Por Manuel Gutiérrez
El dictador divinidad de Corea del Norte, Kim Jong Un, asistió a la botadura de un barco que por inadecuadas instalaciones portuarias, escoró a estribor en la ceremonia y terminó en el mar, con la popa sostenida en el muelle todo un fracaso mundial, se trata de un destructor poderoso de 5 mil toneladas y 500 millones de dólares de precio y se hunde al botarlo.
El dictador habló indignado del atentado de los criminales en contra de su país, y de que serían severamente castigados. Lo cumplió, la eliminación del director del Astillero y de un alto oficial comandante de la Marina, fueron los chivos expiatorios, de hecho les salió barato se esperaba una purga más escandalosa.
Cuando el mundo contempló este esfuerzo naval, con capacidad de lanzar misiles y con un poderoso cañón se estima de 127 mm, hubo toda la pompa y circunstancia que ama el dictador Jon Un para terminar en chusco incidente, que hizo encolerizar al divino.
El buque fue cubierto con camuflaje, aunque el daño estaba hecho por la presencia del agua en el centro de mando, armas, depósitos y máquinas.
Así que otra vez, banda marcial, fuegos artificiales, música y el su grácil esposa, en un recorrido triunfal por la alfombra roja, en algo que parece una ópera bufa, pero es la realidad se volvió a repetir.
Pero en solo 22 días, vino la repetición de la ceremonia, otra vez banda marcial, guardias de honor, música, recorrido triunfal por la alfombra roja. De nuevo llegó Jon Un en su limousina MayBach blindada, mientras una guardia elegante de marinos con cinturón dorado lo custodiaban. Con espadín el alto, Y repitió cada acto, un almirante cortó la cuerda con una hacha, surgieron fuegos artificiales, y el barco esta vez ya en el agua, de fue declarado inaugurado, le cambiaron el número a 52, cuando se hundió era 51.
No repitieron al parecer el rompimiento de la botella de Champagne, tradicional en el caso.
Luego, el líder y su corte se retiraron. Posteriormente dos días después, el barco apareció ya en el centro de la bahía de Chongin, donde está el astillero, esta vez para lanzar misiles, uno de crucero y otro que salió de las cavernas ventrales, que se supone es un misil de ataque, todo para la tv oficial de norcorea.
Sin embargo las imágenes dieron lugar a una nube de dudas justificadas de los expertos de asuntos de la marina, de todo el mundo.
De inicio, todo barco nuevo hace una combustión de filamentos de carbono que son expulsados por la chimineadel barco al usar sus máquinas, y estas al funcionar producen humo y dejan huella.
El curioso barco de Corea del Norte, no tiene huella de combustión. Es decir probablemente se trata de un cascarón naval, como una plataforma flotante, capaz de lanzar misiles, pero que tuvo que se remolcada a ese lugar.
En resumen las observaciones del destructor señalan que está vacío.
Es decir que fue botado sin reponer las máquinas dañadas, en un gran esfuerzo del régimen de propaganda, como cuando el tren del AIFA se simuló con López Obrador, pero era un set de televisión con imágenes proyectadas, en tanto en los asientos Claudia Sheinbaum, el General Luis Crescencio Sandoval y otros invitados admiraban el truco, que no era el tren y muchos gobernadores, era el Tren AIFA.
En la realidad, el tren del AIFA será terminado para el próximo mundial, y ya se es venció la fecha anunciada en julio, y nada de tren del AIFA pero vendieron la piña de que ya estaba funcionando, salvo por una falla en las pantallasque permitió ver la simulación, un engaño oficial a gran escala.
Es decir, la mentira se aplicó en el caso del destructor. Ya lo regresarán a los astilleros para verdaderamente reconstruirlo.
Pero el rito, repetido con el divino dictador, salió muy bien para el consumo interno y para el mundo al que quisieron acalambrar con los disparos de misiles teatrales.
Una plataforma inmóvil lanza cohetes es la antítesis de todaslas tácticas navales, un blanco seguro y quedan muchas dudas.
Es decir, tienen una parte del proyectado barco, no una nave autonóma, funcional y competente. Simular, pretender engañar. Incluso los expertos analizaron el puente de mando, extraño sin duda, vacío. Un barco terminado y en funciones de guerra, no puede prescindir de un puente de mando en que está el cerebro computacional de la nave, los instrumentos de navegación, de posicionamiento, de control del equipo motriz, incluso los disparadores de guerra, pero el barco que botó al mar en 22 días, el dictador norcoreano, si puede prescindir de lo esencial.
Lo importante es que el orgullo fue restaurado, y más porque había invitado a los aliados rusos, con los que se han comprometido hasta el final a destruir a Ucrania y aportarle todo lo que necesiten, desde tropas, armas y municiones y hasta albañiles para reconstruir los daños, era algo necesario según Norcorea, porque los chinos también presenciaron el chusco incidente.
La reputación de Jon Un, quedó a salvo, y para las apariencias, con sus ambiciones navales.
Pero la realidad, dista mucho de ello: Un percance semejante no se soluciona en 22 dias aún sin descanso. Pero botar un casco vacío y sólo ponerle el mecanismo de disparo, más una manita de pintura, si es factible.
Pero a nivel oficial, todo fue un éxito, para las comunicaciones y propaganda del régimen. Por ello me recordó las manías inaugurales de López Obrador, que cortó el listón más de tres veces en Dos Bocas, en donde sigue el gasto y el misterio de que no sale combustible como se esperaba, o los trenes como el Maya Militar, que le dio banderazos por todas partes y lo inauguró hasta el cansancio, pero sigue siendo un tren eventual, semi-vacío y subsidiado y eso sostiene el The Sun de Londres.
Cada estado y sus mentiras y sus habitantes que les creen. Barcos vacíos, trenes incompletos pero pregones triunfalistas.
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