
Por Manuel Gutiérrez.
La historia del Mago de Oz, la revisaremos para descubrir como la Malvada Bruja del Oeste, que se llamaba Elp para los cuates, Alphaba, como nombre oficial, es una historia de brujería, de lucha por la silla del poder, de las apariencias del Mago, y de la moraleja que encerraba ese cuento inmortal que se hizo para defender de la tendencia monetaria de la plata, a los defensores del oro.
Todos recuerdan el clásico de Dorothy que es llevada por el tornado junto a su mascota al reino de Oz, que tiene caminos de oro, hasta Ciudad Esmeralda desde Kansas. La consagración temprana de Judy Garland, sin duda, un reino más álla del arco iris, cuando esto no simbolizaba a la ideología de género como entuerto subjetivista, una cinta que se inmortalizó tanto como el cuento.
Esta historia se creó por Frank Baum, un conservador de su tiempo que defendía la moneda de oro y que consideraba que otros metales menos nobles estafaban al pueblo con su circulante, pero ganó la plata. Y un experto en política, y puso esos ingredientes en su cuento, que se simplificó para los niños.
La sátira está dirigida al poder financiero de la época, así como a la tendencia de degradar la moneda, con menor contenido intrínseco, de base de metal puro, lo que le resta valor no sólo nominativo, dado que compras menos con más, con la inflación, sino que te dan monedas cada vez peores.
Erase una vez en Oz.
Elp, logró tomar el poder luego de una militancia clandestina en favor de los derechos de Animales, que supuestamente en el reino de Oz ( recuerden al León cobarde que habla, piensa y es una persona) no solo podían hablar, y decidir, sino entender sus emociones, pero el Mago de Oz, en un régimen opresivo combatió todas las formas de organización que no fueran las que él imponía combatió a los Animales-animales.
Ni libertad de prensa, (No había la Voz de Oz) ni de asociación y la guardia imperial llamada Galerna, era eficazmente represora de los que buscaban tirar al régimen mediante atentados, tales como asesinatos selectos, de dirigentes, bombas en lugares públicos normalmente conciertos de Opera, o reuniones multitudinarias. Un desgaste irresponsable, que bajo la sombra de ideales esconde al terrorista sin remedio, una vía que no triunfa, como la concertación, el acuerdo, o las elecciones, para tener el poder, y desde ahí imponer otros fines.
Elp probó ese camino, por lo menos eso dice Wicked, la historia de la Bruja del Oeste, de que logró llegar a ser un bestseller de 1995, de Gregory Macguire y un músical de Broadway, muy aplaudido y ya viene la película que revolucionará todo el concepto de Oz, entonces nos adelantamos para el mes noviembre del 2024.
Pero luego de escapar de un atentado en que perdió a su amante, porque lo encontró aunque era casado, y de otra etnia dado que ella, era totalmente verde, afectada antes de nacer por una poción de fertilidad, la hizo delgada, con nariz de águila, y le encantaba usar sombrero, y al hacerse pasar por bruja para evadir a los Galernos, adoptó cuervos y toda la parafernalia del negocio y así infundir respeto, pero termino siendo bruja de verdad, y versada en la política, y ajena a los intereses familiares que desnudó porque la marginaron, Wicked en eso juega fuerte y enjuicia las fallas de la familia, pero la reconoce como inevitable y esencial.
Ciertamente la Magia, era una ciencia enseñada en las universidades de Oz, en Ciudad Esmeralda, y ser mago una carrera rentable, que resolvía las demandas físicas, las económicas con unas cuantas palabras, conjuros, o pociones en el caldero, hasta llegar a ser rica. La concepción de riqueza y bienestar era variable de acuerdo a la etnia que tuvieras en Oz.
Sin embargo, sin querer descubrió el mítico secreto de Oz: El tal mago, que no era visto por nadie, pero que muchos alegaban haberlo visto, que nunca asistía a actos oficiales, sociales, o de cualquier tipo, se redujo a un mero simbolismo, estaba en todos lados y en ninguno. El sueño de todo dictador, ser invisible y mover los hilos y después depender de un cuento.
Dorothy descubrió que el tal Mago era puro cuento. Bocinas, efectos de tormentas, nubes artificiales, truenos, luces y tras de una cortina, un simio manejaba la parafernalia que los grupos poderosos de Oz ordenaban hasta que llegó a Bruja y la llegada de este poder puso en marcha el proceso de rebelión, contra la nueva dictadura, que substituye otra dictadura, y así hasta el final de los tiempos, el eterno retorno de Nitzche.
Elp se dio cuenta del engaño, derrotó los trucos del poder de Oz, y procedió a tomar el poder de verdad, con un gobierno, política social, monetaria, cultural, todo con mejores vistas de inteligencia que la farsa demagógica que imperó con el fantasmal Mago.
