Por Manuel Gutiérrez
Un salvavidas llega a la playa cercana al puesto fronterizo en Ceuta, España, rescatistas ingresan al agua y entre las olas encuentran algo sorprendente: se trata de un bebé que es enviado a instituciones de rescate, fue un caso con suerte, está todavía vivo, deshidratado, pero vivo.
Porque Marruecos está lanzando sus bebés al agua. Increíble, pero esperan que las aguas los lleven a buen término de travesía, en el estrecho que separa Ceuta de Marruecos. Pero las aguas vivas pueden derivar, y muchos casos similares resultaron con un final de tragedia. Tal vez el bebé fue escoltado por alguno de sus padres en la travesía a nado, y finalmente la última milla lo dejaron a que la corriente lo entregara a la playa.
Porque los casos desgarradores están en todo Ceuta por la migración que, como parte de la guerra híbrida, lanzó una marea de seres humanos vivos, por número superior a 70 mil, con la finalidad de lograr… no ser marroquí, sino ser español, de ser aceptado como migrante, de estar dispuesto a hacer por menos paga, mínimo el doble de lo que aceptaría un trabajador español y estar dispuesto a los peores empleos que se reservan a los migrantes.
La travesía a nado no resultó fácil, como parecía. El calor en España está en casi 40 grados. La natación en masa produce efectos alucinantes, nadie quiere rezagarse, nadie quiere detenerse, nadie se da cuenta de un nadador agotado que se detiene y luego desaparece.
Pero llevar bebés en ese lance resulta un grito de que en Marruecos las cosas no están nada bien para una gran mayoría de súbditos de Mohamed VI, que prefiere gastar millones en armas para tener una hazaña que lo haga aparecer en los cantares de su pueblo.
Pero calcularon mal, como calcularon mal el apoyo de Israel y de Estados Unidos. Yago Rodríguez lo dijo sin ambages: comparativamente en recursos, economía, poder militar, Marruecos está 8 veces menos que nosotros aunque gaste en armas lo mismo. Pero España no es tan importante ni para Israel, ni para Trump.
Para Israel, que espera vender baratijas, dado que Marruecos le dio en la madre al mundo árabe por reconocerlo como estado de manera absoluta. Nadie más lo ha hecho, y eso espera Mohamed se convierta en beneficios. Tal vez le vendan un Pegasus, algún armamento, pero un punto de interés mayor que molestar a España, no.
Pedro Sánchez sacó boleto con Israel con la reprobación de la campaña de Gaza, también fue incómodo como socialista ante la OTAN, aunque cumplió con los compromisos con Ucrania, pero buscaba el rincón de la foto, no aparecer. Pero cuando Trump quiso arrastrar a España a la guerra contra Irán, al desbloqueo de Ormuz, Pedro por fin acertó en una: no era su guerra, ni un compromiso de la OTAN, por lo tanto era un problema de los Estados Unidos.
Estados Unidos entiende la posición de España, la tradicional base de Rota, establecida en acuerdo desde Francisco Franco, un flanco del Mediterráneo y cerca del norte de África, espectacularmente inquieto con los monarcas imperiales de Marruecos y de Argelia, pero no va a más. España no es tan importante como para modificar el tablero del mundo y eso lo reconoce Yago.
¿Hasta dónde le alcanzará esa solidaridad a Marruecos? Por ahora está la travesía de sus bebés expuestos a un sol mortal, a naufragar como un grito desesperado de padres que creen que es la mejor opción, ser españoles o morir en el intento. Incluso en un raid de contención de migrantes, vi el caso de un chico de 13 o 14 años. El Legionario que lo detuvo dijo: “Los adultos lo dejaron solo”.
Pero si bien el Legionario lo trató en forma humanitaria, para el chico su mundo se hizo pedazos, sin saber exactamente qué pasará mañana. Dónde dormirá, qué comerá, dónde habrá agua. Actualmente las regaderas situadas en las playas de Ceuta-Melilla se usan por los migrantes para llenar envases de plástico vacíos con agua menos salada, pero un garrafón de agua es algo tan valioso como un lingote de oro.
Sí, en España saben que Marruecos calculó mal, y reconoció su falla, sin dejar el mismo propósito. Su falla es que existe, como en México, una delincuencia organizada mejor que el estado de Mohamed, que controla todo movimiento en Marruecos, los servicios al turismo, la distribución de ayudas, la migración, y estos dijeron que España estaba abierta a aceptar a todos, lo único que necesitaban era llegar alabando a Alá por tanta bondad.
Marruecos tiene 84 detenidos de esos promotores de su mafia local. No ha pedido siquiera una disculpa, ni dado explicación alguna. Pedro Sánchez, el presidente socialista del PSOE español, les dio tanto dinero, millones que inexplicablemente les hacen hoy falta a los españoles con su sequía, incendios, calorón mortal, con 2 mil muertos ya contabilizados en Europa, en Hungría el Danubio es un arroyo…
Marruecos sabe que la jugada salió mal pero que quedó impune y que puede volverlo a intentar cuando quiera; el gobierno de España es ACME, inútil, no es la era de Franco.
