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Carlos Ramírez* 

Con el permiso de José Saramago

Lunes 2 de noviembre de 2020

Una información llegó urgente a la Casa Blanca a las diez de la noche, procedente de la CIA: fuentes de Rusia adelantaron que habría un boicot de electores el 3 de noviembre y los estadunidenses no saldrían a votar.

El presidente Trump, recostado en su cama, hizo a un lado su Coca Cola y sólo gruñó:

– ¡Es una trampa de Obama!

Y siguió chateando en su móvil.

Los funcionarios de inteligencia corrieron a buscar a Ivanka.

 

Martes 3 de noviembre. 3 de la tarde.

La página web del The New York Times comenzó a circular a las ocho de la mañana la enésima encuesta que le daba a Joe Biden el 90% de probabilidades de ganar las elecciones. Algo similar había ocurrido cuatro años atrás con Hillary Clinton, pero nos responsables de ahora eran otros.

A las diez de la mañana el mundo era un caos: apenas unas decenas de votantes habían pasado por las urnas. En la Casa Blanca había desde las ocho una reunión de especialistas constitucionales en el ala oeste para ver opciones: no importaba que nadie votara por nadie, lo importante eran los votos de los 538 colegios electorales.

Al medio día el pánico se instaló: nadie encontraba a los responsables de los colegios electorales y por lo tanto no había votos colegiados. De los 538, sólo habían sido enviados los 4 votos de Hawái a favor de Trump. Y ningún otro. En las oficinas del capitolio, Nancy Pelosi estaba en modo de pánico.

– No, así no. Mejor que gane Trump.

Los comentaristas de las cadenas no sabían como y qué informar.

 

Martes 3 de noviembre. 10 de la noche.

Pues no, no hubo votos. Del alrededor de 250 millones de ciudadanos inscritos en el padrón, apenas habrían votado unos quinientos en todo el país.

Las ciudades estaban tranquilas. La policía y el ejército había sido sacados a las calles en espera de motines, pero… nada. Martes, día normal, la gente paseando, en cenas nocturnas, las autopistas repletas, las estaciones de radio con sus programas habituales.

 

Martes 10 de noviembre. 9 de la mañana.

Reunión en la Casa Blanca: Trump, Biden, Obama, Clinton, Bush Jr., Carter, abogados y el gabinete en pleno. La revisión constitucional no preveía una situación similar: extender el periodo de Trump, cuánto tiempo; volver a votar, cuándo; emergencia nacional, sobre qué bases; gobierno interino, no, porque beneficiaría a Trump vía su vicepresidente.

La bolsa de valores no se cayó, los precios de petróleo se mantuvieron, la economía estaba luchando por la recuperación después de la caída por la pandemia; las redes terroristas seguían operando en su lógica, sin mensajes que llamaran a ataques sorpresivos.

La Unión Europea estaba metida en sus propios problemas; apenas unas notas en interiores en El País, Le Monde, nada en las publicaciones alemanas, The Times seguía preocupado por el brexit.

 

Martes 19 de enero de 2021. 12 del día.

Trump daba vueltas como loco alrededor de su escritorio en la Oficina Oval. En el sótano de su casa, de donde nunca salió por la pandemia, por el miedo al contagio en la campaña, el día de las inusuales elecciones y las semanas posteriores, Biden seguía en la misma posición durante semanas: sentado, mirando al vacío. Los dos candidatos estaban recibiendo mensajes minuto a minuto de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia, pero eran sobre el estado del mundo y no incluían ninguna referencia al vacío político en el país. No, no habría golpe de Estado. Ningún militar estaba tan loco como para no entender el mensaje del vacío electoral.

El calendario electoral no se había modificado porque el congreso no quiso reconocer la crisis ni llamar a nuevas elecciones; las razones de Pelosi fueron ciertas: ¿y si se convocaban a nuevas elecciones y tampoco nadie votaba? Los días posteriores a la crisis del 3 de noviembre hubo indagaciones de seguridad nacional –incluyendo, obvio, el espionaje- y nada se pudo captar: no había habido alguna conspiración, tampoco alguna mente estratégica, menos aún algún liderazgo. Simplemente la gente no fue a votar.

 

Miércoles 20 de enero. 11 de la mañana.

El día amaneció helado, con nieve. Los periódicos más importantes, de manera cuidadosa, no recordaron que era el día de la inauguration o toma de posesión, pero en realidad no había presidente electo y el presidente en funciones había dejado de serlo.

