Por Manuel Gutiérrez
Aficionados al confeti, al oropel, a las luces y a los tiempos de circo, Picadillo Circus se digna en presentar el show de las damas de hierro, o como dirían antes los antiguos, “el pleito de las comadres” a grito pelón, solo faltó jalón de pelos y bofetada gatuna; pero este número ocurre al máximo nivel, en una esquina, una dama cuyas capacidades ya pongo en duda para ser presidenta (gobernadora de Chihuahua) y en la otra otra peso completo, una Presidenta que ya pongo en duda en su naturaleza de mujer en cuanto a la forma en que decide.
Porque la verdad nunca dicha es que las mujeres mandan en el mundo, y que alguien acepte ser mangoneada por el patriarca ancestral cabecita de algodón no checa…
Pues ambas se encontraron en septiembre. Y lo que era inicialmente un número de traición de Maru Campos, con su sonrisa horizontal y sus términos norteños, se vio de frente con la sibilina cara de póquer de la dama que hace funciones de Presidente de la República. Y ambas tienen poder, mando, y representan cada una posturas, personalidades que no se soportan en esta vida ni en la otra, ni en la dimensión desconocida.
La última dinosauria roja del Foro de Sao Paulo —mientras Lula dilapida millones en dádivas clientelares, seguro consejo mexicano para asegurarse el triunfo contra Jair Bolsonaro— es autoritaria, es poco democrática, es capaz de exigir sometimiento y silencio. El dedito en la boca es desplante de cállense o así les va a ir. Es Claudia Sheinbaum de Tarriba, pobre del Señor Tarriba, la neta, porque me imagino el debate a la hora de hacer el menú del mediodía: «No quiero sopa de fideo», dice la Sheinbaum, y el pobre Tarriba: «mi vida, ya te di todo mi sueldo, no alcanzamos para más»… creo que esta escena es fallida como ambos gobiernos que hacen de la realidad un pleito de comadres, una gritadera sin sentido y un desencuentro en que nada queda claro.
Maru Campos soportó poco tiempo el manto de traidora porque entregó a su colaborador que no puso o sí puso, ya es un misterio, César Jáuregui, pieza elegida por Claudia para hacer escarmiento y revivir un artículo 123 del Código Penal Federal sobre traición a la patria, que los atinados López-Dóriga y Carlos Marín analizaron y no encontraron una sola línea aplicable, porque todo se fundamenta en un acuerdo presidencial que el consejo de seguridad debe autorizar o no la cooperación en operaciones contra el delito de narcotráfico con poderes extranjeros, o sea, un acuerdo administrativo ejecutivo al que se le da poderes de Ley constitucional… claro, habrá que preguntarles a los que saben, pero en México todo es posible.
Maru tenía como piedra en el zapato a Jáuregui por sus incomodidades personales de enfrentar su personalidad mandona. Lo otro era sus ambiciones políticas panistas por vía libre, pero había incidentes porque el exalcalde también era jefe de seguridad, y por un jefe de seguridad nadie mete las manos al fuego, porque la violación de la ley, los abusos y cochupos son como un parámetro habitual.
Claro, los amigos de César consideraron traidora al panismo a Maru. Algunos comentaristas dijeron que la dama de hierro se había doblado a cambio de impunidad, de llevarse sus bienes al retiro y vivir feliz por el resto de su vida. Pero la otra dama de hierro, obcecada, obsesivamente judía, con un objetivo claro en la mente, estaba en demostrar que ella no había fallado en su concepto de soberanía. Que ella entiende cómo los campos y laboratorios de fentanilo pertenecen a la patria y al derecho de la autodeterminación aunque sean crimen de lesa humanidad.
Si alguien osa destruirlos, más si son de la CIA, duro con ellos. El petate lo hizo grande con su insistencia en crear una defensa de la patria que no se requería. Era tan fácil haberlo arreglado, pero activó un delito de la era de Juárez, que el benemérito sí aplicaba con certeza, pero ¡qué modos de traer un príncipe extranjero y por cierto muy querido, como era el guapo Max, con su barba doble, piocha sobresaliente y su rutilante Carlota, a implantar un régimen liberal muy europeo que espantaba incluso a los mismos conservadores, en esa contradicción de la historia en que nos encanta vivir!
Entonces, alguien tenía que pagar. Pero el truco está en que el jefe anterior de Jáuregui ya reposa en la tierra de los muertos. Por tanto hay una salida a decir que ordenó (¡uy, sí, no traigan un médium para la operación y que se fue muy contento del éxito obtenido!), aunque posmórtem a él lo cuelguen del árbol de la traición a la patria. César está metido en una berenjena política, más que jurídica, el mismo caso de Ruffo Appel, pero resulta que Maru no lo entregó, pero tampoco lo defendió o estaríamos en la guerra de México contra el estado soberano de Chihuahua.
O sea, el chisme se puso buenísimo. Maru, luego de friccionarse levemente con Ciro, que intentó llevar su entrevista por donde él quería, no por lo que ella, Maru, quería decir, ya supo que no es fácil llevarle la contraria. Son damas de armas tomar, de rudeza innecesaria.
