Por Manuel Gutiérrez
En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, una unidad militar ucraniana bajo la bandera de la URSS exterminó a muchos soldados de Polonia. No, no fue la de los bosques de Katyn, en que mataron a 15 mil militares de Polonia, hecho del que luego Rusia intentó culpar a los derrotados alemanes. Fue otra daga.
Esa unidad militar siguió funcionando en Ucrania, incluso después del 2014 cuando buscó ser independiente luego de la revolución de Maidán. Y esa unidad sigue funcionando con nuevos miembros, y se ha distinguido ahora en la lucha contra la invasión de Rusia.
Zelenski, el presidente de Ucrania, por tal razón la condecoró por los hechos del presente y procedió a nombrar a la unidad como “Ejército Insurgente Ucraniano”, lo que en respuesta indignó al presidente Karol Nawrocki, que retiró la Orden del Águila Blanca, máxima distinción de Polonia a Zelenski, quien la devolvió por paquetería a domicilio.
Sin embargo, aquí entra el reconocimiento histórico de la conducta exterior de Polonia: durante la segunda guerra, pudo haber disminuido el riesgo de enfrentar a la Alemania nazi, que solicitaba el corredor de Danzig para hacer su traslado de tropas e invadir a la URSS.
Polonia, envalentonada con las promesas de Inglaterra, optó por desafiar a los nazis que usaron bombarderos Dornier y Heinkel, y Stukas, a la par que blindados panzer… en tanto los orgullosos polacos mandaban su caballería con sable en alto a enfrentar las ametralladoras.
Hitler los invadió y generó durante la ocupación dolor y episodios como la extinción del Gueto de Varsovia, un levantamiento casi al final de la guerra de los judíos polacos que calcularon mal dos factores: primero, que los nazis no tendrían poder para una represalia y, el error más grave, que los rusos los auxiliarían; pero estos procedieron a dejar que los nazis limpiaran en su lugar y luego procedieron a ocupar Polonia.
Insólito, los tanques rusos se detuvieron mientras dos divisiones SS se encargaban del levantamiento; una vez sofocado, procedieron a seguir su avance y enfrentar a los alemanes. Finalmente, Polonia quedó dentro del bloque soviético con mandos impuestos por Rusia y formó el Pacto de Varsovia, la respuesta socialista a la OTAN en la Europa ocupada oriental.
Este asunto puede parecer trivial, pero en la guerra en junio de este año 26 Ucrania perdió 5 aviones, 4 de ellos fueron Falcon F-16, tres de los cuales fueron derribados por misiles o fuego antiaéreo en incursiones diversas y el otro por falla de funcionamiento.
Pero se sumó un MiG-27 de los aviones de los tiempos soviéticos que está usando Ucrania en su defensa. Por increíble que parezca, les dolió más esa pérdida: el piloto se eyectó y fue rescatado, en tanto los ucranianos dijeron que investigarán la pérdida por problema de fuego enemigo.
El problema es que el nombrar “Ejército Insurgente” a una compañía fue el problema que irritó a Polonia. Puede tratarse de dos unidades destacadas: la 10.ª Brigada de Montaña, conocida como Edelweiss (denominación que se usa en toda Europa) o la Brigada de Azov, que han tenido hazañas militares indiscutibles, pero se condecoró a 300 soldados de Ucrania y finalmente les gustó el nombre de Ejército Insurgente, pero Polonia los asocia con un desagradable episodio del pasado.
El punto aquí es que Polonia ofertó con el presidente anterior Andrzej Duda que, por haber adquirido aviones F-35 nuevos, así como otros aviones avanzados, procedió a occidentalizar su fuerza aérea, a la par que compraba tanques, cañones y sistemas de Corea del Sur, abriendo un hueco para el Rafale o el Gripen como complementos; pero ahora se han sumado ofertas de Turquía y de la misma Corea del Sur con su versión Boramae, que resulta muy atractivo por su disponibilidad a corto plazo, equipamiento y versatilidad y un precio contenido para este tipo de aparatos de 30 a 50 millones de dólares por unidad, una ganga considerando que un Rafale cuesta 120 millones y un poco menos el Typhoon Eurofighter.
Total, que la flota de casi 100 aviones MiGs de combate tipo Flogger o tipo Fulcrum, como son codificados por la OTAN, pasarían directamente a los inventarios activos de Ucrania. Eso puede hacer una diferencia en la guerra.
Mientras que Polonia luego ratificó que seguirá aliado a Ucrania contra Rusia, el asunto es que los de los aviones prometidos no llegan, y son sumamente útiles porque los aparatos occidentales requieren entrenamiento previo para su uso, y con los MiGs y Sukhoi, ya están muy identificados con su uso los defensores.
La guerra en tanto sigue y, si bien han recuperado una tercera parte de lo perdido por la invasión, han patentado el uso de robots que incluso detectan, disparan ametralladoras pesadas, ahorrando muchas vidas en campos minados o bajo el alcance de drones explosivos. Pero la demanda de todo tipo de recursos es una constante de la guerra en todos los sentidos.