En la madrugada Trump había abandonado la Casa Blanca y se fue a jugar golf a Florida; nadie volvió a saber algo de Biden, Obama había tomado unas vacaciones en Hawái, Pelosi dijo que tenía gripe, los Mr. Justice de la Corte Suprema no salieron de sus casas por el frío y sus edades, en las calles las personas de siempre en su ir y venir cotidiano.

 

Jueves 21 de enero. 7.30 de la mañana.

La Casa Blanca luce abandonada. El gobierno quedó en manos de los directores generales. Los reportes de funcionamiento se centralizaron en el Congreso, aunque sin procesar sino sólo como un procedimiento burocrático de radicar en alguna parte los mensajes oficiales. Los militares mantuvieron sus posiciones en el terreno internacional. Las oficinas antiterroristas bajaron un escalón en el DefCom porque no había amenazas internacionales.

 

Primeros días de julio de 2024, cuatro años después. Los dirigentes de los partidos Demócrata y Republicano anunciaron el inicio del proceso electoral presidencial, las fechas de las primarias y el día de las convenciones, aunque la primera respuesta fue asumida con mohines de disgusto: nadie se inscribió para las candidaturas presidenciales.

 

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Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Biden-Kamala, diplomacia fallida del big stick ante Putin, la OTAN y México

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Carlos Ramírez

En dos latitudes y frente a dos circunstancias, la nueva política exterior de la Casa Blanca sufrió dos tropiezosimportantes: en México y Centroamérica la vicepresidenta Kamala Harris no pudo imponer su criterio de dominación de la agenda migratoria sobre las diplomacias de México y Centroamérica; y en Europa el presidente Joseph Biden tampoco logróobtener triunfos en la OTAN y se vio muy disminuido frente al poder de imagen de Vladimir Putin.

La doble referencia importa a México porque la vicepresidenta Harris regresó a Washington argumentando que había impuesto los intereses De EEUU en México y en Centroamérica y que había dado pasos serios para la solución del problema migratorio. Sin embargo, los documentos oficiales finales de México y la Casa Blanca fueron diferentes y la vicepresidenta Harris fue desdeñada por el presidente mexicano para una conferencia de prensa conjunta.

Lo más importante ocurrió en Ginebra por el mensaje que dejó el presidente Biden respecto a la debilidad de los instrumentos coercitivos de su política exterior. Como ya le había ocurrido a una comisión estadounidense al comenzar el gobierno de Biden, China deshizo la agenda imperial de la Casa Blanca y destrozó los argumentos de derechos humanos y democracia con las referencias a la represión de las comunidades afroamericanas en EEUU, a las masacres de ciudadanos sobre todo jóvenes en las calles y a la existencia y persistencia de la prisión ilegal de Guantánamo para sospechosos islámicos de terrorismo. Lo mismo hizo Putin ahora en Ginebra en su conferencia de prensa sin Biden y sin que existiera algún funcionario diplomático estadounidense que cuando menos contextualizará el escenario antidemocrático estadounidense dibujado por el presidente de Rusia.

En México no hubo necesidad de recordar las violaciones a derechos humanos de EEUU en un horizonte histórico ni de revivir los mecanismos represivos contra mujeres y niños que demandan asilo estadunidense ante la crisis centroamericana. México pareció ser cuidadoso en llevar al debate con la visitante el tema central de la crisis de Centroamérica: no es la corrupción de políticos oportunistas lo que provoca la migración, sino la existencia de un sistema de exacción de recursos y riquezas por parte de EEUU en la zona centroamericana para mantener lo que apareció como el ejecentral de la estrategia provisional de seguridad nacional de Biden: el mantenimiento prioritario del american way of life o modo de vida americano que se traduce en el lenguaje de los migrantes centroamericanos cómo el sueñoamericano para habitantes de la explotada zona las central del continente.

La política exterior del presidente Biden quedó al garete, sin fuerza, sin rumbo y sin la legitimidad necesaria para seguir manteniendo e imponiendo los criterios que están ahora en la cartera estadounidense: en lugar del comunismo agotado o del terrorismo desinflado, la seguridad nacional de EEUU se encontró de pronto con que la corrupción de gobiernos aliados a Estados Unidos está en el origen de los problemas que se convierten en corrientes migratorias masivas, ilegales y sobre todo violentas tratando de entrar a territorio estadounidense.

A diferencia de la diplomacia del gran garrote de Roosevelt en 1901 y de Reagan en 1981-1989, los mecanismos coercitivosde la administración Biden son tan débiles como su propia fuerza diplomática que no pudo defenderse en la OTAN, ni ante Putin y menos ante el chino Jinping, pero que se quiere imponer por la fuerza en América Latina ante gobiernos más débiles y más dependientes de los recursos de EE. UU.

