Por Manuel Gutiérrez
La conferencia de Pedro Sánchez en Rabat, Marruecos comenzó con un signo involuntario que el medio Mundiario.com sí advirtió en la conversación con Mohamed VI: se trata de que la bandera de España quedó al revés en el podio de banderas. Y eso significa “rendición”, con el escudo español de cabeza.
Sin embargo, el episodio de la migración de más de 70 mil marroquíes aún no termina; organismos oficiales de España están brindando ayuda a los niños y tratando de resolver una crisis humanitaria, pero todo señala que hay un responsable de todo eso, de quien Marruecos aprovechó su entreguismo para hacer su daga. Es el presidente socialista español Pedro Sánchez, que causó sospechas (basadas en informes de inteligencia) tanto en Francia como en Italia, de coadyuvar a esa invasión islámica.
Giorgia Meloni, de Italia, fue la más incisiva en señalar a Pedro Sánchez como causante del problema, que a nivel interior es sostenida la acusación por todas las derechas de España contra el mejor amigo que tiene Marruecos, y en descontento con gran parte de la población y en una tendencia de coincidencia de analistas, desde Yago Rodríguez, que lo consideró una invasión, hasta el filósofo argentino Agustín Laje, que apoyándose en especialistas españoles juzgó que era una apertura al Islam desproporcionada e injustificada; en todo se advierte que Sánchez pretende el perjuicio para España, y la entrega de las llaves de las ciudades Ceuta y Melilla a Mohamed.
Al momento de hacer esto, 50 mil refugiados habían regresado a Marruecos, y Pedro nunca hizo reclamación alguna a este gobierno, que culpó a las redes y a la mafia local de animar a los marroquíes a nadar a España, en tanto han recuperado 74 cadáveres de ahogados en el intento.
LOS NEXOS DE PEDRO CON MARRUECOS
Las relaciones favorables totalmente a Marruecos comenzaron desde la declaración conjunta firmada en abril del 2022. Luego fue ratificada en 2023, celebrada como una nueva etapa tras una severa crisis bilateral, ocasionada por la negativa total a las pretensiones de Marruecos.
La primera concesión inexplicable fue el Sáhara Español, un cambio total sobre la soberanía española obtenida a lo largo de siglos sobre esas tierras. Todo un regalo que anuló el esfuerzo de generaciones anteriores que lucharon por mantener el Sáhara Español.
En 2007, Marruecos presentó una propuesta de autonomía, muy celebrada por Pedro Sánchez, surgido de las filas del PSOE. En este cambio se pasó de la soberanía y neutralidad a aceptar un referéndum promovido por la ONU.
Las dos ciudades españolas autónomas no salieron bien libradas de los acuerdos porque Marruecos los rompió a sabiendas de la complicidad de Sánchez.
Primero, un pacto de no agresión y soberanía. El respeto mutuo no se observó y las autoridades militares y policiales de Marruecos dejaron pasar a todos los que quisieron nadar a España: una invasión poblacional no armada, pero invasión al fin.
En esos acuerdos dijeron las dos partes que evitarían actos unilaterales o discursos que afecten las esferas de soberanía. O sea, se comprometieron a evitar incidentes fronterizos y presiones de masas en las vallas de contención. Lo cual ocurrió contra lo dispuesto en ese tratado.
Otra más inexplicable: España aceptó por medio de Pedro “El Malo” subvencionar a Marruecos con decenas de millones de euros. El propósito era equipar el despliegue de la Gendarmería Real de Marruecos y de sus fuerzas de seguridad que debían contener la migración irregular.
Recursos financieros destinados a la compra de vehículos todoterreno (que en cualquier momento pueden ser usados contra España, aunados al explosivo gasto militar de Marruecos en ese rubro), así como drones, cámaras térmicas y visores nocturnos para el control de las fronteras en el contorno de Ceuta y Melilla. Es evidente que esto fue violado.
Adicionalmente, se obsequiaron aumentos de la ayuda oficial con partidas para “el desarrollo de Marruecos”, que pudo subejercitarlas a otros rubros, como sus Fuerzas Armadas.
Pero la generosidad de Pedro Sánchez es inagotable para cederla a Marruecos: dispuso que se otorguen líneas de crédito hasta por 800 millones de euros para empresas y megaproyectos marroquíes, como es el caso de un tren de alta velocidad, plantas desalinizadoras de agua y proyectos de energía, incluso no renovables. Cuando en la misma España la temporada de calor y sequía están generando una crisis nacional… qué generoso es Pedro el socialista.
Ante este entreguismo, Francia e Italia anularon el convenio Schengen de libre circulación fronteriza con España, atendiendo su masa de migrantes aceptada en conveniencia por el gobierno actual de Pedro Sánchez, lo que no está impulsado por la Unión Europea.
