Por Manuel Gutiérrez
La guerra de invasión a Ucrania continúa, y otra vez hubo giros de la fortuna en cuanto al bando que podrá declararse vencedor si realmente vence. Entonces la guerra va como la quieras ver, pero si eres objetivo lo real es que Rusia va perdiendo, y Ucrania si resiste, sólo bajo esa condición podrá aspirar a la victoria.
El duelo de drones sigue planteado, Ucrania responde con ataques profundos en blancos energéticos y estratégicos, incluso con misiles caseros pero logran impactos a gran distancia, el caso del Flamingo. Rusia lanza ataques que han roto marcas en cantidad de misiles, incluso hipersónicos contra los cuales Ucrania está indefensa, y ha provocado desde mayo a la fecha 400 muertos civiles de todas las edades en ciudades de Ucrania.
El primer giro, otra vez Trump que recibió al ubicuo Zelensky, que volvió a replantear la posición de su país, a pedir ayuda antiaérea y suministros porque muchos de sus equipos, tanques y cañones son estadounidenses.
A la par le mostró a Trump que la guerra de Irán está conectada ya con Ucrania, y recientemente se supo que Irán canceló una andanada de misiles dirigidos a Ucrania, no por buenas gentes, sino porque el apremio lo tienen en los bombardeos que se han reanudado en su contra, sin poder reabrir de verdad el estrecho de Ormuz.
Trump esta vez ponderó mejor la posición de Ucrania, que casi puede ganar la guerra, pero pueden ocurrir factores imponderables. De menos, por ahora Trump está cambiando el papel de gran amigo de Rusia, sobre todo porque el eje Moscú-Pionyang-Teherán existe y está operando de manera clandestina, semioficial pero finalmente proporcionando ayuda a la resistencia de Irán, que efectivamente dio cuenta de 3 aviones F-35 estacionados en una base de Jordania y se estima que dañaron por lo menos otros 3 aparatos más. Los datos los pone la inteligencia de Rusia.
Las bajas estadounidenses existen. Y es algo curioso, es como la guerra de Vietnam: la proporción era de 1 estadounidense muerto por 9 vietnamitas, pero el costo de ambos países era diferente: era 8 veces más alto en precio de dólar, simplemente emplearon casi 5 mil helicópteros Huey, de los cuales perdieron 3 mil, eran fáciles de derribar, pero era el caballo de batalla por las selvas intrincadas.
También hay datos fuertes de un centenar de aparatos diversos derribados por los misiles antiaéreos desde F-4 Phantom, F-105 Republic, Intruders de bombardeo táctico, y toda clase de aparatos, incluso perdieron los rarísimos aviones de ala variable F-111 patrones de la revolución aérea del Tomcat F-14, por los resultados de la intervención de China y Rusia, que por su parte apoyaron preparando personal, suministrando ayuda, misiles SAM, y tecnologías sumados a la concesión de Kissinger de “santuarios” que no podían ser bombardeados, en que almacenaban sus mejores armas, lo que rompió hasta la operación Linebacker.
Vietnam del Norte, ahora socio comercial de Estados Unidos, se aplicó en esa guerra que ganaron al abandonar el Sur, de una manera tradicional, con una ofensiva de tanques y tropas masivas, que de mediar el apoyo aeronaval estadounidense, pudieron operar sin daños, antes no era posible; en todo caso, el efecto fue nocivo para las finanzas de los Estados Unidos, y para la moral de los combatientes (efecto Rambo-Fuimos Héroes) que vieron frustrado su esfuerzo por arreglos políticos. Las finanzas estadounidenses quedaron arruinadas por el enorme gasto.
Esto está pasando con Irán. En precios de dinero pierden menos que los estadounidenses, que para hacer esa guerra gastan más dinero… espero haber explicado el punto.
