
Por Manuel Gutiérrez
La primera versión me la ofreció una amiga ejecutiva de Banamex, en una amena charla sobre porque no se vendió el grupo City-Banamex. Los datos fueron almacenados en la memoria y casi olvidados, pero al cruzar la información con Financial Times, insertado en Milenio comprobé que esa charla había sido verídica.
Y como mi pecho no es bodega, primero la versión de la ejecutiva: “ La directora del grupo mundial City-Banamex, Jane Fraser, vino a México y dedico en una estancia de más de cien días a estudiar el asunto” realmente me causó enorme interés…
“ Luego de 20 años de manejar Banamex, la cuarta institución más grande de México, con activos de 213 mil 667 millones de dólares, con un capital social en pesos equivalente a 213,667 millones de pesos, con activos por 87 341 millones de dólares y una plantilla de recursos humanos compuesta por 39 mil 108 empleados en 2023, distribuidos en cinco divisiones: Tarjetas, Operadora de Negocios, Arrendadora, Acción-Casa de Bolsa, y Seguros todos con apellido Banamex, con eso se da uno idea del tamaño.
En 2021, fueron adquiridos por City, de Nueva York, un consorcio mundial neoyorquino.
Pero en ese año, el grupo dirigido por Jane Fraser, de pronto descubrió el riesgo de una quiebra mundial, aún cuando en México estaban teniendo buenos ingresos.
Jane viajó a México a hablar con el director ese momento, Ernesto Torres Cantú, y entre tequilas directos, le reveló la situación y el plan de vender Banamex.
Jane comenzó a hablar con los dirigentes de la institución exponiendo con crudeza la realidad, animando a hacer el mayor esfuerzo, o a bajarse del avión.
El supermercado financiero que representaba City en todo el mundo hasta 2008 se desmoronaba. Fraser actuó de manera inmediata, o bajan los costos de operación mundiales, o ceden el terreno a los competidores, eso significa desaparecer en escala mundial.
Fraser es egresada de Cambrigde, de nacionalidad escocesa, pero habla perfecto español. Tiene 56 años, y mucha experiencia. Fue analista de la casa Goldman Sachs, y de la Consultora McKinsey.
El primer paso fue rescatar a City del pantano de los préstamos hipotecarios, en los Estados Unidos, en 2004, lastre que amenazaba con llevar al grupo al abismo. La FED adoptó un plan en 2013 que hizo imposibles los préstamos hipotecarios, por lo que hubo que despedir a muchos empleados de esa área. Fraser lo hizo en forma directa, amable pero dura.
“Vino a México enviada a resolver un problema de un fraude masivo, así como episodios de corrupción que dañaban seriamente a Banamex”, según me platica esta inteligente ejecutiva que lee bastante El Financiero y está muy informada.
“Vino y se quedó más de cien días. Gracias a eso flotó Banamex y continuó. Pero su reorganización mundial, pasó por México en que se reunió con cien ejecutivos principales, y les expuso su plan de reorganización, mejorando la estructura administrativa, y ahora bajo su dirección logró el control de la venta de la marca Porsche, en una operación de ligas mayores que revivió a City en el mundo, logrando una oferta pública inicial importante”.

Sin embargo, pese a México no daba pérdidas, pese a los contratiempos de litigios.
City quería disponer de los recursos de esa venta tan importante. Ahí se encontraron las posturas de Banamex y las de un metiche, que habita el Palacio Nacional que pretendió controlar el mercado, las posturas oficiales e incluso influir en la adjudicación de Banamex, para Carlos Slim el supermillonario mimado del populismo mexicano.
La vida, de 138 años de este Banco, confluye en mucho con acontecimientos de nuestra historia. De una forma irregular, el inquilino del Palacio intentó manejar la venta, como asunto personal y de interés de la 4T, cuando el Banamex no le pertenecía.
Karina Suárez, del País, nos informaba entonces el 07 de noviembre de 2022, de solamente tres aspirantes, uno de ellos el grupo Banorte, la venta había comenzado en enero del 2022.
La venta era total, incluyendo las divisiones completas, el patrimonio cultural que es muy valioso, arte, pinturas, edificios a todo lo largo del país, algunos de ellos monumentos nacionales, por lo que Manuel Romo, otro gran protagonista del asunto, busco la autorización y la obtuvo de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) incluso llegó a haber hasta 7 aspirantes, como Inbursa y otros alentados por el propio presidente.
El banco podría con su venta transferir una gran red, de créditos de automóviles, afores, seguros de automóviles, y de otros. Un gran mercado de millones de personas en México.
El meollo del asunto era el fraude sufrido por Oceanografía, que culpaba a Banamex, y que busco detener la venta hasta que se le pagaran 5,200 millones de dólares por reparación del daño. El presidente intervino e indicó que esa demanda no evitaría –por medio de su poder- la venta del Banamex. Esa parte no me la platicaron.
Ricardo Salinas Pliego, hoy en malos términos con el presidente, era uno de los favoritos, pero la magnitud de la operación pondría en riesgo su grupo. Ana Botín, de Santander, buscó quedarse con este grupo, lo que hubiera convertido en un mayor sistema bancario en México, peor la oferta no era satisfactoria.