El colmo: Pedro apoyó la candidatura de Marruecos para ser la sede dentro de 4 años con Portugal y España del siguiente Mundial de Fútbol, pero los islámicos demostraron que hacen lo que desean sin importarles convenios que eran tan favorables y sospechosos de afectar el bien e interés de España.
España, anteriormente al ascenso de los socialistas —porque esto se inició desde Zapatero, el líder socialista español corrupto implicado en el caso de Plus Ultra, una aerolínea que subvencionó España a favor de Venezuela en la era de Chávez y Maduro, y que resultó un megafraude que se investiga en las Cortes—.
España ya había sufrido intentos de este tipo en 2021, denominados “Marcha verde”, pero el Secretario del Interior calificó el asunto de Ceuta-Melilla como “violación y ataque a la integridad territorial de España”, según declaró Fernando Grande-Marlaska, presidente de la ciudad de Ceuta.
Mientras España arde en todo sentido, en cuanto a sus bosques y en el ambiente político, Pedro Sánchez mantuvo cordiales interlocuciones con Marruecos (¿Le agradecería?) en un ensayo imperial de Mohamed VI, alentado tanto por sus ideas de expansión como por sus principios islámicos.
Lo absurdo: Marruecos considera que será apoyado en su aventura por Israel, Estados Unidos —aunque de inicio Trump dijo que no y se burló de la debilidad española— y por Francia, que busca poner una cuña al creciente belicismo de Argelia aprovechando a Marruecos, pero este juega su propia partida. El gobierno de España, por su parte, se dijo “sorprendido” por la marcha de los marroquíes, sin ponderar que es un asunto de permanente interés de los servicios de investigación de España, lo cual resulta risible que digan que no “sabían nada”.
Incluso España había diseñado en administraciones anteriores el “Plan Ballesta” para un despliegue aerotransportado y ataques por mar y aire a centros estratégicos de Marruecos y de sus ciudades, para disminuir la presión y recuperarlas en caso de haberlas perdido militarmente.
Otro de los puntos de enorme y criminal miopía de Sánchez fue que el asunto de Ceuta y Melilla quedó fuera de los acuerdos defensivos de la OTAN; es decir, no fueron adheridos ni consideraron esa necesidad. Es un riesgo absurdo y suicida en caso de que las operaciones se lleven al escenario militar: España pierde una gran ventaja, pero incluyó a las islas Canarias; sería que pensaba deshacerse de esos puntos españoles en África con toda premeditación.
Israel, en tanto, está querellado contra España por lo que califica como rebrote de antisemitismo en este país, dadas sus acciones contra civiles en Gaza y su trato a los organismos de voluntarios. Por tanto, podría jugar con Marruecos si no hay línea de Washington al respecto y lograría hacer que España pase apuros sola. Francia está entre participar y no hacerlo por ser socio de la OTAN, pero no le agradó el tipo de convenios realizados por el gobierno socialista español; en todo caso, puede asumir cierta neutralidad.
Vamos, es tan excesivo el afecto del gobierno español por Marruecos que incluso los planes militares de Ballesta bien pudieran obrar ya en poder de los islámicos. Margarita Robles, Secretaria de Defensa, reaccionó con indignación a lo que catalogan como invasión civil.
La Casa Real emitió un comunicado importante porque se desligó de la postura del gobierno y ofreció solidaridad con Ceuta y Melilla, pero falta que exija responsabilidades al gobierno.
Su actitud ha logrado críticas en lo que juzga como tibieza ante el problema, pero todo dependerá del alcance de la tormenta política, en que el Rey se formará con la tendencia dominante, pero no es favorable a regalar a España… con su herencia de más de 5 siglos.
El daño logrado por el actual gobierno presenta el interrogante de qué ganan debilitando a España ante un país en vías de desarrollo ambicioso y aventurero.
Su consecuencia será la muerte política, porque la preferencia del interés extranjero por encima del español significa que Pedro Sánchez es traidor a España. La izquierda pagará en las urnas este desatino y su visión entreguista.
Militarmente es factible retener esos puntos, sobre todo por la Legión y tropas especializadas blindadas y de artillería previstas que formaban parte del plan Ballesta, que contemplaba como condición primordial la vigilancia e inteligencia para anticiparse a maniobras de invasión, y eso quedó en el ridículo.
Pero hay una advertencia en esto que pocos toman en cuenta: de cada 10 soldados activos para la defensa de Ceuta-Melilla, 4 de ellos son de creencias islámicas, aunque hay ciudadanos marroquíes asimilados que pasan a defender los intereses de España como país de adopción.
La decisión del gobierno de España fue contra su propia historia de 500 años, y sin que se observe beneficio alguno, procedieron a dar más alas a Mohamed VI, que hoy más que nunca considera que España es un guiñapo de la mano de Pedro Sánchez, que sin derrota militar alguna entrega todo como un país derrotado sin guerra; de ahí la condena de Giorgia Meloni ante lo que en España muchos se resisten a gritar: ¡Traición!.
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