Por Manuel Gutiérrez
El camino de la nueva Rusia está saturado de camiones destruidos, y las refinerías de Rusia arden por todas partes. Incluso hay cifras muy altas de destrucción de 483 camiones en un solo día, lo que suma una gran destrucción en estos últimos días, porque parecen patitos de tiro al blanco y los drones, hasta 3 por unidad, no perdonan. Es la operación Cuarentena.
Este es el último invento estratégico de Ucrania por hacerse de Crimea, saturando a los prorrusos que deberán abandonar (o debieron hacerlo antes, una población de unos 300 mil habitantes) ese territorio robado en 2014 a Ucrania por Rusia, causa entre otras de la guerra actual; y la presión inesperada es para recuperarlo en tanto anulan a todos los vehículos de transporte de todo tipo y de alguna manera preparan una incursión que les permita recuperar el control de las republiquitas que bajo la sombra de Rusia se proclamaron para justificar la intervención.
El problema es que Crimea es un territorio reducido sin grandes extensiones en donde esconderse y, lejos del frente, los ucranianos aciertan en los camiones a distancia de 40 y 100 kilómetros de las zonas del frente, pero el fenómeno se reproduce en toda la escala de la guerra, y han permitido que la ecuación favorezca a Ucrania, por ahora, y desde abril.
Por otro lado, Polonia sacó las uñas y dijo que hará un trato “quid pro quo”, es decir, favor por favor con Ucrania, si le interesa que le ceda la flota de cien aviones MiG-29 aptos y operativos que tiene listos para entrar en servicio.
Pero la propuesta viene ahora en el sentido de que si quieren los aviones, deben proporcionar a Polonia lo siguiente: los avances logrados en materia de drones, su operación y sus alcances actuales en versiones mejoradas, tanto de explosivos convencionales como termobáricas.
Segundo, una red defensiva de caza y protección contra drones de ataque para proteger las bases, zonas estratégicas y ciudades de Polonia. Particularmente interesados en los drones antidrones que cazan los que vienen cargados de explosivos, así como las modalidades de IA que generan drones autónomos.
Pues algo que ya Ucrania vendió como urgente asesoría y actualización con motivo de la guerra de Irán a los ricos países petroleros, incluso a Israel, al que asesoró sobre el ataque iraní de drones y misiles baratos, los pagos son en valores, o en intercambios que ceden equipos para sostener la guerra.
Sin duda la oferta es tentadora y lo más seguro es que terminen aceptándola. La decisión de Polonia evidencia que el dron llegó como emblema de la guerra moderna, en todas sus modalidades, incluso robóticas, lo que nos lleva a una pesadilla mortal que ya tiene aplicación en nuestro tiempo.
Este conocimiento es la causa de que Ucrania siga recuperando terreno, destruyendo grandes cantidades de equipo y aumentando las bajas de Rusia en la guerra. Los drones que llegaron como una arma simple, de observación, de vigilancia, se han convertido en medios de bombardeo actual, con resultados muy importantes. La defensa de drones de Ucrania derriba en promedio un 85% de los mismos, pero las bajas siguen siendo altas en las ciudades bajo castigo.
Incluso ante la pérdida potencial de clientes, Trump ahora sí se muestra favorable a ceder misiles Patriot e incluso a que la propia Ucrania los fabrique y sea autosuficiente en la dotación que se consume en forma acelerada cada día en la guerra; quien tenga más drones podrá ser el vencedor.
Rusia aprende, pero de manera más lenta; mejora sus armas sin duda, pero la nueva llegada de los aviones Sukhoi 30, incluso se habla del tipo 57, de quinta generación y más orientados a la defensa aeroespacial, hacen pensar si no les convendría más tener drones que emplear en las ofensivas, más que en el flagelo a las ciudades, pero han llegado nuevos aviones a las alas rusas.
En tanto, los drones defensores buscan atacar a los buques petroleros de la flota fantasma en los mares Negro y de Azov, contra los cisternas que emplea Rusia para evadir las sanciones internacionales. Incluso han pegado en cuatro remolcadores, dos buques de carga en dique seco y una dragaminas, todo esto en la bahía de Taganrog en el sur del país; incluso hostigaron un transporte de metanol que, por fortuna, no se derramó.