Tardíamente el desgobierno de Pedro Sánchez ordenó unas boyas y un inflable de contención frente a Ceuta, a la vez que alegan que han logrado que regresen la mayoría, pero hay 6 mil marroquíes formados en las playas, sin identificar, buscando hacer el trámite de migración, durmiendo en las calles, playas y parques, dónde y cómo pueden. Basura, residuos humanos, malos olores, inseguridad, y moscas, muchas moscas y un sol africano de primera.
La Unión Europea reaccionó con 22 países condenando el procedimiento de España, Ursula Von der Leyen -presidenta de la Comisión Europea- prácticamente dijo que no permitirán que se repita en ninguna otra frontera europea el caso español y que reforzarán los puntos susceptibles de una marea humana. Indicó que fue un desastre inadmisible.
Mientras, el asunto toma dimensiones de pleito en España. El PSOE exige a Vox y al Partido Popular, que allá son de derecha, que acepten los migrantes, que los atiendan, como en Ceuta que gobiernan ellos. Pero Ceuta respondió que están rebasados en un 2 mil por ciento en su capacidad de acogida, por tanto la respuesta es no. Cruel, pero real. No se puede dar lo que no se tiene.
Los diputados socialistas buscan en tanto polemizar, etiquetar de inhumanos a los de la derecha, y hasta de acusarlos de machistas. Vox y Populares responden y se lían en buenas trifulcas verbales, pero el enojo existe en España. Esto nunca debió haber pasado… Y son claros: Fue Pedro.
Mientras, Pedro no dice ni pío. Ni sale, salen otros de menor rango a tragar sapos en su nombre. Pedro y su refinadísima mujer, que sabe mucho de marcas de gran lujo, de jet set, deben pensar que lo de Ceuta apesta.
La verdad, España se vio muy verde, muy izquierdista en sus concesiones al Magreb, al poder político del norte de África. Pero es un vicio que han tomado todos los países europeos, incluso Francia, que parece que se alegran de ya no tener que cuidar esa papa caliente o ese chayote espinoso.
Marruecos en tanto falló en ayuda humanitaria. No se ve por ninguna parte.
Un solitario ciudadano de ese país, con una computadora y con un celular, busca localizar a los que fueron a nadar y relacionarlos con sus familiares. Al parecer fue un salto de fe, algo muy de sorpresa y en caliente como emprendieron su natación, dejaron todo volando y hay un número indeterminado de desaparecidos. Todo se lo dejaron a España.
Organismos asistenciales —no cuentas de los gobiernos oficiales— establecieron que registran hasta hace 48 horas, cuando lea usted esto, 142 muertos ahogados; los desaparecidos se estiman en 700 o más, de hecho no tienen ni idea.
Pero no es tema ajeno, pienso en Arizona, en Texas, en los polleros, en las travesías de los llamados antes mojados… que se van porque el sistema en México es un fracaso y no brinda la calidad de vida necesaria. El gobierno del Peje incluso mostraba con orgullo las cifras de las remesas que llegaban de los compatriotas en los Estados Unidos… si cada una de ellas es motivo de vergüenza y discurso de fracaso porque se arriesgaban a morir también…
La pregunta de la calidad de vida moderna está en la decisión de las parejas marroquíes que pusieron su bebé en una balsa. Se estima que de 10, solo 3 lograron ser rescatados, pero nada da sustento a esta proporción estadística.
La pobreza extrema lo es tanto como para temer morir de hambre, y mejor ahogarse o achicharrarse con el sol, en una travesía de 10 kilómetros en el mar hacia la nada… digo, a Ceuta, España.
Mohamed, por una parte, y el presidente Pedro Sánchez son responsables de esa crisis humanitaria que desborda todas las posibilidades españolas, y que la misma Europa no desea intervenir, ni ayudar, porque estiman que fue un error craso, absoluto y nocivo para todo el continente que no alienta la migración sin control.
Mientras tanto, un bebé es hidratado con suero en una clínica atestada en Ceuta, y quizá tenga como destino una casa hogar, tal vez una adopción a futuro. No murió, será español.
Será un milagro de supervivencia en medio de un desastre creado por la estupidez de dos gobiernos que coincidieron en tiempo y espacio para darle forma a una tragedia que, en el caso de Marruecos, no les molesta ni les perturba; tal vez la próxima sea con migración pero militar y usando los flamantes aviones que han comprado y, por qué no, qué tal si son capaces de imponer otra vez un Califato en Córdoba… el motor es el islam leído como arma, como un destino predestinado. Mientras, algún bebé vive sus últimos minutos en un agua de azul intenso, que desprende brillos del intenso sol, como estrellas fulgurantes en el agua, la muerte del mediodía, pero que pueden ser minutos mortales, y ese fue el mejor futuro que prepararon sus padres para su vida… algo fracasó en Marruecos, súbditos del hambre.
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