Por Manuel Gutiérrez
“Time for us” Tiempo para nosotros. La verdad la esencia del nudo del amor es que este vive en cortos momentos. Romeo y Julieta, se amaron a una velocidad intensa, de una noche de fiesta a la primera cita del balcón, luego al trámite del matrimonio secreto y a la tragedia.
Si revisamos todos los argumentos, las historias de amor de todo tipo, el tiempo en que los amantes pueden disfrutar la presencia anhelada, es corto, relativo, en tan escaso.
En Verona, Italia, descubrí que no fue William Shakespeare, el autor de la obra, sino Matteo Bandello, un escritor de 1480 pero el acierto de William ya con renombre internacional fue asimilar la historia que estrenó en Londres, a su vez, un remake de la obra “The tragical History orRomeus y Juliet, hecha por Arthur Brooke estamos hablando de un estreno de 1595 que sobrevive hasta nuestro días y la historia tuvo cambios del final, para hacerla más intensa.
Pero la verdad, no fue Matteo Bandello el origen de la historia. Hace 500 años Luigi da Porto, Conde Vicenza, escribió la “Historia de dos nobles amantes, con su piadosa muerte acaecida en la ciudad de Verona durante la época del Señor Bartolomeo de la Scala” asi de largos eran los títulos medievales, Verona y Florencia se disputan la creación de la historia romántica.
Matteo, nació en Castelnuovo, estudio en la Universidad de Padua, cuando nosotros estábamos en manos de Huizilopochtli, un adelanto de la 4T, e ingresó a la orden de los Dominicos. Cultivo el estilo de Bocaccio, el mundano Decameron, e inspiró a autores como Lord Byron y Stendhal, pero se involucró en una guerra entre España y Francia por la posesión de Milán, que quedó en manos españolas, lo que causó que saquearan su casa paterna, destruyeran sus manuscritos y fueran confiscados sus bienes ya que eligió a los franceses.
Quiénes se embelesan con la historia de amor, complicada, breve y trunca, pierden de vista que todo pasó muy rápido:La riña con el primo de Julieta, Teobaldo, que casi acaba con Romeo, lo mata en defensa propia, se genera primero por la muerte de Mercurio, amigo cercano de Romeo, que se indigna de su asesinato espadas y puñales filosos y rápidos.
Es decir, la historia tiene como contexto la muerte, el sabor de la tragedia, y la falta de tiempo para los amantes pero 4muertos…son muchos en dos días. Bueno, en Sinaloa serían unos 40 y sin romance.
Una buena historia de romance, tiene pasión intensa, a toda velocidad y un final agridulce. Los autores chinos en cambio, cuando una pareja de amantes lo ha vencido todo, llegan al extremo de imponer el suicidio como sacrificio, ya sea exigido por la psicología, por el contexto social, pero cuando podían haber sido felices, o por lo menos vivir juntos, optan por salidas extremas, por circunstancias de honor o de interpretación de obligaciones como sucede en Quién gobierna el mundo, muy frecuente en el género lo coreano es más light, pero juega mucho con la idea de encuentros en el más allá, como Hotel de Luna.
Toda historia de amor tiene ese nudo. En lo reciente LoveStory, de Henrich Segal, con Rayn O Neal, y Ali Mc Graw, tiene el mismo contexto de brevedad porque la salud traiciona a la chica. Todo lo que conozco de amor, es lo mismo: Zhivago se pierde en su amor doble, y finalmente por su entrega a Lara, pero también es un encuentro temporal, con separaciones forzadas por la guerra bolchevique, en la vorágine revolucionaria.
Zhivago la reencuentra cuando Lara camina por una calle de Moscú, se emociona en extremo viajando en tranvía atestado, intenta alcanzarla, y su corazón falla, miserablemente Lara no se percata de la muerte de amor, del poeta y médico. Ironía.
La historia de Boris Pasternak, implica corto tiempo, amor reducido, intenso real, pero imposible. Todo tipo de historia romántica parece redundar en la brevedad de la relación, la fragilidad de la vida humana, y las emociones que pueden complicar el encuentro, a parte del contexto, como en el caso de Zhivago, la revolución roja.
Incluso novelas mexicanas, hay muchas historias de amores que existen, ella lo quiere, pero lo rechaza por situaciones de posición social, convencionalismo, criterios morales, opinión pública, lo que genera que el amor pueda terminar como un sacrificio de vida, en aras de lograr otro encuentro posterior.
O se conformen con amor silencioso, como de sombra benefactora y distante. Emilio Fernández, Luis Aguilar, tienen en su cine serie, argumentos de este tipo. De nuevo el tiempo de los amantes se acorta y se limita por las costumbres sociales, las oportunidades y la decisión o indecisión de alguno de la pareja. Todo finalmente termina en tragedia, que invita a comprar las penas ajenas, secreto del siglo de oro del cine mexicano. Pero hay parejas que no coinciden en tiempo. Una acepta decir lo que piensa cuando ya es tarde, y la otra acepta cuando ya no llego él. La pieza “Manden a los payasos” desde Frank Sinatra a BarbraStreisand, ofrece muchas versiones de ese fenómeno. Atarse y desatarse a tiempo…coincidir no un largo y sinuoso camino.
