
Por Manuel Gutiérrez
Desencajado, furibundo, herido en su orgullo personal, derrochando adjetivos injustificados en contra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que abrió con su fallo un oasis de constitucionalismo contra el intento de militarizar aceleradamente al país, despropósito del monarca sexenal López.
La decisión, mientras se hablaba dentro del marco jurídico, citando correctamente las fuentes de fundamentación de los ministros de la corte, se resolvió de conformidad con las leyes vigentes del país, no se cometió agravio alguno sino se determinó la decisión por votación y conforme a derecho y al conocimiento y orientación de los magistrados.
Eso fue intolerable para el presidente que el miércoles 18 lució bastante mal, descompuesto y desconcertado, acostumbrado a que su poder doblegara todo tipo de norma, todo tipo de institución, pero el efecto es positivo. La Guardia Nacional tendrá mando civil, así tendrá que operar de conformidad al derecho, pero no será un ápendice de la Secretaría de la Defensa Nacional, y su viajero general Luis Crescencio Sandoval, que le reditúa en oro ser un obediente militar aún en contra de los intereses del país.
Sin embargo, López espera de nuevo recurrir de manera constitucional – la primera intentona entonces era anticonstitucional- de nuevo con su iniciativa a fin de año, pero el panorama jurídico es adverso, porque construye su ficción contra lo que determina le ley, y esta no puede aprobar la ilegalidad, salvo por la fuerza, bajo severa coacción y amenazas.
Norma Piña y la Suprema Corte se levantan alto, colocando las instituciones nacionales como motivo de orgullo nacional, la solidaridad de la gente se ha manifestado en admiración que es una forma de entrega, en muchos mensajes.
Norma Piña, merece un gran aplauso, En cambio el Tribunal Electoral de la Federación el TRIFE se salió por la tangente, con aprobación de la reelección de Mario Delgado, como dirigente de Morena por segunda ocasión, en una maniobra de gran peso que incluyó a Citlalli Hernández, lo cual causó un severo quebranto en el interior de las filas de Morena, ya que Irma Eréndira Sándoval, la hija del procer comunista del sindicato de la UNAM que recibió como premio terrenos universitarios que hoy valen millones en el Pedregal, y su marido John Ackerman, fueron los que promovieron el recurso que desecho al tribunal electoral.
El criterio seguido para rechazar una tesis en contrario de sentencia, era que ese instituto político Morena (Y cualquier otro) puede sin ser materia constitucional, permitir la reelección de sus dirigentes, sin que sea punto de partida en la materia, el derecho constitucional, que consagra el sufragio efectivo, no reelección.
El desencanto de Ackerman, entrevistado por medios noticiosos, presagia una severa tormenta, porque la militancia está harta de Mario Delgado y será este quién conduzca las elecciones presidenciales del 2024, postulando la posición de Morena, con respecto al resultado, favorable, desfavorable o de desconocimiento y negación como inicio de una situación de rebeldía, sobre el resultado electoral. Mucho va a pesar sobre los hombros de Guadalupe Taddei, que como presidente del INE tendrá sobre su persona, resolver y determinar de manera transparente y legal, el desarrollo de los comicios presidenciales.
Mario Delgado, con sus abundantes errores y su comité seguirán ahí, aunque esto puede fragmentar a Morena. La tentación ahora es para otros partidos que pretendan sus dirigentes reelegirse, lo que sin duda le agradará muchísimo en el PRI, a Alito Moreno.
¿Error, mala fé, deseo de librarse de las presiones del presidente de la república, ligereza en la decisión? Sea como haya sido, la figura de la reelección ha quedado abierta en los partidos, ya llenos de caciques eternos. Ahora, se legalizarán sus extensiones, sin duda que omitir el punto de vista de la Constitución, huela a más error, a evasión, que a acierto.