El cuento de ser norteño justifica muchas ofensas en aras de ser muy directos, y la verdad lo son aunque lastimen. Por ello en el centro del país optamos por metáforas, por formas corteses, por no darnos por ofendidos tan a la ligera. Pero la dama Sheinbaum es de pocas pulgas, en resumen, y quién le puede decir que no, menos otra mujer. Que un hombre lo haga, está bueno, ahí AMLO y tal vez su marido, pero una mujer no más no se me sube a las barbas, aunque no son barbudas, o hubieran encontrado espacio en el circo. Pero sí son tercas, obsesivas y no saben ceder.
En resumen, en el pleito se dijeron de todo, a nivel presidente-gobernador, y adicionalmente Maru se le fue a la yugular. Acusó a la presidenta del Partido Morena, Ariadna Montiel, de estar vinculada con el narcotráfico, lo cual le puso una banderilla de fuego al asunto.
Porque le dijo a Claudia en su cara: narco-gobierno, narco-partido, narco-dirigentes. Lo que pasó después es que Jáuregui paga los platos rotos, y la dama Maru, que parecía se había pasado al lado oscuro mediante la concertación y pactos, reveló que no hubo tersura en el diálogo, que no fue como una reunión inglesa con galletas de polvorón con el té de las cinco. En eso deben aprender de los parlamentarios anglosajones, se despellejan vivos sin perder la calma ni elevar la voz.
Total que cada dama usó todo el volumen de su voz. Y la república, bien gracias. Ahora ya no sabemos si Maru es heroica o meramente un accidente. De Claudia ya sabemos que lo es gracias a quien ya saben, pero tiene mucho poder.
Total, las damas de hierro provocaron una avalancha que no ha terminado. Y que saldrá por algún lado en el momento menos esperado. Un tratado de negociación política maquiavélica no fue por ningún lado; simplemente se trató de «yo digo la última palabra y grito más fuerte».
¿Cuándo se había visto esto? Lo pregunta el agudo Chumel Torres, porque es regresivo a los tiempos de los diputados enfrentados, de los caciques, solo que ahora son damas con poder y sálvese quien pueda. ¡Es un nuevo tipo de república, surgida de la 4T!, es lo que debemos entender. Entonces, nada está claro, la traidora del traidor parece que no fue lo que suponen ni el traidor configura los supuestos del artículo 123 del Código Penal Federal, en ningún momento; la verdad se meten en camisa de once varas sin necesidad, porque pudieron salir del enredo con una salida de «todos ganan» y dejar a la CIA como lo que es: una realidad que vive igual que la FSB de Putin, o el Mossad, en México, y agreguen lo que gusten, solo que no todos hacen colaboración con el gobierno local para combatir el narcotráfico.
Es sin duda un gran número; cuando las damas paren de gritar, pasaremos al siguiente, porque Guadalupe Taddei se hundió más rápido que un plomo en el mar, hasta el fondo, y ya renuncie, eso esperamos. Su deslucida defensa era de dar tristeza. La confianza del proceso electoral quedó por los suelos en el caso de la corrupción, con proveedores convertidos en chóferes, chefs, confesores y vendedores de los productos que necesita el INE, cuyas decisiones con ellos no eran para nada democráticas. La jefa de la mafia del poder instalada por AMLO para defender la causa de Morena en el poder resultó un fiasco, boba en sus tenebras, muy ridículos sus entramados de corrupción y muy difícil seguir sustentando una posición que la sonorense ganó por puro favoritismo, por lealtad antes que capacidad.
Por ello, todo se cumple: las campañas ilegales previas no son reconocidas y el INE pretende perseguir, con argumentos de género, a los que denuncien o incomoden a los pastores políticos de los partidos aliados al oficial. Todo eso había logrado Guadalupe Taddei, pero ya leyeron a Laura Gutiérrez cómo hizo sus transas, porque aprendió que quien no transa, no avanza. Y lástima, Margarito, se te acabó por ahora el jueguito; además Claudia quiere a alguien de su casa y de su causa en el crucial momento electoral, aunque tanto venera al Caudillo que la soportó hasta que la Taddei, con gracia singular, se cayó del alambre y se estampó en el piso tras haber sido denunciada y volverse indefendible.
Número sin duda que gusta mucho, aunque el final de tomate reventándose en la caída, salpicando al INE de podredumbre —que ya tenía el instituto por servilismo—, sin duda impresionará a los asistentes al circo Picadillo; pero mejor si quieren ver circo de verdad, vayan a ver el Eccho del Cirque du Soleil, si su presupuesto les alcanza, porque entre eso y Calaverandia es que eres fifí de verdad, pero qué bueno que todavía existen.
Además vean: cuando los anarquistas queman tiendas de lujo, desde luego en París, porque nuestro bloque negro se conforma con quemar la puerta del Palacio, no dejan bolsos Louis Vuitton o relojes Rolex con cabeza, porque aspiran a ser socialistas con Mercedes Benz, como dijo un amigo muy experto, Don Luis Valdez. No se llevan los Hermès para quemarlos, sino para dárselos a quien merece sus preocupaciones… el discreto encanto de la burguesía les afecta aunque sean rompedores de vidrios e incendiarios por afición, buen pretexto para robar cosas de lujo.
Debería haber boletos del Bienestar para esa función, pagados por el Estado; mi presupuesto anda brujo como para retratarme en las tribunas, pero ese sí es buen circo, no el de dos damas gritonas y una roedora electoral en graciosa huida, pero uno crea el circo que le alcanza.
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