Diego Petersen Farah es cada vez más corrupto y más sin vergüenza. Diría yo que es cada vez más cínico, porque por un lado protege la corrupción -él, Diego Petersen Farah- es el que mece la cuna en el Sistema Estatal Anticorrupción y es él -Diego Petersen Farah- quien impulsó al corrupto David Gómez Álvarez, por algo será, para llegar al SAE y es él -Diego Petersen Farah- quien cubre su permanencia ilegal en el Sistema Estatal Anticorrupción. Por otro lado, promueve desde El Informador, como Adolfo Hitler, la persecución religiosa.
Nadie en su sano juicio está a favor de los desmanes de la Santa Inquisición, ni de la lujuria que encumbraron e hicieron gala los Borgia en el mando de la Iglesia Católica Romana; ni en la fabricación de anticonceptivos; ni en el embarazo y asesinato de monjas; ni en el abuso sexual en seminarios; ni en la operación de un Banco -sí un banco- y más con la famita del Banco del Vaticano o del Instituto para las Obras de Religión; ni con el milagrerismo de Pare de Sufrir, u otras asociaciones religiosas. Pero mire usted que un esposo de una investigadora de religión mezcle a todas en el mismo saco ya es mala leche o corrupción y cinismo. Es desvergüenza. Y asumir la intolerancia idéntica de Adolfo Hitler en El Informador, ya es un hecho muy grave.
Del IOR o banco del Vaticano aquí va lo que publicó El País el 18 de abril del 2015: Es difícil llegar al cielo siendo banquero de Dios. Ese título, atribuido a quienes han dirigido el Instituto para las Obras de Religión (el IOR o banco del Vaticano) desde que Pío XII lo fundó en 1943, suele ser más bien una autopista en el sentido contrario. Ahí está el recuerdo de monseñor Paul Marcinkus, a quien Juan Pablo II protegió de la justicia italiana escondiéndolo en el Vaticano y cuyos dos principales aliados, el abogado de la mafia Michele Sindona y el banquero Roberto Calvi, fueron asesinados. Al primero le sirvieron un café con cianuro en la cárcel y al segundo lo colgaron de un puente de Londres. Tales antecedentes debieron de pesar en el ánimo de Ettore Gotti Tedeschi, el economista que Benedicto XVI situó en 2009 al frente del IOR para limpiar las finanzas vaticanas, hasta el punto de que, tras percatarse de lo que escondían algunas de las 24.000 cuentas opacas del banco, redactó un expediente con documentación sensible, se lo entregó a dos amigos íntimos y les dijo: “Si me asesinan, aquí está la razón de mi muerte”. https://elpais.com/economia/2015/04/18/actualidad/1429375817_190309.html
Bueno, hoy viernes, Diego Petersen no quiso escribir de su protegido -por algo será, dime con quien te juntas y te diré quien eres o el que con lobos anda a aullar se enseña- David Gómez Álvarez y promueve una serie de medias verdades o mentiras completas de Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad -sí el que fundó el impoluto salinista Claudio X González- contra siete grupos religiosos pero ¡no hablan de la lascivia que ahoga según Emiliano Fittipaldi al clero romano. O en el libro del mismo autor, Fittipaldi, tampoco hablan de la Avaricia, otro pecado capital del clero romano.
Que se la compren los que quieran, pero esta canallada de Diego Petersen Farah yo no la compro. Mejor que hable de anticorrupción en Jalisco; ¿qué han logrado?, qué han corregido? y verá que sólo se embolsaron los millones que tienen de nuestro presupuesto y que cada vez son más corruptos.
@Ivangarme
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