Staff A Fondo.- Lo que Xavier Becerra buscaba vender como una carta de experiencia para gobernar California hoy amenaza con convertirse en su mayor pasivo político. Una nueva ola de denuncias difundidas en redes sociales, sumadas a los señalamientos impulsados por adversarios y exfuncionarios federales, ha colocado nuevamente al exsecretario de Salud y Servicios Humanos (HHS) bajo el reflector por el manejo de miles de menores migrantes no acompañados durante su administración.
El tema ha escalado con rapidez y ha colocado a Becerra en el centro de una tormenta política que difícilmente podrá ignorar. Aunque las acusaciones no han sido acreditadas por una resolución judicial, el costo en la arena pública ya comenzó a pasar factura y amenaza con marcar de manera permanente su aspiración de llegar al gobierno de California.
Las publicaciones que se han viralizado sostienen que durante la gestión de Becerra más de 130 mil menores migrantes habrían quedado fuera del seguimiento de las autoridades federales después de ser entregados a patrocinadores en Estados Unidos. Los señalamientos, retomados por el aspirante republicano Steve Hilton y respaldados con testimonios presentados por el exasesor del HHS Chris Clem, cuestionan la eficacia de los mecanismos de supervisión implementados por la dependencia.
De acuerdo con esas denuncias, la urgencia por despresurizar los centros de detención fronterizos habría provocado una relajación de los controles para verificar a quienes recibían la custodia de los menores, abriendo la puerta, según los denunciantes, a posibles casos de explotación laboral y otros abusos. Son acusaciones graves que han detonado exigencias de nuevas investigaciones y explicaciones públicas.
Más allá de lo que determinen las autoridades, el golpe político ya está dado. En lugar de presumir experiencia administrativa, Becerra enfrenta ahora preguntas sobre su capacidad para dirigir una dependencia responsable de proteger a una de las poblaciones más vulnerables. Sus críticos sostienen que, aun si no existiera responsabilidad penal, el episodio refleja un fracaso administrativo de enormes dimensiones.
La presión tampoco proviene exclusivamente de la oposición republicana. Diversos sectores han exigido transparencia sobre el destino de los menores que pasaron por el sistema federal durante aquellos años, mientras crecen las voces que reclaman una revisión completa de las políticas aplicadas por el HHS.
Para un político que pretende encabezar uno de los estados más importantes de Estados Unidos, el momento resulta especialmente delicado. La narrativa de la experiencia y la capacidad de gobierno comienza a verse opacada por una controversia que golpea directamente uno de los temas más sensibles para la opinión pública: la protección de la niñez migrante.
Conforme aumentan las exigencias para esclarecer los hechos, Xavier Becerra enfrenta un escenario cada vez más adverso. En política, los escándalos no siempre se definen primero en los tribunales; muchas veces se deciden ante la opinión pública. Y hoy, el exfuncionario de la administración Biden libra una batalla por su credibilidad que podría resultar mucho más difícil de ganar que cualquier elección.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







