Por Manuel Gutiérrez
Consecuencias: Luego de las maniobras navales mundiales de Rusia/China, quedó establecida la supremacía naval en número de unidades y capacidades de estos dos países, por lo que Estados Unidos pasó al tercer lugar mundial. China acaba de botar un nuevo portaviones el Shandong CV17, primero de una serie fabricada totalmente en el contine
Luego de las maniobras de hostigamiento de Taiwán, el debut de aviones de sexta generación por parte de China y en el aniversario del nacimiento de Mao Tse Tung, el debut de dos aviones de este tipo, pusieron la nota mundial de “incertidumbre” y “pesimismo” en el interior de los pensaderos militares y estratégicos, que ven como Estados Unidos, pueden a dos años como máximo ser el tercer lugar en disputa de capacidad militar…con la India.
Esto para las pulgas de Trump, y sus aspiraciones mundiales cae como un cubo de agua de hielo pero mientras los cazas y aviones de sexta generación sólo existen en el diseño, en planes y programas –ultrasecretos- en Estados Unidos y Europa, resulta que China ya los tiene volando con los números código 611 y 601.
La cabeza les duele a los militares y dirigentes mundiales de ver como la doctrina tradicional basada en la supremacía tecnológica y una capacidad industrial compensatoria, nivelaba en el pasado la balanza de la superpoblación de China, o los ímpetus bélicos de Rusia, es decir con el uso de aviones, munición, tanques y todo tipo de tecnologías, se podía enfrentar a las oleadas incesantes de ataque de China y Rusia, que suplían con bajas, su retrazo tecnológico.
Pero cuando es alrevés, la doctrina militar sufre un colapso. Los supuestos ya no funcionan, como en el chiste del abrelatas: Un biólogo, un marino y un economista, quedan atrapados en una isla y encuentran una lata de conservas.
El biológo propone que se deje oxidar, se perfore y de esa manera puedan ingresar al contenido, pero los otros advierten que será tóxico y alterado por el agua de mar.
El marino propone que azote contra las rocas, pero la pérdida de contenido hará insuficiente el gasto y todos pasarán hambre. Y toca el turno del economista: “En el supuesto de que tuviéramos…un abrelatas”, comienza su desarrollo. Pero el problema es que no hay abrelatas.
Esto pasó a los Estados Unidos, minados por la suave o radical propaganda woke, los choques raciales, de generaciones, de autoridad, de crítica a las instituciones de todo tipo, los cuestionamientos en música, redes, mientras China y Rusia, sujetas a un manto protector de vigilancia férrea del estado, promovían obediencia, sacrificio, militarismo, patriotismo, y la necesidad de que China/Rusia dominen en mundo, porque para eso nacieron. El mundo es para ellos y saben que están cerca de tenerlo.
Lejos de límites presupuestales, lejos de consideraciones de desarrollo industrial que no fueran útiles para un futura guerra, expansión, o lo que venga, China y Rusia alegremente destinaron sus recursos máximos al ejército, al rearme, al avance tecnológico aplicado a lo militar.
Mientras en Europa y Occidente, se limitaban las inversiones en ese campo, porque no se consideraba próxima una guerra (Ahora está a las puertas de Europa y en el Pacífico a la puertas de Taiwán y Japón) incluso se veían mal los analistas que proponían que el 2% del PIB de cada país fuera dirigido al asunto militar. En tanto en treinta años, ni China ni Rusia cedieron el paso, salvo que el error de Rusia fue la invasión de Ucrania.
Error, dado que no se suponía una campaña tan larga, tan costosa, y que evidenciaría fallas estructurales de su sistema en todos los rubros. Mucho teatro, mucho aparato, pero malos equipos, inoportunos abastecimientos, baja condición de atención a heridos (Vietnam: Un helicóptero con ayuda, tardaba 12 minutos en asistir a un herido, llevándolo a un barco hospital o un hospital terrestre moderno, y un equipo médico interdisciplinario llevaba la recuperación del herido al extremo, incluso en ortopedia y auxiliares operativos de movilidad del sujeto). En Rusia, en cambio resultar herido puede ser peor que morir de manera inmediata.