A LOS HECHOS
En los resultados en lo real, Ucrania hundió en su mare nostrum, Mar Negro, un barco portacontenedores de Rusia, con drones que golpearon directamente. Cerca del puerto de Novororossiysk, pusieron fin a los días de servicio del “Yanina”, que era propiedad de la empresa oficial Rosatom, del cual los rusos dicen que transportaba alimentos congelados y materiales de construcción, los ucranianos reportan que transportaba pertrechos de guerra. Quien lo dude puede bucear en el Mar Negro…
Y los ucranianos siguen destruyendo la cadena de alto consumo de Wildberries en las principales ciudades de Moscú y San Petersburgo, pero lo hacen de noche, cuando no hay clientes, pero sí hay personal. Tuvieron 5 muertos y diez lesionados, aunque algunos Wildberries fueron destruidos sin lesionar a nadie, pero en la ciudad de Chéjov, el incendio causó los decesos. Estas tiendas son un pilar de la economía rusa, afectan toda la cadena de distribución y consumo; el ejemplo para entenderlo es Costco en México.
Rusia cataloga estos nuevos blancos como actos de terrorismo. Pero la autoridad moral de Rusia para quejarse resulta contradictoria luego de 5 años de atacar noche a noche zonas residenciales, escuelas, hospitales, estaciones de trenes, etc., con un promedio de una decena de muertos ucranianos por noche, de todas las edades y sexo.
Lamentable, pero es la guerra. Pero también se presentan en ambos bandos desequilibrios mentales incluso de los combatientes. Ha pasado con ucranianos, pero el incidente más reciente y mortal fue de un soldado ruso, que en un lapso de locura disparó contra civiles en Crimea, dejando 4 muertos y varios heridos.
Y así están las cosas, en tanto cientos de bañistas disfrutaban de un día de verano, cuando llegó un dron de Ucrania, que fue derribado por las defensas de Rusia. Era el balneario de Guelenjik, playa de Arjip-Ósipovka, en el Mar Negro, en donde existe un hotel de especialistas de alta tecnología militar de la industria rusa, que era el objetivo.
El dron cayó en las aguas repletas de bañistas… cerca de la playa y estalló; al momento de hacer esto, la cuenta era de 7 muertos, 40 heridos, 3 menores muertos. Muy triste, lamentable, pero lo mismo pudieron y debieron pensar los ciudadanos rusos cuando las pesadillas las sufría Ucrania; esto es la guerra, simple y nada pura.
Pero Rusia no cambia para nada. Es asombrosa, Iván el Terrible se identificaría perfectamente con Putin, y de Stalin a la fecha todo sigue igual. Precisamente Putin ha recrudecido la persecución política de opositores, lo que causó que el aspirante presidencial, pacifista opuesto a la invasión a Ucrania, Borís Nadezhdin, lograra abandonar Rusia y se refugiara en París.
Este aspirante, primero apoyado por Putin, luego independiente, fue juzgado en julio de este año como terrorista, por lo que lo multaron y lo inhabilitaron como candidato. Los opositores, para que exista democracia en Rusia, están bajo estos conceptos: presos políticos, exiliados unos cuantos o en su gran mayoría muertos.
Nadezhdin tuvo suerte porque en la sentencia sufrió un infarto, por su hipertensión exacerbada por las presiones de su juicio y condena; otra de sus hechuras que motivaron su condena fue hablar del crimen cometido contra el mártir político Aleksandr Navalni, y comprendió que ya había sido expulsado de la política y que nada lo protegería en Rusia; al parecer optó por salir en forma clandestina de su país y por ello está vivo.
El problema es que Putin tendrá que ordenar a otros payasos que finjan ser opositores, porque luego, como Ígor, terminan creyendo en la libertad y democracia, que no existe en el eje Moscú-Pionyang-Teherán, en que el poder es uno, monopólico y total.
Bueno, eso ya lo han leído aquí varias veces, dejemos que su memoria trabaje algo. Pero hay otro indicador importante de que Putin no varía, y aunque Rusia se desmorone, sus planes siguen adelante.
En plena recesión, sin recursos y con una guerra seriamente comprometida, aunque hay un rumor de una superofensiva con mínimo medio millón de hombres, en un golpe a todos los sectores que pretende fracturar los frentes y hundir la resistencia de Ucrania, que ha mencionado movimientos tendientes a ese fin. Pero ninguna cadena seria de noticias lo ha confirmado, pero lo dejamos como futura referencia.
