En la última semana vimos con toda nitidez el auténtico rostro del alfarismo: resulta que el gerente del ayuntamiento de Guadalajara Alejandro Hermosillo González es diputado local reelecto con licencia, es gerente del ayuntamiento de Guadalajara; precandidato a quién sabe qué y metió a puestos de gobierno a toda su prole. Mural dice que son una familia “acomodada” -en el gobierno, cobrando mucho dinero del pueblo-; José Antonio Pérez Juárez, corriente director de Reclusorios no solo organiza fiestas y albercadas para reclusos VIP sino que a su pareja la contrata, la premia y con dinero del pueblo; el secretario de gobierno -el formal porque hay tres- Juan Enrique Ibarra mete a su sobrino al gobierno; y hoy sabemos que en el ayuntamiento de Guadalajara hay un Z40 en Obras Públicas: Leonardo González Carranza -el que no transa no avanza- quien a lo largo de su carrera pública ha estado envuelto en extorsiones y sobornos.
Súmele que ayer el Embajador de Estados Unidos de América en México, Chistopher Landau tuiteó que lamentaba el estorbo de la banqueta que tiene el consulado de su país en Guadalajara y aunque estaba etiquetado, Ismael del Toro -¡salud!- ni cuenta se dio por andar en lo suyo.
Si recuerda usted la represión al pueblo y la cancelación de garantías en Jalisco los días, 4, 5 y 6 de junio que aplicó el equipo de dinosaurios que acompaña al gobernador Enrique Alfaro; si recuerda que el propio mandatario llamó pendejos a los que salían a trabajar en tiempos de Covid; si le suma que a nadie en protesta atiende; si le incluye que tiene a un patán como gerente general de Jalisco SA de AR -o sea jefe de gabinete del Estado- a Hugo Luna Vázquez que solo maltrata a quien se deje -en el equipo alfarista dicen que la presidenta de Tlaquepaque María Elena Limón lo mandó más lejos que hasta allá- pues todo habla de que estamos en el peor sexenio de jalisco. Y nadie contesta a los periódicos que los quieren entrevistar para ver su proceder. Están protegidos.
Hoy Mural publica esta joya de corrupción en Guadalajara: “Mientras se desempeñaba como encargado de despacho en la Contraloría tapatía durante el periodo del priista Aristóteles Sandoval, en 2010, González Carranza fue expuesto junto con otros funcionarios por supuestamente solicitar dinero a cambio de facilitar trámites gubernamentales.
“Con todo, desde el 1 de octubre de 2018 es parte del equipo de Del Toro, donde se desempeña como director “B” en Obras Públicas, con una percepción mensual bruta de 56 mil 958 pesos.
“La Dirección que hoy ocupa tiene bajo su mando jefaturas de Presupuesto de Obra, Finiquito y Recepción de Obra, Licitación y Contratación, y Costos y Presupuestos.
“MURAL publicó el 8 de diciembre de 2010 que González Carranza, junto con el entonces contralor con licencia, Víctor Urrea Stettner, y el secretario de Obras Públicas, Juan Carlos Uranga García, habría solicitado remuneraciones económicas para facilitar la tramitación de licencias y permisos municipales, de acuerdo con conversaciones vía BlackBerry”.
“Ante los señalamientos, el funcionario dejó el cargo que ostentaba con el Alcalde Sandoval…”
Esto es vergonzoso para cualquier menos para los corruptos. Dirán en el ayuntamiento el cliché de siempre: “no fue responsabilizado, yo no lo nombré, se va a investigar, se va a llegar a las últimas consecuencias, yo soy todo menos corrupto, etc.” Pero el antifaz de ladrón no se les cae ni a trancazos y ya sabemos.
@ivangarme
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