Por Manuel Gutiérrez
“Más difícil todavía” es el lema de cada suerte del circo que lleva a otros límites una suerte. Y así encontramos otra participante que llega a presentar su número, desde Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, para que vean que en el sur también hace aire, y uno más cerca, en Puerto Vallarta.
El número se arropa en el diario Cambio 22, los reflectores apuntan y comienza el show: “El discurso oficial de la austeridad y honestidad republicana en el estado de Quintana Roo se ha confrontado una vez más con la tercera realidad de los números y auditorías de cumplimiento. Las alarmas se prenden en forma estridente en el Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto, en el que la primera edil, Maricarmen Candelaria Hernández Solis, militante de Morena…” se publicó el 11.06.26. ¿Por qué siempre salen de Morena y no de otros partidos?
Porque teniendo 17 gubernaturas e infinidad de municipios, los poderes Legislativo, Judicial, los ministerios y una Presidenta, generan más oportunidades artísticas que los demás; tienen acaparado el show, tienen hasta los payasos.
Por tanto, si bien estamos listos para poner la carpa en azul, en tricolor o en anaranjado, resulta que los escándalos son más frecuentes entre la regeneración nacional. Y pongamos la carpa en verde.
Resulta que nuestro alcalde estrella Luis Ernesto Munguía González, en Puerto Vallarta, Jalisco, del Partido Verde, reporta una fastuosa tamaliza de 4 millones de pesos y un millón en atole; revela la corrupción en el puerto, el verde aliado de Morena hace obras a sobreprecio, licitaciones ilícitas entre los cuates, se otorgan las plazas de empleo entre los favoritos, las queridas y queridos, y todo un carnaval de irregularidades.
La regidora Melissa Madero acusa calles destruidas, obras inconclusas. —Por cierto, en Analco, en el centro de Guadalajara, los constructores “naranjas” pusieron las banquetas, luego los postes de iluminación y descubrieron que olvidaron tender los cables. Ahora quieren romper lo construido para subsanar el error. ¿Quién lo paga? Las constructoras concesionadas o el Ayuntamiento; pero si es el segundo, implica el gasto de todos—.
Regresamos a PV con Canal 44 de la U. de G.: ahí la regidora Melissa Madero exhibe falta de pagos, millones para fiestas, seguridad privada, lujos… ¡Pero qué gran vida se ha dado el turista mundial Luis Munguía!, que barrunta conflictos de interés, empresarios coludidos, pero nadie rinde cuentas, y lo hace ante el señalado que dispuso de las compras, los derroches en mobiliarios especiales y cheques de la Tesorería Municipal. Todo lo detalla en Radio U. de G. de Puerto Vallarta. Peso a peso, los señalamientos son precisos, mientras todos en Vallarta sufren con la basura y el abandono del puerto. Los derroches del alcalde se denuncian; lo bueno, Luis mantiene la cordura y manifiesta que es valioso que los ediles opinen aun en su contra, y pedirá al tesorero que aclare.
Las habas se cuecen en todas partes. Vamos ahora a la pista primera en que se regresa al asunto de Quintana Roo, en Carrillo Puerto.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) descubrió que el número de Maricarmen Candelaria consiste en la desaparición de bienes. Es decir, es maga del estilo de David Copperfield, pero no es necesario buscarlo en Las Vegas.
Candelaria es capaz de desaparecer, con todo y su huipil tradicional, y cargando una bolsota con 52 millones 39 mil 500 pesos de recursos federales provenientes del FAISMUN (Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal) y también del fondo de participaciones federales para los municipios.
La alcaldesa de Carrillo Puerto infringió en forma repetida, como su número en la pista de desapariciones, normativas de adquisiciones y de Obra Pública, ocasionando un daño hacendario por 27 millones 735 mi 231 pesos. (Muy precisos los auditores, pero no encuentran un solo peso).