En tanto, las filas por combustible siguen presentes en Rusia, en sus principales capitales, por la carencia de combustible por las averías provocadas a las refinerías, lo que causa problemas al discurso de Putin y su credibilidad. Rusia en tanto echa mano de su arsenal sofisticado, haciendo cotidiano el uso de misiles Iskander y la serie KH destinada a atacar a Ucrania desde Crimea; incluso apela a los costosos Oreshnik, hipersónicos que son más raros.
El surtido de drones que lanzó Rusia en sus ataques, logrando que 121 penetraran a Ucrania, va desde los iraníes Shahed, Gerbera, Italmas, así como los drones parodia destinados a engañar las defensas, mientras los misiles efectivos y drones pasan a conseguir objetivos; el reporte de Ucrania informa de 2 misiles derribados y 111 drones, pero el resto alcanzó desde un seminario religioso, edificios de viviendas y diversas oficinas.
Ucrania, pese a todo, está ganando la guerra por ahora, pero a medias por falta de recursos humanos y militares, pero Rusia en definitiva la pierde, con más recursos que su rival invadido, pero reflejando otro tipo de problemas. La apuesta es que ambos estén agotados y dispuestos a un proceso de paz, que deberá entenderse como una reconstrucción y un nuevo rearme, porque el problema para este conflicto no se resolverá en las mesas de negociación, sino en la imposición total y absoluta de la voluntad rusa en Ucrania si prevalece y, en otro sentido, Ucrania quiere recuperar todo su territorio y formar parte de la Unión Europea como salvaguarda.
EL DRAMA AFRICANO DE WAGNER
África es un continente inestable y la presencia de mercenarios rusos en esa parte del mundo contribuye a darle más inestabilidad, pero todo tiene un precio. En el desierto del Sahel, los mercenarios de Wagner al servicio de Rusia se encuentran en severos apuros.
Para los que piensan que las aventuras de los mercenarios son gratificantes, las fuerzas armadas por países islámicos están lanzando una ofensiva completa en todo Malí, y las tropas internacionalistas han quedado atrapadas en un cerco, sin que una columna de rescate lograra contactarlos porque fue destruida. Blindados destruidos, helicópteros de combate caen y las bajas aumentan en ambas partes. Los enemigos actuales de las fuerzas fundadas por Prigozhin son los tuaregs, los aldeanos que habitan el desierto, pero han sido armados y probablemente entrenados por países simpatizantes de milicias de Al Qaeda.
Víveres, agua y municiones son la carencia. El lugar se llama Anefis, en el que ahora la situación se torna complicada; los rebeldes, que incluso ocuparon ya una parte de la capital de Malí, disponen de lanzacohetes, artillería, morteros, misiles antiaéreos, incluso vehículos armados de manera improvisada.
Julio, según comenta Yago Rodríguez, especialista español en cosas militares, es un mes extraño para hacer la guerra. Calor intenso y lluvias torrenciales dividen al país, que se debate entre la sequía, la inundación y la llegada de los nuevos señores de la guerra.
La guerra en Malí viene del 2012, es intermitente. Los rusos expertos se debaten fieramente, pero hay un factor inesperado: fuerzas especiales de Ucrania están entrenando y dirigiendo a los rebeldes tuaregs, y usan armamiento pesado, incluso algo muy característico, el uso de drones para observar y para atacar a los mercenarios de Wagner.
El Frente de Liberación de Malí, por tanto, está convirtiendo la aventura de conquista de Malí en una pesadilla de la que muchos no saben cómo terminará. Los ataques han sido separados por parte de los yihadistas; usan una bandera blanca con la finalidad de distinguirse de Al Qaeda, puramente militar, que usa banderas negras.
Siete blancos diversos a lo largo del país son atacados por los tuaregs o por los yihadistas, pero aun cuando no operan conjuntamente en el frente, sí actúan en forma sincronizada en cuanto al tiempo; son tropas separadas. Los rebeldes disponen de vehículos blindados con cañones sin retroceso, ametralladoras pesadas, lo que ha venido a complicar la vida a los rusos, dado que las fuerzas del islam desean un gobierno identificado con sus principios.
