión perpetua. La permanencia del Cártel de Sinaloa en México bajo el mando de El Mayo Zambada necesitaba de una pieza complementaria en E.E.. UU. para controlar flujo de droga y cobro de ventas. Datos de expertos en seguridad consideran que Emma Coronel operaba actividades en EE. UU.

En este sentido, el caso de la esposa del Chapo es un asunto de seguridad nacional estratégica de México que tiene que ver con el funcionamiento de la DEA en México, porque el temor de Ovidio de ser arrestado profundizará las tensiones y las acciones de violencia locales. Hasta donde se tienen datos, la DEA no informó a México del operativo de Coronel, toda vez que las relaciones oficiales se rompieron con las nuevas reglas de operación de agencias extrajeras en México. Además, la acción transcurrió dentro de territorio estadunidense. En todo caso, las oficinas de inteligencia y seguridad nacional de México descuidaron las actividades de la DEA que tuvieran algún efecto en México.

El dato suelto pero articulado sigue latente: la decisión de la DEA para capturar y llevarse a EE. UU. a juzgar a El Mencho, jefe aparente del temerario CJNG que no vacila en dar exhibiciones de propaganda de su armamento superior al de los policías, pero siempre muy inferior al de las fuerzas armadas en labores de seguridad interior y de apoyo a la seguridad pública.

Hasta ahora sigue latente la Operación Python de la DEA para capturar al Mencho en EE. UU. o en México y con o sin el apoyo de las autoridades mexicanas.

En este contexto, la DEA parece decidida a llevar a cabo su agenda sin preocuparse por los efectos de seguridad y violencia en México.

 

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Política para dummies: La política se basa en decisiones de Estado, dnde el Estado más fuerte impone las condiciones.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Buendía: pistas de la CIA, el narco, la DFS y el Irancontra de Reagan

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Carlos Ramírez

Muchas de las pistas del asesinato de Manuel Buendía se perdieron en la investigación que hizo el mismo gobierno mexicano que estaba en la mira del columnista por la alianza de muchos de sus funcionarios con los primeros cártelesde la droga.

Hoy se reproduce aquí la columna del famoso periodista Jack Anderson que revela esas pistas que nunca se indagaron:

 

Una exclusiva fatal de periodista mexicano

Por JACK ANDERSON y DALE VAN ATTA

21 de agosto de 1990

Como uno de los periodistas de investigación más famosos de México, Manuel Buendía había pisado muchos dedos en el momento en que fue asesinado en mayo de 1984. Pero resulta que su asesinato fue más que una mera retribución de uno de los muchos funcionarios corruptos y narcotraficantes él había desenmascarado su investigación.

Ahora parece que Buendía, conocido por algunos como el Jack Anderson mexicano, fue asesinado en un encubrimiento generalizado de una red internacional de tráfico de drogas que contaba con la complicidad del gobierno mexicano y que incluso había llegado a la CIA. El intrépido Buendía se había acercadoincómodamente a las operaciones de drogas ilegales protegidas por la versión mexicana del FBI (la Federal de Seguridad), utilizada por la CIA para enviar armas a contraguerrillas en Nicaragua.

Su columna “Private Network” (Red Privada) había ganado los premios de periodismo más prestigiosos de su país. El entonces presidente Miguel de la Madrid asistió a su funeral. Sin embargo, las autoridades mexicanas se esforzaron por investigar su asesinato. Solo el año pasado (1989), el gobierno acusó a José Antonio Zorrilla. En el momento del asesinato, Zorilla era jefe de la Dirección Federal de Seguridad o DFS, el FBI de México (era más bien una CIA). Las acusaciones alegaban que Zorilla planeó el asesinato por temor a que el periodista revelara sus vínculos con el narcotráfico. La culpabilidad puede no terminar con él. Las investigaciones de Buendia sobre la CIA, el tráfico y la corrupción oficial le dieron enemigos en lugares aún más altos.

Los documentos de la Drug Enforcement Agency revelados recientemente en un juicio en Los Ángeles por el asesinato de un agente de la DEA demuestran que Buendia estaba investigando cifras en el gobierno y la industria de la droga. Los informes de la DEA revelan entrevistas de la agencia con un estadounidense, Laurence Victor Harrison, que estableció las comunicaciones de radio para los barones de la droga mexicanos a mediados de la década de 1980. En una entrevista en febrero pasado, Harrison dijo que sabía cómo información privilegiada que Buendía estaba investigando los vínculos entre el narcotráfico y los funcionarios mexicanos. Entre los oficiales sobre los que estaba haciendo preguntas estaba Manuel Bartlett Díaz, y luego el jefe de Zorrilla como ministro del Interior. Bartlett ahora es ministro de educación.

