Por Manuel Gutiérrez
Esta batalla lleva ya un año de curso, pero aún no concluye. Se trata del sitio de Prokovsk, Ucrania punto decisivo de la campaña rusa de invasión a Ucrania, que en fechas recientes fue objeto de la propaganda rusa como una victoria lograda…pero sólo es una verdad en una tercera parte de la afirmación.
La batalla no se ha decidido todavía, pese al esfuerzo descomunal de Rusia de destinar más de 175 mil combatientes para tomarla a como de lugar. Las enormes bajas de los intentos rusas, son suplidas con nuevas oleadas de combatientes, que siguen llegando a este nuevo molino de carne, y ante la saturación los resultados tenían que llegar, efectivamente una parte de la ciudad está en manos de los rusos, pero esto no se acaba todavía.
La presencia de soldados rusos con banderas fue aprovechada por el Kremlin para ufanarse de una victoria que necesitaba en dos terrenos: El primero el interno para justificar la sangría, el segundo para proclamar la creación del anhelo de Putin, de una “Nueva Rusia” en el territorio conquistado a Ucrania, y de esta manera venderle la idea a los rusos de que la campaña tiene una justificación, pese a las molestias, inflación, privaciones y desapariciones por muerte en el frente.
Otro aspecto es que se planteó un proyecto de paz que fue corregido por la Unión Europa, que advirtió del despojo que acordaron Putin y Trump. La necesidad de terminar la guerra, fue postergada por Putin por la propaganda victoriosa en esa ciudad nudo de comunicaciones que abrirá de ser tomada totalmente el camino a otras ciudades importantes de Ucrania, como Kramatorsk.
Pero aquí empieza la discordancia: Ucrania confirmó haber recuperado la ciudad de Tije en el Dni pro, en la zona central. Y aquí viene lo de Prokosvk: Ucrania conserva la parte norte, disputa aún la ciudad con las fuerzas rusas, y los asaltos de una y otra parte continúan.
Es decir, Ucrania tiene posiciones defensivas funcionales, capacidad de realizar operaciones, y no se puede hablar de una victoria rusa, según lo señala el MI16 de Inglaterra, y la BBC que informan con veracidad. Una parte de la ciudad es rusa, definitivamente bajo el dominio de los invasores, pero su presencia en esa ciudad aún provoca fuertes combates.
El desgaste es obvio para ambas partes. Ucrania no tiene la población, ni las cantidades ilimitadas de tropas que emplea Rusia como estrategia un tanto absurda. Avanzar, substituir los elementos caídos en ataques anterior, y volver a atacar sin descanso, volviendo otra vez al mismo círculo. Los defensores privilegian la resistencia a base francotiradores, trampas explosivas, uso de drones, y la asistencia incluso de los F-16 que han bombardeado el lugar en varias ocasiones, directamente sobre las concentraciones de tropas rusas.
Eso eleva la mortalidad de los invasores, a niveles que otro país no podría sostener en una guerra, excepto Rusia. La presencia de blindados occidentales bien empleados, artillerías precisas de cañones Cesar, de los 777M y en menor grado el uso de Hymars, les ayudan a suplir la diferencia númerica. Rusia en tanto también usa su arsenal militar a fondo, empleando todo lo que pueda ser útil. Hay asaltos que han realizado en vehículos civiles a los que quitan las puertas, pero en otra fuerza, esa dinámica, sería insostenible.
El soldado ruso sabe que morirá si retrocede, como puede morir si avanza. En ambos casos esté inmerso en una trampa que lo considera un desechable, que será suplido a la brevedad por otras víctimas, pero en tanto su país alardea de una victoria que está resultando demasiado costosa.
Ucrania en tanto sigue dando muestras de creatividad con ataques profundos a las refinerías, a las bases aéreas, y arsenales enemigos. Incluso ha ampliado en el Mar Negro su capacidad de ataque al enfocar sus drones sobre los barcos de la flota mercantes fantasma, pese a que portan diferentes banderas nacionales, pero que contienen el petróleo de Rusia y sirven a este fin.
A cambio, el descomunal ataque de Rusia cada noche sigue. La última edición fue de más de 30 misiles y 600 drones contra blancos civiles. Prácticamente toda Ucrania es una ruina, una barrera de escombros entre los cuales pululan los ciudadanos que se adaptan a un difícil vida civil, y de paso al frío, que en esas latitudes muerde y mata. Luchan contra la oscuridad, no en sentido de metáfora, sino a la falta de energía para iluminar y calefactar.
Los daños se sigue sufriendo Rusia son también ya reflejo de una guerra que puede alcanzar a toda Rusia. Puntos distantes son atacados, Moscú, San Petersburgo, son amenazados y alterados por las incursiones de drones. De ahí el pedido de los misiles Tomahawk, que causarían gravísimos daños a la capacidad rusa.