Corea del Norte está en las mismas condiciones. Ciertamente son factores importantes que inciden en la mentalidad del combatiente. Me descomponen, me reparan, tenemos excelentes médicos y todo tipo de recursos. Y adicionalmente muchas pifias y errores de calidad en las cadenas de producción, y la logística rusa que es una pesadilla.
Esto hace que no arrasen en el campo de batalla, porque Ucrania vive de explotar los errores, de encontrar los puntos débiles, de castigarles instalaciones estratégicas, de petróleo, arsenales, bases aéreas, instalaciones de misiles y de venderles cada metro a un alto costo de muertes y desgaste para el avance ruso.
Salvo sus ofensivas concertadas y muy intencionadas, los ucranianos hacen una guerra defensiva, desde su punto protegido esperan y encuentran el blanco enemigo expuesto de manera absurda. Así ha sido esta guerra, y los norocoreanos
Han probado el sabor de esos estragos: Los drones, convertidos en agentes decisivos, resultan la arma máximade esta guerra en que se consumen a razón de más de mil al mes por cada bando, importándolos de sus aliados y adaptando en este caso, con mejor perfil y destino, por parte de Ucrania ese tipo de arma para hacerla más efectiva. Y se atacan con ellos sin descanso.
Muchos son los puntos finos de las estructuras militares que cuentan para ganar o perder. Pero en lo númerico, y que peligroso, Estados Unidos va al tercer lugar. Incluso para Rusia, es incómodo que el poder aéreo de China lo pueda desplazar. Son aliados temporales, pero enemigos territoriales, no hay que olvidarnos de eso, pero primero el odioso Tío Sam.
China presume 2,200 aviones de combate listos, y una enorme marina, los ejercicios de occidente llamados RIMPAC resultaron de una cuarta parte de navíos y aviones de los que China tiene capacidad de desplegar, no se si fueron contraproducentes porque lucieron debilidades.
Lo que la doctrina militar no preveé es que harán cuando el concepto de superioridad les llega. Eso lo enseña la historia, busquemos un ejemplo.
En la segunda guerra mundial, luego del pacto nazi-soviético, ambos rivales se prepararon para el un gran choque inevitable por ideologías, territorio, petróleo, raza, religión, un mundo en que no cabían las dos formas de vida. Nacionalsocialismo y Socialismo Internacional.
Los crecimientos de cañones, tanques, aviones, crecieron exponencialmente, llegando el momento en que Alemania creyó tener los números necesarios para ganar, pero solamente en una ventana de oportunidad, porque el crecimiento soviético sumado a la ayuda estadounidense y aliada, desde antes de la guerra, advirtieron a Hitler y sus generales que llegaría el momento en que Alemania sin energéticos, ni metales suficientes, pasara a ser rebasado por la URSS.
Entonces la guerra sería en su puerta y en su territorio.
La decisión histórica, sobre estas estimaciones ya la conocemos: Invadir, la operación Barba Roja, tardía porque estaba encima el verano, y pronto las condiciones de clima casi acaban con el esfuerzo alemán en el primer año deguerra, pero esa es otra historia. Eso empujo a la invasión de la URSS.
Los chinos y rusos, ahora hacen esas cuentas. Y no quieren perder el tiempo que puede revertir un militarismo urgente de occidente, que ahora se dejó de cuentos y que en pleno siglo XXI enfoca el asunto como guerra para vivir o sobrevivir, para contener la amenaza. Por ello Ucrania ha sido tan auxiliada, porque está pagando el precio de toda Europa de parar a Putin.
El problema es que hagan las cuentas y adviertan que para el corto plazo, por ahora, ellos deben ganar porque tienen másnúmeros que sus rivales, eran un problema sin la ventaja tecno-militar. Ahora con más razones.
Eso es la mecha real de una guerra, es muy peligroso. Imagine un mundo con Estados Unidos y Europa convertidos en el tercer o cuarto lugar del escalafón mundial del poder militar geopolítico… Es una invitación a hacer la guerra, a no dudarlo.
Eso ha enseñado la historia, no me crean si quieren, pero la misma coyuntura se ha repetido desde antes de la venida de Cristo al mundo, y seguirá siendo un axioma inevitable.Prefiero equivocarme, pero así ha sucedido en coyunturas repetidas a lo largo de la historia.
Después de todo mi formación, de tres campos diferentes,me hace suponer que tendremos un abrelatas…aunque no hay.
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