Harrison le dijo a la DEA que Buendía recibió algunas pistas de Javier Juárez Vásquez, entonces editor del periódico (veracruzano) Primera Plana. El cuerpo torturado de Vásquez fue encontrado un día después del asesinato de Buendía. Vásquez le había contado a Buendía sobre un rancho supuestamente propiedad de narcotraficantes y usado por la CIA para entrenar guerrilleros. Aparentemente, la fuente de Buendia también había revelado información sobre pistas de aterrizaje propiedad de capos de la droga y utilizada por la CIA para llevar armas a contras(nicaragüenses). El informe de la DEA dice que a los pilotos que voló armas se les permitió hacer el viaje de regreso más rentable recogiendo cocaína en Colombia. Se recargarían en las pistas de aterrizaje en ruta a Miami. Cuando le preguntamos al vocero de la CIA, Mark Mansfield, sobre las acusaciones, insistió en que “la CIA nunca usó traficantes de drogas o territorio mexicano como un conducto para apoyar a ningún tipo contra los contras”. Pero las contras le dijeron a nuestro asociado Dean Boyd que las pistas de aterrizaje mexicanas habían figurado en el esfuerzo armamentístico. Los investigadores del Senado confirmaron que eran los mismos manejados por narcotraficantes.

Buendia lo había conseguido todo, pero lo que podría haber sido su mayor primicia nunca la pudo publicar.

 

Una nueva investigación podría hoy llegar más allá de la que controlaron De la Madrid y Bartlett.

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Política para dummies: Al final, la política es el juego perverso del poder.

Novedad editorial: adquiera el libro El shock neoliberal en México, Editorial Indicador Político, escrito por Carlos Ramírez, Samuel Schmidt y Rubi Rivera; disponible en Amazon en versión eBook digital o impresa: https://www.amazon.com/dp/B09919C13V

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Advertencias de Buendía en 1984, aún vigentes; la situación ha empeorado

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Carlos Ramírez

 

A la memoria de Carlos Miguel Salomón Fautsch y

abrazo fraternal a Carlos Salomón Cámara.

A treinta y siete años de distancia, la denuncia del columnista Manuel Buendía no fue atendida por la estructura gubernamental y social de seguridad y por eso la crisis en ese sector exhibe los conflictos de la acumulación de problemas. El columnista de Excélsior había revelado que el auge del narcotráfico se debía a la protección dada a las bandas por funcionarios.

A continuación los párrafos más importantes de la columna de Buendía publicada el 14 de mayo de 1984 dos semanas antes de su asesinato para callarlo:

“El procurador general de la República y el secretario de la Defensa nodeberían ignorar por más tiempo la advertencia que hicieron desde marzo los nueve obispos del Pacífico Sur, respecto al significado político que puede tener el incremento del narcotráfico en nuestro país, específicamente en los estados de Oaxaca y Chiapas.

“Tal como lo plantean –y como se desprende también de otras informaciones–, este asunto involucra la seguridad nacional.

“Los nueve dirigentes eclesiásticos coinciden con lo que saben otros observadores. Dicen que en este sucio negocio ‘existe la complicidad, directa o indirecta, de altos funcionarios públicos a nivel estatal y federal’.

“Pero principalmente afirman que con el narcotráfico puede quedar comprometida la imagen exterior de México, ‘si como país, damos cabida a mafias internacionales, que van a terminar por inmiscuirse en nuestros asuntos patrios’.

“Esto, el peligro de una ‘interferenciaextranjera’, es subrayado por los obispos, que no hacen más que recoger las preocupaciones de sectores sociales: ‘Tenemos el temor, no infundado, de que en México llegue a suceder lo que en otros países hermanos, donde estas redes de narcotraficantes han llegado a tener influencia política decisiva’.

“La lista de estos países en donde los narcotraficantes han tenido ‘decisiva influencia política’, incluye no solo a Italia, sino a otros cercanos a nosotros geográficamente, y ligados por una complicada urdimbre de relaciones.

Bolivia y Colombia son dos de estos países. Colombia se halla actualmente bajo estado de sitio después del asesinato del ministerio de justicia, liquidado por la omnipotente asociación de traficantes de drogas. Nadie ignora como en esos dos países los estupefacientes y la política han ido muchas veces de la mano.

“Pero es en Estados Unidos donde se da el fenómeno más peligroso no solo para su propia sociedad sino para los países del continente, especialmenteMéxico. El contubernio de políticos y miembros del crimen organizado –que incluye el comercio clandestino de enervantes– es cosa vieja en el esquema norteamericano, y un pilar para la ampliación constante del mercado, que estimula en otros territorios, como el nuestro, la producción.

“La denuncia de los nueve obispos no parece exagerada al decir que existe para México el peligro de la interferencia extranjera en nuestros ‘asuntos patrios’ por la vía de las mafias internacionales. Más bien se quedaron cortos. Ellos debieron haber señalado que en México ya se dio el caso de que ciertos hechos políticos, en el pasado inmediato, fueran marcados por la influencia de un notorio traficante de narcóticos.

“La corrupción, que es un fenómeno esencialmente político, fue incrementadadurante el sexenio pasado, en una medida de realidad incontrastable, por los intereses de ese traficante que ejerció su actividad casi a la luz pública.

“Pero se puede hablar de hechos más concretos. Por la cercanía que tuvo con el Presidente de la República, Arturo Durazo Moreno influyó en decisiones del gobierno como la represión contra supuestos enemigos, y también en algunos aspectos importantes de la información; o en la conducta de no pocos dirigentes sociales y de funcionarios que literalmente dependían de él para su provisión de enervantes o para el mantenimiento de sus equipos de ‘seguridad’.