La otra es totalmente real: en medio de la escasez de combustible, inflación y todo el efecto de la guerra, Rusia lanza un nuevo submarino táctico que replantea el uso de esa formidable arma y que da jaque mate a marinas como la de Inglaterra, que con mucha razón estaban clamando por recursos porque la borran del mapa marino.
Llegó el sexto submarino clase Yasen M, con registro K-563 Ulyanovsk, que pretende redefinir las posibilidades navales de Rusia como potencia. Este submarino inició sus pruebas en el mar y se espera que se incorpore al servicio en breve, que en términos navales es un año más.
¿Qué hay de nuevo, viejo? —dirá el Conejo Bugs de Warner—. “No es ACME”, dirá Elmer el cazador.
La diferencia es que este submarino podrá disparar misiles hipersónicos, como el de crucero Kalibr, o 32 misiles Zircón, con sus 130 metros de eslora, pero lo ominoso es el tercer tipo de proyectil que puede disparar (como si no bastaran los hipersónicos que hacen que Ucrania exija Patriot a los Estados Unidos): se trata de los misiles tipo Polaris (Trident en los códigos actuales de los subs estadounidenses), los Borei, para llevar cargas nucleares, lo que hace temibles a los Yasen.
Es decir, este tipo de submarino es apto para la guerra convencional, con armas tácticas contra objetivos de valor militar en los teatros de guerra, pero el portar armas nucleares es revivir la posibilidad del exterminio de la humanidad, pero se habían firmado acuerdos SALT para evitar seguir construyendo este tipo de armas de exterminio masivo.
El misil Zircón, por otra parte, alcanza 8 veces la velocidad del sonido, y el problema es que sus ojivas pueden llevar uranio.
Entonces, para Putin, Rusia apenas está comenzando y no quita el dedo del renglón o del gatillo y sigue disparando, y todo esto pone a revisión a toda la OTAN, que puede no estar preparada para este nuevo nivel de amenaza. Por ello, en fecha reciente, por días de diferencia, se botó un submarino nuevo con esas facultades de disparar misiles de crucero o nucleares, un clase Virginia. Como dato curioso, el Virginia cuesta solo 2,800 millones de dólares, con mejoras para ser indetectable y muy preciso en sus disparos; el sub ruso tiene un costo de 1,600 millones de dólares, parte de los cien mil millones de dólares que destinó Putin a su armada, luego de recientes críticas de pobre equipamiento, capacidades atrofiadas de operación y muchas necesidades de reparación y mantenimiento.
¿Para qué quiere un país este tipo de armamento?
El argumento es “la disuasión”, pero con su uso táctico es factible que pueda operar en teatros como contra la OTAN y de menos contra Ucrania.
Esto significa entonces que Ucrania es la primera estación, pero no se sabe cuál pueda ser la última. Claro, la existencia del nuevo Virginia puede ser interpretada de la misma forma, porque ambos países se obligan uno al otro a mantener la vanguardia operativa, la ventaja tecnológica y mejores capacidades de destrucción del mundo.
Pero el país que tomó la iniciativa de invadir fue Rusia, aunque mienten con el fantasma de la OTAN. No hay ningún socio de la OTAN que toleró el Pacto de Varsovia por décadas, con tropas a un paso en Alemania, Polonia, Hungría, en toda Europa oriental y en que ya en dos ocasiones la marina, entonces roja, rebasaba a todas las demás marinas del mundo, sobre todo en el periodo de Reagan, en los ochenta, que optó por usar hasta los acorazados de la Segunda Guerra Mundial, eso sí con misiles de crucero, para menguar las diferencias, y el mando ruso sí votó por aprovechar la iniciativa, pero el Kremlin no aceptó por fortuna.
Incluso la crisis de los misiles de Cuba no daba buenos números a la marina de Kennedy, pero por fortuna no llegaron a más. Pero parece que escribimos en 1960, no en 2026, porque son los mismos temas, los mismos problemas, los mismos villanos (todos) y el mundo en vilo y Ucrania en el filo de la navaja. Pero es más fácil decidir una guerra para Putin que para otros mandatarios del mundo occidental o de Asia aliada, porque no tiene costos políticos ni sociales, según sus otros datos, pero los rusos se cansan y mueren igual que todos,
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