Ucrania espera que Polonia reconsidere y ceda esos necesarios aviones. Cómo afecta que el pasado pese más que el presente; pero México es más exagerado que Polonia al exigir solicitud de perdón de España por la conquista hecha por los mismos indígenas y por atrocidades, pese a que la presidenta Sheinbaum dice que existen 20 millones de diversos pueblos indígenas actuales, lo que muestra que no fueron objeto de exterminio. Pero muestra cómo una interpretación más del pasado que del presente resulta prejuiciosa y puede dañar una relación de aliados y terminar afectando la guerra, porque la guerra está demostrando que no hay equipos obsoletos.
Por ejemplo, el ataque que analiza Yago, el experto español, explica cómo dos aviones obsoletos modelo F-5 de Irán hicieron la grande (como los 4 aviones activos que tiene México), realizaron un sorpresivo y efectivo ataque al campo militar Behring en Kuwait, en plena guerra con los Estados Unidos, bombardeando las instalaciones con grandes daños y al orgullo.
Para ello usaron aviones que volaron al ras, lo que requiere mucha concentración y dominio del aparato; un error y te desintegras. En México, un F-5 de un piloto mexicano rozó un nopal y el avión se desintegró. Así de delicado es volar así al ras, a toda potencia, en silencio total y con los sistemas electrónicos apagados, excepto los de operación de los aviones con 60 años de edad.
Esta historia demuestra cómo el canibalismo industrial militar de los Estados Unidos arruina muchas veces grandes proyectos por predominio de Lockheed o Boeing; el F-5 estaba listo para su evolución, pero la propuesta del F-20 llamado Tigershark lo actualizaba y mejoraba totalmente, con capacidades, digamos, de un Rafale de V generación, con radar multiblanco hasta para 20 objetivos simultáneos y era operable como tipo V.
Y nadie lo compró, pero ninguna corporación lo aceptó, ni los Marines que suelen ser más permisivos, y con presiones y sobornos los grandes ofertaron sus modelos millonarios. Así que Northrop Grumman, de gran prestigio constructor, sufrió hasta lograr el B-2.
Un detalle: el ataque mostró que la habilidad del piloto era todo lo necesario para tener éxito en una guerra desigual; claro, esto no figura en las grandes noticias, pero es una lección.
Así el proyecto terminó y se gastaron millones innecesarios en soluciones de defensa que la Northrop ya tenía. Y todo olvidado, hasta que Irán usó dos aviones “anticuados” y le proporcionó un golpazo directo al orgullo de los Estados Unidos, usando tácticas tradicionales como vuelo rasante y bombas tontas de caída libre, un avión ligero, maniobrable, resistente e incluso fue designado en la escuela Top Gun de la Navy y Marina para representar a los malosos contra los Tomcat F-14 o los F-15 Eagle en la peli de Tom Cruise, dado que existe Top Gun.
Los modelos bimotores jets, incluso el 14 con alas de geometría variable y el 15 superresistente y apto, en realidad no tenían urgencia de ser cambiados por modelos que hacen lo mismo, pero la necesidad irreal maneja la industria militar cuando no hay guerras.
Modelos que han regresado mejorados y con capacidad de usar armas inteligentes, bombas planeadoras y los nuevos misiles, ahora hay muchos. Canadá revivió una escuadra de AD4; pero el cerebro humano sigue siendo el arma suprema: volando sin radar, sin radio, sin datos, mostraron que nada pasa de moda, como lo hicieron los argentinos con el Skyhawk AD4 en las Malvinas, tan simple y rudimentario que usaban brújulas de bolsillo para orientarse.
Mucho valor de los pamperos que no perdieron la guerra aeronaval con Inglaterra, aun cuando dos fragatas y más se salvaron por fallas de sus bombas en impactos directos sin explotar.
Incluso en la campaña de Irán hubo elevadas pérdidas por fuego antiaéreo para los aviones de los Estados Unidos, lo que poco se menciona. Pero también volar en silencio te convierte en blanco del fuego amigo… otro riesgo del ataque de los F-5 que rodearon, sorprendieron y volvieron como héroes iraníes.
Esto demuestra por qué Canadá se ha ahorrado millones por actualizar venerables como el Skyhawk, el reactor compacto versátil que triunfara en Vietnam, o incluso se piense en restaurar y modernizar al Phantom F-4, capaz de volar a 2,500 kilómetros por hora, superior al costoso F-35 en velocidad, porque no fue diseñado para ataques a tierra sino para defensa tipo guerra de las galaxias, y que será adquirido para mantenerse en la vanguardia; pero todo avión es susceptible de sorprender con un piloto competente y resuelto a todo, y el Phantom, como el F-102 Starfighter, termina siendo útil para misiones que no se contemplaron en su diseño, y de hecho así ocurrió por la necesidad de las fuerzas aéreas de enfrentar enemigos en tierra, no en el espacio.
Quizá es la hora que vuelva el “Piloto Fantasma” de Ucrania, el solitario MiG anticuado que aparecía en los momentos más inesperados atacando tropas, objetivos o cazando misiles y bombarderos, toda una leyenda inicial de los ucranianos con los pocos MiGs que le quedan a Ucrania, en tanto en Polonia son retirados al olvido por una ofensa del pasado que nada tiene que ver con el presente.
Rusia está feliz con el incidente. Tal vez alguien en algún lado será capaz de pensar en hacer lo más conveniente para todos y entender que se juega el destino de Europa hoy, no en los sucesos de ayer… y eso importa más que una innecesaria disculpa porque no hay materia de ofensa.
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