“Dejó tan permeados los círculos oficiales Durazo Moreno, que el nuevo gobierno parece haber desistido ya de traerlo para que responda por una variedad de acusaciones penales. El miedo a su sola presencia en el país, prácticamente ha paralizado los esfuerzos para localizarlo y aprehenderlo.

(…)

“Pero con Durazo o no, la mafia internacional del narcotráfico ha incrementado evidentemente sus actividades en México, de 1982 a la fecha. Y esto, como señalan los nueve obispos, no se puede lograr sin complicidades internas”.

 

 

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Política para dummies: La política es la memoria de las sociedades.

Novedad editorial: adquiera el libro El shock neoliberal en México, Editorial Indicador Político, escrito por Carlos Ramírez, Samuel Schmidt y Rubi Rivera; disponible en Amazon en versión eBook digital o impresa: https://www.amazon.com/dp/B09919C13V

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Buendía: el reclamo de la memoria y por qué estamos como estamos

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Carlos Ramírez

El promovido documental sobre la vida del columnista Manuel Buendía confundió a los espectadores y dejó algunos sabores nada agradables de exoneración de funcionarios de Gobernación en el sexenio del presidente Miguel de la Madrid. Sin embargo, ayudó a refrescar la memoria para seguir insistiendo en qué el asesinato del periodista el 30 de mayo de 1984 marcó el inicio de la crisis de seguridad que responsabiliza al sector público de los saldos negativos.

De manera independiente al hecho de que es difícil –aunque no imposible– fincar conclusiones periciales de responsabilidades criminales a través de una investigación periodística, el documental recordó qué Buendía había comentado en su columna un desplegado de los obispos del Pacífico Sur denunciando la irrupción del narcotráfico y cooptando campesinos y funcionarios para dar inicio a los que fue la ola de descomposición de los cuerpos gubernamentales de seguridad y sus funciones al servicio de los primeros cárteles del narco.

A treinta y siete años de distancia y siete presidentes de la República, la crisis de seguridad se ha agravado y el involucramiento de autoridades municipales estatales y federales ha crecido a niveles alarmantes. El asesinato de Buendía fue un detonador que llamó la atención hacia conductas criminales que involucraban a un periodista que en el momento de su muerte estaba investigando alianzas de funcionarios del área de seguridad de la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era Manuel Bartlett Díaz, con las bandas primarias de mariguaneros. En 1985 se supo que el capo Rafael Caro Quintero portaba una credencial válida y oficial como agente de la Dirección Federal de Seguridad de Gobernación, aunque con otro nombre; esas credenciales fueron solicitadas por la Procuraduría General de la República, cuyo titular era Sergio García Ramírez, para incorporarlas al expediente pericial, pero al final desaparecieronborrando pistas de la alianza narcos-Gobernación.

El asesinato de Buendía se dio previo al incidente que reventó las complicidades funcionarios-narcos: el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar en febrero de 1985, provocando una inusitada ola de presiones políticas del gobierno de Estados Unidos con denuncias de que el narco responsable directo del incidente estaba protegido por autoridades de la policía política de Gobernación.

El director de la Dirección Federal de Seguridad era José Antonio Zorrilla Pérez, quién había sido señalado sin pruebas como responsable del asesinato de Buendía. Zorrilla había sido secretario particular de Fernando Gutiérrez Barrios en la DFS, pero su posición como director había sido a propuesta de Bartlett Díaz. Inclusive, Bartlett comisionó de manera directa a Zorrilla como jefe de la investigación del asesinato de Buendía. En 1985 Zorrilla fue obligado a renunciar a la policía, apareció en las listas de diputado local por Hidalgo con la promesa de catapultarlo a la gubernatura, después renunció a esa nominación, estuvo en la clandestinidad y en 1989 fue arrestado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari como responsable del asesinato de Buendía.

Una revisión de los expedientes de entonces revela que Zorrilla acumulaba más evidencias de estar protegiendo al narco que responsabilidad alguna en el asesinato del columnista. En una estridente campaña de medios, en 1985 el embajador estadounidense John Gavin emprendió una campaña de denuncia contra Zorrilla por los datos de alianzas con el narco, aunque algunas filtraciones periodísticas de entonces revelaban que Zorrilla como jefe de la policía política había roto relaciones con la CIA estadounidense y se había refugiado bajo la protección de la policía política de Alemania comunista, la temible STASI.

Zorrilla purgó veinticinco años de prisión por el asesinato de Buendía, pero no hubo ninguna investigación sobre sus vinculaciones con el narcotráfico y la protección que la DFS daba a los cargamentos de mariguana rumbo a EE. UU. De 1984 a la fecha, la vinculación de autoridades de seguridad protegiendo al narcotráfico y al crimen organizado hancrecido en evidencias probatorias y constituyen el punto central de la crisis actual de seguridad interior.

Buendía dio el aviso en 1984 y fue asesinado en lugar de atendido.

 

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