
Por Eduardo Paz Gómez.
En días recientes el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al Departamento del Tesoro a emitir en los próximos 60 días un aviso formal a las instituciones financieras sobre los riesgos asociados con:
Esto de alguna manera dificulta el envío de recursos líquidos, dinero, a familiares mexicanos desde el extranjero. México ha estado entre los países que reciben la mayor cantidad de remesas, figurando entre el primero y el tercer lugar disputando las posiciones entre la India, China y Filipinas.
Las remesas como válvula de escape.
la migración masiva y el consecuente flujo de dinero no son simplemente fenómenos financieros individuales, sino un mecanismo de compensación ante las deficiencias del modelo económico nacional.
En términos sencillos: cuando la economía interna no es capaz de absorber a su fuerza laboral o de proveer bienestar básico, la migración reduce la presión social, y las remesas financian lo que el mercado o el Estado no cubren.
Esta “válvula de escape” opera principalmente en tres dimensiones:
Durante décadas, la economía mexicana ha enfrentado dificultades estructurales para generar la cantidad de empleos formales necesarios para absorber a los jóvenes que se integran al mercado laboral cada año.
Las remesas actúan como una red de protección social privada. El dinero que los migrantes envían a sus comunidades de origen se destina casi en su totalidad al gasto corriente y a cubrir necesidades básicas que, en un escenario ideal, deberían estar resueltas por el desarrollo económico o las políticas públicas.
En periodos de recesión o alta inflación, las remesas operan de manera contracíclica: cuando a México le va mal, los envíos suelen aumentar porque los migrantes hacen un esfuerzo extra para ayudar a sus familias.
El golpe podría llegar afectar a la economía mexicana ya que las remesas internacionales representan entre el 2% y 4% sobre el Producto Interno Bruto.
Impacto regional.
Análisis del Comportamiento Regional
•El “Top 3” Histórico: Guanajuato, Michoacán y Jalisco se han mantenido durante décadas como el núcleo duro de la recepción de remesas en el país, compitiendo año con año por el primer lugar del volumen total de divisas.
•El crecimiento del Sur: Estados como Chiapas y Oaxaca han escalado rápidamente en el volumen total recibido durante los últimos cinco años, reflejando un cambio importante en las dinámicas de los flujos migratorios internos hacia el norte del continente.
•Los menores flujos: En el extremo opuesto, entidades de la península de Yucatán (como Campeche o Quintana Roo) y estados del norte con economías fuertemente industrializadas (como Baja California Sur o Coahuila) registran los menores ingresos por este concepto, representando por separado menos del 1.5% del total nacional.
Este dinero se destina de forma inmediata al gasto corriente en las comunidades receptoras, actuando como un sostén de consumo directo en las economías locales de estas entidades.
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