Claro, esto le permitía perpetuarse en el poder, sexenio tras sexenio, con una leyenda, un partido monolítico, el control de los medios de difusión, y el reparto de dádivas, para los ciudadanos que eran por ello adoradores del Mago y en algún momento el mito era para sostenerse en el poder ella la Bruja pero expoliaba a los pueblos vecinos. Elp pensaría como Donald Trump.
Mago de Oz, es una historia infantil, que como Alicia y muchas otras, encierra verdaderas fábulas y pantomimas para adultos y cuando conoces esta versión, te asombra.
Una historia que puede extenderse, complicarse, regresar al pasado, al presente y volver al futuro. La Bruja del Oeste llega al poder porque en Wicked, se describe un desmembramiento del estado, creándose nuevos estados por región, con etnias diferentes, al momento del poder, Elp es llamada como un nuevo instrumento de su hermana, que era poseedora de los encantados zapatos rojos, que en la práctica eran sólo un instrumento de moda, de carisma, de elegancia, de hacerse sentir.
La historia llega al crucial momento en que la ingenua Dorothy llega a Oz para pretender el regreso con su familia, pero ahí se ve involucrada en las intrigas de Oz, y la “bruja buena del Sur, compañera de universidad de Elp, recomienda para que regrese que mate a la Bruja del Oeste, una historia que parecer ser lo que esperan, pero no lo es.
Un mundo convulsionado, de obsesiones de poder por permanecer, y de tronos vacíos, que se llenan cuando el líder real sea mujer u hombre aparece, para enviar o eliminar el poder del mito anterior, al que cuando pierda peligrosidad, podrá deificar, como cuando este bajo tierra, pero no antes, dado que la injerencia no se agota nunca porque nadie puede despedirse del poder en esta tierra ni en Oz.
La Bruja del Oeste comprendió todo, y siguió su ciclo, a ser una forma efectiva de gobierno y organización, racional, fría, pero como ciclo todo termina. Dorothy tampoco se interesa en permanecer en Oz, sino en regresar a su casa con su familia. Todos descubren que lo que les falta, lo han tenido siempre, pero estaba oculto.
Oz queda como una paradoja, incluso de la libertad que se logra para que los habitantes conviertan a la democracia en una guillotina de la misma, con ello por delante, pero todos son felices con los cambios y en nombre de la democracia, todo puede terminar en tragedia.
Oz tiene muchos para dar. En 2013, se conjugó una versión fílmica de Disney, con tres brujas en juego la del Oeste- que es del Este, la del Sur, Galinda, que se supone buena pero es peor que Elphaba, y en todo en juego con manipulador de feria, protagonizado por James Franco, que añade una quebradiza muñeca de porcelana, un simio servicial, en tanto las brujas comparten créditos con Mila Kunis, como la del Oeste, Rachel Weiz como la de Oz, y Michelle Williams, es la buena del Sur pero nadie es bueno, sólo existe esa imagen que vende el poder, y quien lo posee no lo cede, no lo alterna, no lo cambia, menos aún permite que se asiente alguien diferente que desmorone lo que se creóanteriormente, y que se etiqueta con la idea para para siempre aunque no sirva, pero así lo perciben los dictadores.
Oz puede ser complicado, como la capacidad de cada lector de llegar a nadar en aguas profundas y hacer inmersiones en la oscuridad, pero es un historia que logra conservar el interés, divangando en la vida sexual de una bruja, muy intensa, pero nada nuevo y un origen más propio de asuntos de ideología de género, todo en Wicked pesa y tiene doble fondo.
Pero su alcance, puede llegar a explicar fenómenos sociales, políticos, culturales y raciales, incluso de ideas religiosas que bajo la lógica de la Bruja, son sediciosos cultivan la duda, la crítica, aunque no del todo, porque se reconoce que esa institución y la creencia en un Dios, tipo Oz, es tan vital, tan necesaria como en el mundo moderno, aunque se critiquen sus formas, sus estructuras, que son más humanas que propiamente de su creación etérea, en el mundo espiritual, sólo como dogmas, como principio.
La religión es un bien indispensable, aún en Wicked, pero muchos lo adulteran y lo convierten en otros significados. Elphaba de hecho es hija de un predicador…y termina siendo la antítesis.
Todo el cuento de Oz, encierra significados, intenciones dobles, y tal vez por ello su éxito. El libro logra mantener el interés y tiene una indiscutible calidad estructural de novela, pero sus reflexiones en temas sociales, son hondas, agudas, y establecen paralelismos con la realidad en que una bruja del oeste, le quite el poder al Mago de Oz, que se resiste a dejarla sola, y si bien la Bruja obtuvo los medios o votos para lograrlo, el de la Silla, dice que sigue y sigue, la solución de Elphaba no es nueva, pero resulta.
Y el ciclo nunca termina en Oz, tampoco en la vida real. En el camino se convierte en dictadura, que no sabe ya ni porque lo es, pero es naturaleza del poder, sin contrapesos, sin rivales, sin nada que le nuble el horizonte.
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