Pero mientras Trump se engolosina con la etiqueta falsa de pacificador, la carencia de medios se suple con mucha imaginación. La petición de 100 aviones Rafale a Francia, y otro centener a Suecia de Griffen, tiene mucho sentido para seguir presionando y castigando a las fuerzas invasoras.
La idea de que Ucrania acepte mutilación de su territorio, aterroriza a los países vecinos. Rusia en tanto presiona con guerra hibrida a Polonia y a Alemania, cuyas reacciones obvias serán acrecentar un apoyo a un reto que llegó ya a sus puertas. El plan de la UE de disponer de los fondos incautados para financiar la resistencia ( a futuro la reconstrucción ) de Ucrania, ha sido señalada como un gesto de guerra, por la administración de Putin.
Lo cierto es que Ucrania tiene capacidad para sostenerse dos años más de guerra, apelando a sus ultimas reservas humanas, que son las más escasas. Empleando adaptaciones tecnológicas que los hacen desarrollar misiles y equipos de forma novedosa, en tanto la gran industria rusa, no alcanza a substituir las pérdidas materiales que sufren, y por ello recurren a aliados como Corea del Norte, se aprovisionan en China. La presencia de soldados solidarios de Cuba y de otras dictaduras, son registradas a la par de llegada de voluntarios que se agregan al ejército de Ucrania.
Porque la guerra en este rumbo dio un paso diferente con los mercenarios. Los agregan a las fuerzas regulares de Ucrania, les dan la ciudadanía, y prácticamente no son extranjeros luchando sin bandera. Este reconocimiento es una variantesque les ha permitido reclutar gente en el mundo, y de paso les da una salvaguarda legal: No pueden ser ejecutados como piratas, como invasores extranjeros, sino que deben ser tratados como prisioneros de guerra ucranianos, pero esto en la práctica significa poco: las matanazas de capturados, sean ucranianos a no, han persistido así como el señalamiento de crímenes de guerra.
Para quién crea que Putin tiene una visión optimista sin ninguna sombra el resultado de este conflicto, le falta considerar la última palabra de Ucrania, mientras Zelensky a la par lucha contra gente del primer círculo que investiga por corrupción, porque es doble crimen de guerra enriquecerse mientras se sangra en todo el país.
Lo cierto es la idea de la victoria putinesca, selló las pláticas pretendidas de paz por ahora, porque las regulaciones recomendadas por Europa, no son admisibles para Rusia.
Esta va a agotar el recurso militar, mientras pueda. Y en el lado de Ucrania, llegar tan lejos para terminar admitiendo la nueva Rusia en su territorio, no resulta lo deseado por lo que hicieron la guerra: La autodeterminación, y la defensa total de su territorio y si perdieron vidas, casa, escuela, hospital, seres queridos, mascotas y su futuro, no tienen ya nada que perder.
Así las cosas tendremos otro año más de guerra, que seguirá sin definirse en Prokosvk, como seguirá en todas las zonas. El invierno se agrega a las dos partes en dificultar las operaciones de guerra, pero es seguro que buscarán causarse años significativos pese al frío, en tanto llega el momento de pasar a la ofensiva, el criminal castigo a las ciudades continuará, mientras Trump se hace como lo es, un tonto útil, que no tiene idea de cómo negociar con Rusia.
Lo cierto y lo original de Ucrania, es que no libra una guerra defensiva a ultranza, sino que mueve el frente, cambia los planes y toma la iniciativa, porque finalmente basta con detener la ofensiva rusa, para que esta sea reflejo de la realidad de un fracaso. Atacar como lo hace es atentar contra su propio poder, oleadas interminables de soldados para ganar sobre una ruina, es lo que aprendió el romano Pirro, que ganó y casi acaba con Roma.
¿Hasta cuándo Rusia soportará estar sacrificando regimientos enteros en la búsqueda de una victoria? La presión, no solo la tiene Ucrania, sino también Rusia, que por momentos desespera ante la falta de claridad de un combate que resultó muy complicado y costoso y que parece que no tendrá fin.
Ambos tienen una característica común: Una titánica capacidad de resistir, hasta límites que parecen superar los niveles humanos, pero con doctrinas diferentes, la rusa es la de considerar desechables a miles de sus hombres, sin remordimientos, ni consideración alguna.
Ucrania por su parte es…cosaca. Y esos guerreros son de antología. Ni el comunismo, ni los nazis, ni los progromos, pudieron erradicarlos. Y la supervivencia de Ucrania lo demuestra no son dominables.
Los dictadores deben estudiar historia, no conformarse con sus prejuicios, porque luego el pueblo es que paga sus errores, a la par que sostener sus mentiras, como la de victoria rusa en Prokovsk que todavía no llega para nadie.
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