El Tribunal Electoral, había sufrido el embate de los partidos primero de Morena, luego de la alianza, con la finalidad de limitar sus determinaciones. Ahora, dejó libres a los partidos para que los líderes morales sigan presentes por los siglos, de los siglos, lo que alienta corrientes, revisionismo, pluralidad y renovación en el seno de los partidos. Morena será un monolito al servicio del presidente con esta determinación, porque Mario ha sido un lacayo del Palacio, no un político brillante.
Todo eso sucedió mientras en el Senado Lilly Tellez, aprovechando la presea Belisario Domínguez que se otorgó a Elena Poniatowska, que hábilmente se sitúa cerca del poder, independientemente que se trate de Salinas, Fox, Calderón o en este caso López Obrador. La trifulca se desató cuando una senadora de Chiapas, Sasil de León, que elevó el reclamo de la determinación legal de la Suprema Corte argullendo que queda en el desamparo el personal 130 mil hombres, de la Guardia Nacional, luego de hacer la semblanza de la escritora laureada.
Absolutamente falso, otra mentira morenista. Sus presupuestos, contratos, equipos, mandos y funciones siguen siendo las mismas. Al acto acudió el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que justificó las pretensiones contra el Instituto de Transparencia y Derecho a la Información, (INAI) cuya titular Blanca Lilia Ibarra, que respondió a las acusaciones del presidente y de la corcholata de gobernación.
Blanca Lilia, ha tomado un protagonismo inesperado por defender el derecho del pueblo y no los intereses del gobierno, por lo que este organismo ahora es defendido por la sociedad mexicana, dado que Morena, aplazó el nombramiento de los nuevos comisionados desde el 31 de marzo, lo que de alguna manera afecta severamente la funcionalidad del organismo.
Esa batalla que han peleado de manera brillante por la transparencia ha resaltado a Ricardo Monreal, de Morena todavía, a las panistas Kenia López Rabadán, y Xochitl Gálvez, que han advertido de derecho que se pretende suprimir al pueblo de México, este debate restó brillo a una ceremonia que será posible, el cierre de reconocimientos de alto nivel que ha recibido en su vida Elena Poniatowska.
Lili Tellez, por su parte increpó a Jesús Ramírez, vocero de la presidencia que apabullado tuvo que ser rescatado por Citlalli Hernández, quién tuvo que echarle peso adicional a su argumentación para intentar silenciar a Tellez, que con esto se ganó el protagonismo de la jornada.
Lili estuvo advirtiendo que López, el presidente estuvo ausente, porque no soporta los reclamos justificados de la oposición, por simple miedo que atribuyó al respeto a la “investidura presidencial” que cuando agrede a otros, es el primero en no considerar.
Para Adán, el organismo INAI es un lastre burocrático, que no ha servido para garantizar la transparencia, evitar la corrupción. Y esto es cierto, dado que la 4T ha sido más corrupta que los gobiernos anteriores, pero no quiere que el INAI perturbe sus actos de deshonestidad o denuncie sus mentiras. El organismo y la sociedad civil han comenzado otra lucha contra el poder total.
Grave, que el presidente y funcionarios así, más sectarios y abyectos al poder, pretenden destruir un órgano autónoma para defensa de la sociedad, en un asomo claro a la dictadura que pretende López Obrador, y que es motivo de desencanto para los que quieren que el elegido sea Adán, un corcholata incondicional, similar a Claudia Sheimbaum, con la que compite en abyección, no en proyectar ideas nuevas que fortalezcan al país, a su democracia, y al bienestar.
Ciertamente, el pasado se manifiesta en tendencia retrógrada en ese gobierno, y continuar con con aspirantes que garantizan lo mismo, es la peor señal del camino al abismo para nuestra democracia, claramente son un peligro para México en cuanto aspirantes a la dictadura que pretende radicalizar la 4T. Por eso debemos preservar al INE, al INAI, son tantos los organismos autónomos disminuidos, atacados alevosamente por el presidente, que son representados por estos más populares, entre la gente. INAI es tener transparencia para evitar la corrupción.
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