Lo que muchos de sus colaboradores hacen o dejan de hacer debe frustrar al gobernador Enrique Alfaro. Su discurso de preocupación ciudadana y decencia se cae a pedazos porque aquí en la entidad cada quién hace lo que quiere. El 22 y el 23 de abril el diario Mural publicó parte del desorden que abruma a la entidad.
A nivel nacional se sabe ya qué clase de hampón es el empresario Horacio Servín acusado de despojo a su hermano y procesado por ese hecho. Se muestra feliz con bebidas embriagantes en la mano festejando su cumpleaños. Son privilegios inaceptables.
La nota lo dice todo: “Ni la emergencia sanitaria por el Covid-19 frena las fiestas en el complejo penitenciario de Puente Grande.
“El empresario Horacio Servín Martínez, detenido desde diciembre pasado por un presunto fraude por mil 588 millones de pesos, fue captado en una convivencia con bebidas embriagantes”.
El 23 Mural publica otra fotografía en el reclusorio femenil: las reclusas estaban en una albercada.
Ayer mismo, ese periódico nos muestra algo igual o peor de terrible: el gerente de Guadalajara -sí estos ven todo como empresa propia- Alex Hermosillo y la secretaria de Igualdad Sustantiva -a la que le da igual que afecten a hombres o mujeres- Fela Pelayo, aparecen felices, pero felices, portando máscaras que ni los médicos usan porque no tienen,
Es la anarquía. ¡Ah! Y quieren procesar, van por ella, por la MP Nancy Gómez, perseguida porque se atrevió a decirle no a su superior en la Fiscalía General del Estado, ya que quería que la agente cambiara su versión y el parte judicial sobre un secuestro.
¡No! Si esta anarquía sigue en el estado que tanto dicen amar las autoridades, vamos directo al caos.
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