Gao, por ejemplo, está entre los objetivos en disputa, y la mayor batalla está en Anefis, pero nadie puede precisar quién está ganando; sin embargo, la iniciativa la tienen los rebeldes.
Una guerra violenta pero en escala reducida en relación a lo que sucede en Ucrania. La frontera con el desierto con defensas improvisadas, con zanjas antitanques de arena. Los tuaregs, en camionetas y motocicletas, avanzaron por el desierto. Al encontrar resistencia, utilizaron vehículos blindados que atacaron el punto más débil de las defensas.
Los rusos emplearon drones contra los blindados que comenzaron a ser destruidos, pero Gao, en proximidad del río Níger, es la base de los rebeldes principal porque es una zona de gran valor estratégico, cruce de caminos, y Gao significaría la pérdida del norte de Malí.
Gao, sin embargo, se defiende con todos sus recursos, pero sin enviar convoy de auxilio a Anefis, que quedó a la suerte de lo que puedan lograr los mercenarios; pero todo tiene una explicación: los rusos y sus empleados de diversas nacionalidades emprendieron desde el 2022 campañas defensivas y de exterminio contrainsurgente que cobraron muchas víctimas en Malí.
La temperatura llega a 45 grados en ese lugar; adicionalmente el fuego, las armas ardientes y la violencia, por ello ha demostrado ser una guerra de enorme salvajismo. El problema de las fuerzas mercenarias está en que la población se inclina a apoyar a los tuaregs, contra incluso las tropas del gobierno de Malí.
Los blindados han sido resultado de capturas en el desierto por los beduinos. Pero en lugar de destruirlos, los conservaron y emplearon como arma definitiva en Gao y en Anefis. Blindados rápidos como el BTR-82 capturados a las tropas de Malí y Burkina Faso, vehículos chinos PTL-02 que cuentan con ametralladoras; con estos vehículos pesados lo que incrementó su poder de fuego, incluso vehículos capturados a los propios mercenarios: BMP-3 blindados, los ZPU de Rusia con ametralladoras muy potentes y vehículos blindados chinos como el WZ-551, rarísimos pero en poder de los rebeldes.
Sudán también padece otra guerra tribal en un continente que está al borde de la locura.
Malí giró de la influencia de Francia a la nueva hegemonía de la Rusia de Putin, pero la madre patria no está en condiciones de apoyar a sus mercenarios. La separación de Anefis de los mercenarios de la ciudad de Gao es de 250 kilómetros, pero en condiciones de emboscadas; incluso derribaron los rebeldes un helicóptero de combate, Mi-24, modelo exacto, muy identificado y que incluso fue canibalizado, desarmado para montarlo sobre camionetas Toyota, que son el móvil de ataque de los rebeldes.
Los helicópteros no pudieron seguir en la batalla, dejando a su suerte al convoy. Los rusos comenzaron a usar drones Shahed contra Anefis, pero la respuesta de los rebeldes fue adaptar una camioneta pickup con un lanzador de misiles que aplicaron para el uso. Luego, con la intervención de Ucrania, los rebeldes sitiadores lanzaron drones de bombardeo. Toda una guerra a muerte, en un país a miles de kilómetros del frente de Ucrania y Rusia.
No hay evidencia de quién vencerá en el conflicto, pero la presencia mercenaria comienza a ser intolerable en África. Los anteriores colonialistas se retiraron y se cansaron de ser proveedores de soluciones de los países africanos inestables, pero Rusia quiso asumir ese rol pensando en que se apoderaría de grandes recursos.
Si no tuvieran una guerra muy complicada, el pronóstico sería otro. Pero los países africanos y sus amigos islámicos, asiáticos y en este caso los ucranianos, hacen que la vida de los mercenarios no valga nada. Por lo pronto, Malí se encuentra en una guerra local intensa, violenta y en la que nadie sabe lo que seguirá; lo que ciertamente habrá serán represalias, porque los rusos han sido muy duros cuando eran superiores en armas y número, pero ahora la inesperada intervención dio a los rebeldes filosos dientes para triturar, y los saben usar.
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