
Horacio Villaseñor Manzanedo
Cada año aumentan, en Guadalajara, los puntos de inundación y las “autoridades responsables”, los ayuntamientos, irresponsablemente no hacen nada. Se hacen tontos y tratan de convencer, por ignorancia o descaro, que es un asunto que le toca resolver al Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, mejor conocido como el SIAPA. La realidad es que el SIAPA no solucionará nada porque sus titulares, en el siglo XXI, han demostrado no poder ni administrar las obsoletas redes actuales, menos construir la infraestructura que ahora se necesita. El problema no es de técnica hidráulica, se sabe lo que se debe hacer, es relativamente simple, complejo también porque se necesitan alcaldes y regidores con capacidades administrativas extraordinarias para resolver, en el ámbito de su competencia, los problemas de la sociedad actual: preverlos, anticiparlos y no dejarlos crecer. Lamentablemente de esos políticos, hoy, no hay. Me explico: Allá por los años 60’s y 70’s, la ciudad consolidó su red de colectores de aguas residuales. Mi tío Jorge Matute Remus propuso la creación del SIAPA, sabedor de que constitucionalmente los ayuntamientos podían coordinarse y asociarse para ahorrar dinero, sugirió que en lugar de construir cuatro sistemas independientes, uno por cada municipio que pronto formarían la zona conurbada de Guadalajara, mejor se creara el SIAPA y se consolidara una sola infraestructura con una planta potabilizadora y una de tratamiento de aguas servidas, sistema que funcionó exitosamente hasta que el Partido Acción Nacional (PAN) empezó a “gobernar” la ciudad y el estado. El SIAPA fue pensado como un organismo operador, no tiene ni debe tener capacidad para hacer macro inversiones. Los servicios de agua potable y drenaje son obligación de los ayuntamientos, no del gobierno estatal, pero ante la falta de capacidad administrativa de las y los alcaldes que “gobernaron” a partir de finales de los 90’s y que demostraron lo arrastrados, babosos y conchudos que fueron y siguen siendo, dejaron todas sus obligaciones al SIAPA y al gobernador en turno. El resultado está a la vista, en Guadalajara el drenaje no drena, no sirve y cada temporal cobra vidas humanas. ¿Qué se debe hacer? Simplemente, entender que el problema no es de técnica hidráulica, sino de técnica política administrativa, se sabe lo que hay que construir, grandes extensiones de áreas verdes y ampliar colectores, obras públicas que requieren de muchos recursos y deben salir de las arcas municipales o nunca se tendrán. Los ayuntamientos recaban dinero suficiente y bien administrados, con capacidad para disminuir el gasto corriente y para aumentar el gasto de inversión, podrían solucionar los problemas que desde hace 33 años crecen y crecen y, tienen a la gente en constante peligro. Deberían adquirir manzanas completas, bien compradas y convertirlas en bosques urbanos que envuelvan las torres departamentales autorizadas por el mismo municipio, logrando además los metros cuadrados de áreas verdes recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sirviendo también como zonas de recarga acuífera y construir el drenaje necesario. En lugar de hacer lo que se debe hacer, crearon un Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (IMEPLAN) que, a diez años de su nacimiento, tampoco ha servido para nada relevante y ni servirá porque no se necesita. Bastaría tener buenas administraciones, gobiernos municipales efectivos, profesionales, poderosos, que puedan hacer con recursos propios, más obra que la que hace el gobierno del estado, sin endeudarse, como sucedió en Guadalajara en 1980. Hoy, “la ciudad que te cuida”, con una pésima administración, no ha ampliado un solo metro las áreas verdes ni de drenaje, pero la “propaganda política”, el eslogan, dice que te cuida. Ni hablar.
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