Los estamos viendo:
El pasado viernes 13 rindió su primer informe de Gobierno en reelección María Elena Limón, presidenta municipal de Tlaquepaque y todo el acto estuvo lleno de signos fáciles de entender. Para empezar, nada en el Centro Cultural El Refugio era naranja como decidió el gobernador Enrique Alfaro en el 2018 -cuando ganó la gubernatura del Estado y ciudadanizó a su modo el gobierno de Jalisco-. Nada fue naranja, como también decidió María Elena Limón desde que organizó su concurrido examen de rendición de cuentas.
La presidenta municipal ha madurado políticamente. De aquella ocasión -2016- en que se deshizo de Esteban Garaiz el jefe de gabinete que le enjaretó Enrique Alfaro, hasta este día, María Elena Limón es otra. Bueno, hasta apareció vestida de verde y no de naranja.
Pasemos al Informe.
Todo lo hicieron y protagonizaron las mujeres. La escolta, la cantante del himno nacional, las dos regidoras que integraron la comisión especial para introducir al recinto al Gobernador Enrique Alfaro y al Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Ricardo Suro Esteves También la voz fuera de cuadro que grabó el vídeo-informe de María Elena Limón y la inmensa mayoría de las entrevistadas o proyectadas en ese producto comunicativo.
Las lonas, y el fondo escenario del Informe eran entre rosa y rojo, incluido el rojo óxido que emplea Morena en su escudo y membrete.
Esto no quiere decir nada definitivo aún. Frente a las agresiones, vejaciones y menosprecios que recibe Limón de los dos misóginos que desde el Gobierno de Jalisco y a nombre del gobernador “tratan” con ella, Limón responde un día antes del Informe subiendo a sus perfiles de redes sociales una foto donde está acompañada por el ex presidente de Tlajomulco, ex coordinador de campaña de Alfaro, Alberto Uribe, hoy en Morena, muy cercano a Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores.
Nada ha trascendido de los pasos que dará Limón en el futuro inmediato. Creo que ni ella lo tiene decidido, pero sí contemplado y hay que decirlo: ella y Alfaro ganan Tlaquepaque en el 2021; pero también ella y Andrés Manuel López Obrador ganan el municipio si no se deja ayudar el gobernador. Entonces ella tiene la decisión: o juega con Movimiento Ciudadano o juega contra Movimiento Ciudadano.
Por ello tras lo que vio, oyó, olió en ese informe, cuando se iba, Alfaro decidió despedirse personalmente de Alberto Maldonado el regidor ex priista, quien contendió en 2018 bajo las siglas de Morena por Tlaquepaque. Esa breve conferencia parecía una cita invitación… con futuro.
Intuir las razones por las que las mujeres no caben en Movimiento Ciudadano es fácil: Enrique Alfaro sí creó una especie de club de Tobi en el que jamás entrará una mujer. Ni las quieren ni les abren la puerta.
Y las mujeres en la política no son objeto decorativo, ni están mudas. Por eso apueste usted que María Elena Limón va a ser candidata a algo en el 2021 y saber por qué partido lo hará es cosa de días.
Apueste usted que la candidata a presidenta de Tlaquepaque 2021 será mujer, y del equipo de María Elena Limón. Apueste usted que las candidatas a diputadas locales también serán mujeres.
Y yo creo que Limón se va… se va… de Movimiento Ciudadano. Todo gracias al jefe de gabinete del Gobierno de Jalisco Hugo Luna que es el encargado de afrentarla en las reuniones estatales y de Juan E. Ibarra el secretario de Gobierno que no dice nada.
Está claro que los políticos contemporáneos de Jalisco están formados en la improvisación, en el caos, en el desorden, y en el riesgo. Toman lo que creen que les conviene, y desechan lo que creen que no. Si lo quiere más claro: los gobernantes no entienden los dilemas de la acción colectiva, y siguen a ultranza lo que su apetito les dice, y no lo que la razón les indica.
Enrique Alfaro fue el líder del proyecto político que llegó a la gubernatura, pero quienes le acompañaron tienen vida propia y son personas, no objetos. Por eso se van… se van… se fueron.

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