Tiempo para nosotros. A la distancia puede hacerse análisis de casos, situaciones y vida, y finalmente se comprenderá que: Somos juguetes del destino, como dicen en Romero y Julieta, es una certera expresión. Nos llevan a lo no deseamos, a lo intentamos postergar, o nos arrebatan lo que obtuvimos, nadie puede conservar nada un minuto más de lo concedido.
Tras de un momento de felicidad, le sigue un gran dolor. Esta línea que forma parte de una melodía es el marco de la brevedad del ser y su pareja, un conjunto que pretende sobrevivir en el tiempo, reencontrarse en el infinito.
La verdad en ese sentido, lo que adelanta Jesús, el Dios-Hombre, en cuando a buenas noticias para el amorhumano… no es precisamente lo que desean los amantes en la tierra. Es decir, advierte para la eternidad, si te fue bien, serás una entidad espiritual, tal vez un ángel. Es decir, parece que no habrá tiempo para reencuentros, entre ellas el intentar retener al ser amado.
Las parejas se toman en la vida terrenal, nos advierte, y lo adereza con un riguroso y lógico código moral cuando determina reglas de fidelidad. En su reino las cosas son diferentes y mejores, promete.
Pero no hay manera de saberlo y si bastará con el reencuentro espiritual…pero en todos hay deseo de encontrar a alguien del otro lado. Aunque el amor de Dios será absoluto y pletórico, uno siempre pregunta por los seres queridos. Buen tema, complejo.
Por ejemplo, Anna Karenina, una obra inmortal, con un final trágico, historia de Leon Tostoi, muy acorde al alma rusa. Anna es pretendida ya casada por el Conde Broski, apuesto militar de posición social, y cede. En el transcurso, opta por vivir el amor, dado que su pero su marido muy cuadrado y aburrido, le limita la oportunidad de ver su hijo, así que la aventura transcurre en período corto de brevedad, en la estancia en Italia, para regresar a la crueldad de la condena social por el pecado de adulterio.
Anna ama, Broski, lo intenta, pero no tienen más tiempo para ellos. Perdida su familia oficial, separada de Broski, Anna se arroja al paso del Tren, lo que como colofón romántico es climático, pero deprimente, se hundió porque no pudo tenerlo todo.
Los grandes momentos de amor de Ana K, son el baile de valses de Rachmaninoff, la seducción y el intento de lograr desafiar a la sociedad moscovita. Mucho valor de luchar contra lo establecido, mucha agonía y un pago excesivo por la felicidad de un momento.
¿ Vale la pena? Quizá sí, quizá no. Lo cierto es que la aparente facilidad de sexo del tiempo moderno, no refleja el cemento que consolide una relación. Yo no sé mañana si se acabe el mundo, dice otro certero compositor musical, pero la formalidad y el compromiso son vistas como una forma de roña.
Todo en breve. Ciertamente, el momento ideal de la realización de la vida es hoy, muchos los consideran como el prototipo de los amantes de Verona, en la juventud, pero no necesariamente, veranos, otoños pueden ser espléndidos, incluso el invierno.
De nuevo el mismo drama, y la consideración que mil días no son nada, o 48 horas en Verona, alcanzaron para los amantes. Las historias y la promesa de encuentro en el más álla me dan escepticismo, pero no será igual, pese a las promesas y pactos, eso temo.
Ese es el drama humano, entre la búsqueda del amor, la correspondencia. Una suerte de apuesta con probabilidades adversas muy altas, pero nadie quita la emoción de tirar los dados, y esperar el siete, a veces teniendo todo falla.
Somerset Maughan, el escritor inglés hizo “El Cielo de Italia” que se refiere a estar en corto tiempo, en la Toscana, que es una región bellísima, de un paisaje tan perfecto que hace dudar de su realidad. En ella, el encuentro de culturas, el sexo fugaz, la segunda guerra y el corto tiempo…y un inolvidable momento de magia, cuyo recuerdo endulza la vida hasta el fin.
Recordar es bueno, pero no retiene lo esencial. Describe, perfila, que sentiste algo. La añoranza, la nostalgia, la disminución suelen ser compañeros de estas emociones. Tal vez la peor es que dice “pensar que pudimos bailar un vals por el planeta” como los amores imposibles, decantados en Fuensanta, para gloria del vate Ramón López Velarde, que por musas no sufrió, pero no vivían dentro de su corazón.
Y la separación lo llevó a buscar una muerte por pulmonía, siendo joven por un frío chubasco, zacatecano luego de una tardeada. No fue feliz, sin la ideal, porque esta se había ido, porque la muerte es una gran separadora.
Ahora, pienso en la cantante de ópera, Patricia Janeckova, la joven alemana empezó a los 12 años, que vivía en Chequia, cuya esplendida voz, prometía la conquista del mundo, luego de Europa…se casó, tuvo una familia pero su partida a los 25 años, es tan…inesperada como revulsiva. ¿Por qué un talento así? Habrá escases de ángeles o se fugó del coro celestial, pero los diletantes la amábamos y nos la arrebataron. Poco tiempo para nosotros.
La infelicidad es un acicate poético, pero es amargo. Muerte sin fin, de Gorostiza, lo remarca. La partida es lo cierto, Verona me hizo pensar eso: Zefirelli y su cinta, Olivia y Leonard, la fantástica recreación, revivieron y “Time for us” adquirió relieve, por el tiempo inalcanzable para nosotros, pero la misma luna que los iluminó a ellos, rodeaba de un nimbo plateado la milenaria ciudad de los amantes y una pareja embelesada, vivía un beso de amor.
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