La agenda diplomática de la vicepresidenta Harris quiso dejar un poco en el ambiente el manejo de criterios de autoridad y de fuerza, pero su principal fracaso se dio en Honduras, el país que está aportando el mayor número de migrantes ilegales, cuando simplemente redujo la diplomacia o los principios de convivencia a la frase de “no venganporque serán regresados por la fuerza”. Además del desconocimiento de la realidad centroamericana, la vicepresidenta Harris demostró carecer de sensibilidad diplomática para tratar con aliados que en estos momentos están mirando hacia otras potencias en busca de apoyo que en EE. UU. no encuentran.

De ahí la importancia de darle una lectura estratégica latinoamericana al fracaso de Biden en la OTAN, el G-7 y su encuentro con Putin, porque ahí se vio una Casa Blanca sin una política concreta para recuperar la hegemonía perdida.

 

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Política para dummies: la política no se gobierna con apariencias, pero las apariencias determinan la capacidad de dominación de las grandes potencias.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- Reforma del INE: inevitable, radical y urgente; romper modelo de Salinas

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Carlos Ramírez

La reforma del Instituto Nacional Electoral debe ser la más inmediata, pero al mismo tiempo la más natural. En el segundo trimestre del 2023 termina el reinado de los consejeros Lorenzo Córdova Vianello y Ciro Murayama Rendón, dos de las figuras que pervirtieron el sentido democrático y regulador de la autoridad organizadora de elecciones y trataron de convertirse en la guardia pretoriana de la democracia.

El INE es hermano menor del IFE que creó el gobierno del presidente Salinas de Gortari en 1990 para mantener una instancia intermediadora del gobierno en la regulación de los procesos electorales. El Consejo General del INE es una estructura supra administrativa que tiene el objetivo de convertirse en filtro político entre los partidos políticos y las elecciones. Siempre ha operado el Consejo General como una especie de mini Comisión Federal Electoral tipo Bartlett, toda vez que los primeros consejeros fueron designados de manera directa por el presidente Salinas en función de su red de alianzas estratégicas sobre todo con el grupo (A)Nexos de Héctor Aguilar Camín. Hasta la fecha el nombramiento del consejero presidente forma parte de una especie del cacicazgopolítico de José Woldenberg, el prime consejero ciudadano nombrado por Salinas.

La alternativa que tuvo el presidente Salinas en 1990 fue crear un verdadero instituto autónomo sin participación política ni involucramiento de los partidos o el gobierno para regular elecciones, pero se decidió por el modelo de un consejo ciudadano cuya ciudadanía dependióprimero de la voluntad presidencial y después de los propios partidos políticos que se repartieron las sillas de consejeros en las votaciones de esos funcionarios en la Cámara de Diputados. Y, por si fuera poco, el consejo general aceptó desde el principio la participación triple de partidos: los partidos designaban a los consejeros por acuerdos secretos en el congreso, los partidos como tal tienen un representante en el Consejo General y el poder legislativo y sus dos cámaras a su vez asigna representantes de partidos en ese organismo.

Lo que se necesitaba en su momento era de manera sencilla una institución que organizará elecciones, que controla el padrón electoral y que contará los votos, dejando el área de impugnaciones a otras instancias. Sin embargo, desde el comienzo el IFE y luego el INE se asumieron como la encarnación política terrenal de la democracia, sin entender que las elecciones son la parte procedimental de una democracia en tanto que permiten la elección de funcionarios de gobierno. Sin embargo, la democracia operativa requiere de otras instituciones en otras áreas al margen del organismo electoral.

La perversión de las funciones del INE fue potenciada por Córdoba Vianello y Murayama Rendón al tratar de convertir al organismo organizador de elecciones en algo así como una vicepresidenciacelestial de la democracia republicana. Por ello, los dos consejeros desgastaron su papel promoviendo lanzando al INE contra el populismo de Morena, cuyo registro legal fue avalado por el INE.

Córdoba Vianello debió haber acudido a los ensayos clásicos mexicanos que han definido el populismo y no andar financiando con recursos públicos publicaciones extranjeras o libros escritos en otros escenarios internacionales para atacar al populismo desde el enfoque del neoliberalismo de mercado. Por ello, pudo haber reproducido una edición especial del libro ya clásico La ideología de la Revolución Mexicana, publicado en 1973 por el politólogo Arnaldo Córdova, que para mayores señales no fundamentales fue el padre del actual consejero presidente.