Los finalistas fueron Germán Larrea, del Grupo México, el supermillonario número dos –todavía no le nacionalizaba por la fuerza su línea veracruzana para el Tren del Itsmo y Maya, y Carlos Slim, que contaba con las porras de AMLO, otro serio aspirante fue Mifel, con Daniel Becker, en ese lapso presidente de la ABM, bien visto por el sector privado.
López justificó su intervención en un asunto privado bancario, por los siguientes motivos: “Que el banco quede en manos mexicanas, que los compradores tengan solvencia, sin adeudos fiscales, que se paguen los impuestos correspondientes por la venta – máximo interés de su intervención- y por último que el patrimonio cultural, sea conservado para beneficio de los mexicanos”.
Banorte, por su parte corrió y los Hank, respiraron porque sus acciones subieron 4% luego que se supo de la cancelación de la operación
Jane Fraser estaba incómoda por la intervención del presidente, lo que no externó más que en círculos muy cercanos y la amiga dice que todo es muy hermético.
Primero aplazaron la venta para este año, entregándose los bancos para el 2024 y Jane habló con el presidente- según mi fuente de Banamex- y obtuvo el aplazamiento de la venta.
Finalmente dio el golpe maestro, la venta se postergo hasta el 2025, si para entonces la situación de City hace recomendable su venta. Para entonces, el cálculo de Fraser es que ya no estaría presente el presidente que hizo del asunto un tema mañanero, lo que dentro de los movimientos financieros es altamente tóxico.
La información se traduce en documentos, estadísticas oficiales e informes y estudios de centros de investigación e informes de la Bolsa y de la ABM, no en un intervención demagógica populista ante millones de mexicanos que no saben de qué se trata.
Fraser fue astuta y cubrió el interés de Banamex, una vez que pueda absorver las inconvenientes que se dieron en su manejo anterior.
La duda de si se venderá puede persistir, porque el grupo supuestamente se convertiría en Banca de élite destinada a manejar grandes operaciones, no situaciones minoristas, pero eso no ocurrió siguió operando como siempre.
La realidad es que llegó el Nearshoring, o parte de él y la economía mejoró como parte del fenómeno, no por los buenos oficios del presidente López que fue sacado de la jugada: Era juez y parte y recaudador fiscal.
Jane logró evitar la ingerencia gubernamental en ese banco, siendo una directiva experimentada en tratar asuntos de banca en países emergentes, bananeros, en que los presidentes y otras instancias pueden sin causa válida, involucrarse en las gestiones y decisiones ejecutivas del grupo internacional City.
Si City se salva, será por el acierto de Jane Fraser, pero en México evitó que el gobierno se convirtiera en poseedor de más Bancos, ya que tiene Banejército, Nafinsa y de paso los pseudo -bancos del Bienestar, más lo que acumule entre familia presidencial, destinados a la distribución de compensaciones clientelares para grupos que interesa control con su voto y préstamos sin gran posibilidad de recuperación, por ello cuando no los subsidien desaparecerán.
Banamex fue una tentación de López Obrador, pero por alguna buena razón tomó la decisión de no involucrarse como comprador directo.
Este factor hubiera alterado la oferta, la autonomía del grupo y finalmente pudo ser un paso a un monopolio oficial más.
Wall Street, no vería esa actitud con buenos ojos, lo que tendría efectos mundiales, porque no es sano para la finanza el control gubernamental en sus gestiones de compra-venta y funcionamiento y porque repercute en economías extranjeras. Fijar un precio bajo un criterio oficial a un negocio, es muy peligroso, si no está en proceso de quiebra.
En tanto, se discurre crear un impuesto a los depósitos de inversión y ahorros, para recaudar urgentemente recursos porque el nuevo presupuesto será deficitario.
Y con golpe de Guerrero en Acapulco, el 60% de la economía de Guerrero, y una necesidad de gasto de 20 mil millones de dólares, llevaron al presidente a ofrecer 65 mil millones, insuficientes que a no ser salgan a los presupuestos privilegiados, tales como Fuerzas Armadas, obras faraónicas, Pemex, para destinarse a ese fin, será importante conocer de dónde procederán.
El descuento probable a los empleados públicos es esperado en su nómina para ser solidarios con los damnificados o con el presidente damnificado más bien, por su fracaso en materia de prevención y solución de desastres.
Jane Fraser en tanto le cerró la puerta al presidente del negocio de su Banamex. Así me lo platicaron y así lo cruce con Expansión, y otras fuentes. Era un cuento verídico.
Pero actualmente Pemex ofrece a los inversionistas que le crean, sus fondos de inversión en que alardean de grandes rendimientos, algo así como invierta 4 mil y gane 20 mil en corto plazo, pero salvo los colocados en el extranjero, no es muy seguro este tipo de obligaciones en México.
Ni la posición financiera de Pemex es saludable, está endeudada al extremo pese a las inyecciones de dinero sin fin en la 4T,en tanto anuncia directamente su venta al público, será que nadie recuerda que los petro-bonos, terminaron siendo petro-bobos por los adquirentes, pero cada quién consigue su propio Diablo al gusto. Banamex se le fue vivo al me canso ganso.
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