La Maga Maricarmen Candelaria, con su manto de grecas mayas, hizo humo de copal y, luego de unos pasitos de danza, mientras con tambor sagrado sonaba la lana, se volvió simple humo. Los ciudadanos se quejan de que han recibido en adopción patrimonial un centenar de baches por cada uno de ellos, y el alumbrado brilla por su oscuridad; solo la luz de los románticos cocuyos los alumbra… Los datos los aporta con detalle Cambio 22. Todo está detallado y fundamentado.
Por cierto, en esas zonas el gusano barrenador sí hace sus apariciones frecuentes en el ganado. La planta de moscas tratadas para su control la había inaugurado José López Portillo en 1976; fue una de sus primeras entregas de obra y estaba funcionando, pero con la administración del genio de López Obrador hubo subejercicio y se le abandonó, no se consideró necesaria.
Hoy, con parches y remiendos, esperan que vuelva a funcionar, como logro de la 4T que pensó aquello de las moscas especiales tratadas con radiactividad. Ignorancia o maldad extrema, no hay a cuál irle cuando se trata de ellos en la transformación de México, al convertirse en K dos veces.
Ahora trabajan apuradamente para restablecer el sistema sanitario agropecuario de inocuidad y calidad agroalimentaria, incluso en colaboración con la USDA, que apoya en el fomento de las moscas estériles, porque hay casos del gusano barrenador que incluso han llegado a Jalisco.
Y esperemos, por si las moscas, que esta vez no se le ocurra ahorrar a la 4T y desvíe los recursos al inservible Tren Maya, cuyo importante empresario (de los propietarios del Atlas) finca en este poco rentable tren su enorme fortuna; se trata de Miguel Bejos, propietario también de los Pericos de Puebla, cuya fortuna está en su relación con la 4T. El Tren Maya sí deja, pero no a todos.
¿Cómo que “inservible” el Tren Maya?, número muy gustado. Pero para eso tenemos el testimonio de los pasajeros ingenuos que decidieron recorrer el mundo maya en sus rieles.
En pleno verano, incluso los voceros oficiales han reconocido que ningún extranjero del Mundial se ha desbalagado de los escenarios del futbol para conocer la maravilla exterminadora del medio ambiente del sureste y los cenotes.
Con gran dolor, el tren lo usan solamente los locales y lo reconoce Manuel Jaime Ramírez Camacho, que espera que, sin el Mundial y por Cancún, se suban al Tren Maya; los usuarios son personas nacionales.
Les toca con frecuencia que se detiene; incluso el último retraso fue de más de un día porque le falta energía. Vamos, ni usando marihuana, que muchos necesitan para viajar en este tren. Pero el tren se detuvo sin aire acondicionado en el calor del sureste; tuvieron hambre, pero ofrecieron comida que nunca llegó. Tremendo servicio, con mucha cerveza que les vendieron.
El tren se atoró en el tramo de Leona Vicario a Cancún; finalmente, la experiencia se remató con el arribo del famoso tren a las 3 de la mañana, porque la intención era que disfrutaran del cielo maya con múltiples estrellas. Pero los pasajeros son unos sibaritas difíciles de complacer: quieren servicios sin falla, aire acondicionado todo el tiempo. Pero ellos tienen la culpa, porque los autobuses de línea sí llegan a tiempo y no les falla el aire.
Me imagino estas aventuras en manos de Agatha Christie, como el mítico Asesinato en el Orient Express, pero en México la novela sería imposible: el asesino no llega al tren porque no le venden el boleto; el heredero no sube al tren porque los taxis, controlados por la maña, lo dejan sin un céntimo.
La dama voluptuosa suda y se acalora, echando a perder el Dior sin aire fresco; los vendedores ambulantes ofrecen panuchos que generan diarrea, y todos terminan caminando con elegantes sombrillas a pie a la siguiente estación. Así cómo armar una trama.
El mayordomo, siempre sospechoso, lo es más porque se fue a afiliar a Morena porque quiere más dinero. Y la anciana metiche que nunca falta está en espera de que llegue el tren para parlotear y confundir a los seguidores del suspenso.
