Hablando de felices navidades, todo indica que, a Zoé Robledo, director general del IMSS, se le hizo una costumbre operar las licitaciones y contratos en rubros tan delicados como son los laboratorios y análisis de sangre, que favorece a empresas conocidas como el Cártel de la sangre. Sobre esas licitaciones, pesan una serie de denuncias de tipo penal, incluso sancionadas por la Comisión Federal de Competencia (COFECE).
Me refiero a compañías como Falcón, Hemoser, Impromed, Centrum y Selecciones Médicas, que siguen operando bajo el amparo de funcionarios corruptos dentro del sector salud del país, que les otorgan jugosos contratos no importando la salud de los mexicanos, contrario al discurso del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Una y otra vez se repiten estos casos como el que señaló el periodista Gustavo Cortés Campa en Expediente Ultra.com el miércoles 23 de diciembre de 2020. Leamos parte: “Pese a denuncias y revisiones, el cártel de la sangre acapara contratos en el IMSS
“Parece claro: una falla en diagnóstico de diabetes mellitus o de anemia perniciosa, puede llevar a un tratamiento equivocado. Pero eso no es prioridad para el IMSS, porque el tristemente célebre Cártel de la Sangre, conformado por las firmas Falcón, Hemoser, Impromed, Centrum y Selecciones Médicas, pese a sanciones de la Comisión Federal de Competencia Económica, se mantienen como principales favorecidas con los contratos para servicios de laboratorios de análisis clínicos y banco de sangre.
“Tal parece que los esfuerzos del Presidente Andrés Manuel López Obrador para una inequívoca separación de los intereses privados y la función pública, topan con los tortuosos manejos del director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, ya que no importan denuncias administrativas e inclusive penales, contra ese grupúsculo de empresas por prácticas monopólicas totales para que sigan detentando jugosos contratos del sector salud a lo largo y lo ancho del país.
“Por eso surge por muchos lados la pregunta acerca de ¿qué intereses concretos puede haber, tan poderosos, para que se mantenga ese estado de cosas en una institución diseñada para beneficio de los trabajadores mexicanos y no para generar ganancias privadas espurias?”.
Bien, entonces la corrupción galopante en el IMSS bajo la dirección de Zoé Robledo está imparable, desatada.
La Secretaría de la Función Pública que tutela la doctora Irma Eréndira Sandoval Ballesteros debería ya tomar cartas en el asunto, pues estas prácticas monopólicas y corruptas ya tienen tiempo, y dar un manotazo en este delicado caso sin duda le redituaría una buena imagen al Presidente AMLO y a la 4T, pero sobre todo, se traduciría en un mejor servicio a los derechohabientes y a los mexicanos que cada día reclaman más su bienestar.
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