Si sigue la disputa epistolar entre Dante Delgado y Enrique Alfaro el gobernador de Jalisco, perderán más los jaliscienses que aspiran a cargos de elección popular, que los locales.
Primero, porque solo al chovinista gobernador Alfaro se le ocurre pensar que todos los estados del país van a escucharlo y lo atenderán como propone. Pues no, en Movimiento Ciudadano es solo invitado, arrimado, y si a alguien le costó trabajo hacer su partido es a Dante Delgado. O sea, respete sus gustos y aguántese.
Segundo, porque esta vez los jaliscienses no pueden cambiarse fácilmente de partido, y eso favorece no a los actores principales sino a los secundarios.
Hoy el encabezado principal de Milenio y Milenio Jalisco es durísimo: ‘La oposición hierve: Alfaro tunde a Dante y Alito alborota al PRI’.
Y la columna La Tremenda Corte de Milenio dice: “Por segunda ocasión y mediante un desplegado, el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, confirmó que el partido no se sumará al Frente Amplio por México. Y volvió a despotricar (sic) contra el PAN y el PRI, calificando que es una “alianza de impresentables y condenada al fracaso”, ya que está integrada por los mismos partidos y personajes que ya le fallaron al país (sic) una y otra vez.
“Se trata de un mensaje que cierra cualquier oportunidad de sumarse al Frente, por lo que nos dicen que Dante continúa con su “Plan A”, en donde el gobernador Samuel García es su “gallo” para competir por la Presidencia de la República”.
O sea, Dante Delgado piensa en el también gobernador de Nuevo León Samuel García y en la senadora Patricia Mercado como candidatos para la presidencia en 2024 pero nunca en Victoriano Alfaro. No se ve en su lucha epistolar.
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