El libro de Arnaldo Córdova, inclusive, fue repudiado por los grupos políticos del PRI en tanto que desvirtuaba el discurso oficial histórico tipo libro de texto gratuito sobre la Revolución Mexicana y su partido de Estado. En las páginas 33-38 Arnaldo Córdova define con claridad el proyecto y la ideología de la Revolución Mexicana como populista, lo cual quiere decir que el fundamento histórico del sistema/régimen/Estado de México es populista y el PRI, la izquierda y los sectores progresistas nunca se salieron del guion populista del régimen.

Córdova Vianello y Murayama Rendón reventaron la función del consejo general. Por ello, la reforma del INE debe eliminar ese consejo general y crear sencillas direcciones con funciones administrativas y bajo control del congreso.

 

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Política para dummies: la política se pervierte cuando la practican los funcionarios oportunistas.

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Carlos Ramírez

Indicador Político- El ministro Lelo, el 2024 y el grupo jueces por la democracia participativa

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Carlos Ramírez

En un escenario político abierto, la reforma judicial morenista ha asumido un papel fundamental en la estrategia de cambio de régimen. Modificar el sentido de la justicia es de muchas maneras darle nuevas basessociales al sistema político en vigor. Allí es donde se localiza la tarea fundamental del ministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea: pasar de la justicia ciega a la justicia politizada.

En este sentido, el ministro Lelo se ha convertido en la pieza fundamental del proyecto transformador en vigor. La nueva política judicial llevaría a la estructura jurídica de la república a una situación que beneficie de origen no a la justicia en sí, sino al sector desprotegido. Esta tesis la ha venido manejando el ministro Lelo desde tiempo atrás, pero tuvo su expresión superior en el debate en el pleno de la Corte de la propuesta presidencial de una consulta para preguntar si la justicia se debe de perseguir por ley o consultar al pueblo.

El procedimiento de consulta sobre la reforma constitucional aprobada en la Cámara de Diputados para extender la presidencia de la Corte del ministro Lelo por dos años más allá de los límitesconstitucionales se convirtió en un operativo político de largo alcance. El ministro Lelo solicitó una consultaadelantada con sus pares, los ministros del máximo tribunal constitucional respecto a si debe o no extender el mandato, cuando está de por medio el aviso de algunos organismos políticos y jurídicos de una controversia constitucional porque una ley secundaria afecta el mandato constitucional respecto al período de vigencia del ejercicio del cargo de presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La forma o el procedimiento utilizado por el ministro Lelo para convocar a sus pares a esa votación incumple los requisitos institucionales internos de la propia corte. El ministro presidente no es el ponente sino el solicitante, por lo que su solicitud conlleva una irregular propuesta de procedimiento de cómo debería hacerse esa consulta, cuando debería tocarle al ministro ponente, en este caso el ministro Franco González Salas, la definición de los mecanismos de aplicación de la consulta.

El ministro Lelo quiere repetir lo que hizo en el debate del pleno respecto a la votación sobre la consulta sobre los expresidentes de la República que se le había solicitado. En la reunión del pleno en aquella ocasión el ministro presidente se adelantó a la orden tradicional de participación de los ministros porque el encargado de la presidencia de la corte le tocaría hasta el final. Sin embargo, el ministro Lelo tomó la palabra de manera arbitraria como primer participante y lanzó un discurso que rebasó los tiempos normales y se convirtió en una perorata a favor de la democracia participativa, un debate que debería darse en los espacios legislativos de la Cámara de Diputados y no en la Suprema Corte de Justicia donde simplemente se debate la constitucionalidad o inconstitucionalidad de algunas decisiones.

El procedimiento utilizado hoy por el ministro Lelo en esta consulta ahora a sus pares para votar si se puede violentar la Constitución o poner una decisión menor por encima de la Constitución forma parte de un procedimiento errático y aberrante del ministro presidente en tanto que él no hace trabajo jurisdiccional mientras es presidente y en todo caso está pidiéndole a sus colegas ministros de la corte que acepten si la Constitución se puede violaro no respecto a ciertas limitantes muy estrictas que requerirían modificaciones constitucionales primero legislativas y después de procedimientos en la Corte.

La concepción del derecho que tiene el ministro Lelo difiere de la vieja tradición de que la justicia debe ser ciega y nointerpretarse a favor o en contra de un sector en tanto que pueda representar o no un avance democrático. En este sentido la propuesta del ministro Lelo cae en el espacio del de lo que se conoce o se conoció en la transición española de agrupaciones institucionales del régimen franquista que comenzaron a optar por células democráticas en su interior: los militares por la democracia y los jueces por la democracia.

De consolidar su fuerza política al imponer esa extensión del mandato el ministro Lelo pasaría a formar parte de los activos de electorales de la cuarta transformación para la sucesiónpresidencial del 2024.

 

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Política para dummies: La política es la perversión del derecho.

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