
Por Iván García Medina
Ya no se puede seguir mirando para otro lado.
Si los enemigos del PAN entienden dónde hay que pegar, el riesgo de fracaso no va a ser una simple derrota. Puede convertirse en catástrofe: perder el registro.
Lo advierte Everardo Rubio, estratega que ha leído cientos de elecciones en México y fuera del país, y que ha acertado gobiernos municipales panistas aquí en Jalisco. Cuando este hombre pone el dedo en la llaga, conviene escuchar.
La tendencia es clara y no admite maquillaje:
De 18% en 2015 a un 14% artificial en 2024.
Para 2027 el rango real anda entre 8 y 13%.
El 11.5% que andan celebrando es puro número de hoja de cálculo. Suena bien en el informe. En la realidad no sostiene ni el relato.
Hoy el PAN gobierna 17 municipios. En 92, tres de cada cuatro, el partido simplemente no existe. Cero estructura, cero referencia, cero capacidad de pelear. En 12 de los 20 distritos no son ni gobierno ni oposición real. Solo logo y nostalgia.
Y lo más delicado: los distritos 2 y 3, los que más pesan en el voto panista estatal, son justo donde más gobiernan. Ahí está la carne del partido. Si el desgaste pega fuerte en esos dos distritos, las 17 alcaldías de hoy pueden caer a 10 o 14. Y si se pierde peso ahí, el daño ya no es solo local.
Mientras esto ocurre, aparece una campaña extraña y persistente contra el diputado Julio Hurtado, precisamente de esa zona. Uno se pregunta si alguien ya está midiendo el terreno para cuando el edificio empiece a crujir.
Por eso esta llamada no es solo al PAN de Jalisco.
Es al PAN nacional y a toda la oposición que todavía cree que se puede armar una estrategia seria sin voltear a este estado.
Sin Jalisco no hay estrategia nacional que funcione.
Sin los votos de aquí no se arma bancada fuerte.
Sin bancada fuerte no hay capacidad de negociación.
Y sin capacidad de negociación solo queda el discurso vacío y el logo.
Jorge Romero O, Federico Döring y los que mandan en el Comité Nacional:
dejen de tratar a Jalisco como un problema menor.
Si los adversarios entienden dónde pegar y nadie reacciona, el costo no va a ser una mala elección. Puede ser perder el registro.
En los Altos se dice sin rodeos:
Cuando el caballo ya va cojo y el jinete sigue echándole más carga, el final no es misterio.
El que no volteé a Jalisco ahora, después no se queje.
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