Pero como no hay tren, no hay crimen ni misterio; este está en dónde fue a parar el enorme gasto de 500 mil millones de pesos de esa caprichosa y antiecológica obra que no hacía falta, pero que el caudillo tuvo a bien soñar por cenar demasiado.
Agatha no imaginó que pudiera haber trenes así, pero así son los ingleses, estirados y puntuales, y quieren que todo marche como reloj suizo. No… en el Tren Maya es de suerte que complete el recorrido, y así quieren que vayan los turistas; si no llega hoy, llegará mañana.
El suspenso está en saber cuándo llegará. Así ni pensar en un western, en el que los malosos llegaban a tiempo a las 3 en la estación de Yuma; pero en el sureste, a las 3 de la mañana… y esas horas no son para un duelo vaquero que se respete. Los que esperan, desesperan; ni los parientes los esperan.
Manuel Jaime Ramírez, director del famoso Tren Maya, se vio inocente en la pista del circo, sin saber mentir para las declaraciones mañaneras que debieron ser triunfales; y con comparaciones como el Orient Express, le queda guango al Tren Maya, y qué decir hasta del Tren de Hogwarts, del andén 9 y ¾ de Harry Potter, también.
La magia es que se mueva o que no se mueva. Pero Manuel Jaime me parece que cavó su renuncia, porque se vio tan verde en Palacio Nacional, donde reina la más rápida del Oeste: ella es la ley.
Y la máxima killer en ese ministerio es la pistolera flaca con placa de sheriff, alias Claudia, que desenfunda y vacía todo el cargador en simples 2 segundos punto 4 décimas. Ella hubiera dicho que era una pausa para hacer excavaciones arqueológicas de los tesoros del mundo maya, no una parada por falta de luz. No son apagones, son retenciones de ahorro energético.
Luz precisamente es lo que le falta al tren, porque pierde 2.5 millones por día y su burocracia de 1,800 empleados, la verdad, no se sabe para qué sirven.
Por cierto, Elenita Chávez, la de El gran corruptor y El rey del cash, reveló que Betty dijo que la culpa de los errores no la tiene ella, leal esposa, pero ella se fue el primero de octubre del 2024 diciendo: “Por mí no votaron, no tengo ninguna responsabilidad legal en las acciones del Presidente”. Pero en su momento era la voz de la inconsciencia del Presidente y, desde su posición de poder, movió a su antojo el mundo cultural, colocó a los innombrables autores de los pésimos libros de texto, como Marx Arriaga; ambos hicieron el populismo y el narcoestado.
Por esa razón merece aparecer en el circo Picadillo, que siempre tiene lo mejor. Ella, Betty Gutiérrez, pensó que sería como Rosario Murillo en Nicaragua: el poder tras el trono y, de hecho, en el trono; pero su soberbia la hizo perder la influencia del Mesías. Los consejos de Betty fueron rijosos, ofensivos, clasistas, contra todos los que no compartían la ideología de su nefasto marido. Pero su escandaloso caso de preferir la nacionalidad española que la mexicana, luego de ser causante de la exigencia del perdón que debía pedir España por la conquista de hace 500 años…
Betty se presenta en color dorado, alegando ahora que ella es española y súbdita de Felipe VI, aunque no pudo lograr su domicilio en Madrid por haberla balconeado la prensa española. Pero su número de equilibrismo no está muy logrado: se cae del alambre a cada rato, así que con un salvador bastón la retiraremos de escena. Ahora los españoles, incluso Arturo Pérez-Reverte, se han burlado del origen de su marido, de españolísimos apellidos, y de su incongruencia.
Betty se fue de la escena, pero no sin despedida en el Zócalo, con emotivas palabras de Claudia Sheinbaum por sus aportes al movimiento. Y qué decir de su hijo, el famoso “Chocoflan”, que sigue peregrinando en carísimas universidades europeas… con tenis de 20 mil pesos o más y relojes de lujo. Pero Betty y su obra Feminismo Silencioso, en la que se puso el presupuesto al servicio de la investigadora, cantante y muchas otras pretensiones, pues carecen de gracia; por eso la retiramos como un número fallido. Aquí es el circo de las estrellas.
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