Lo que vemos es el caos. A nuestros gobernantes les llegó en serio la hora de trabajar y lo están haciendo como pulpos y como bomberos-pulpos. Hoy tapan un boquete, al rato otro, y otro, y no pueden. El gobernador Enrique Alfaro tiene cada vez más contagios por Covid-19; al presidente de Zapopan Pablo Lemus el crimen bien organizado le sacó de su búnker sanitario donde se escondía desde hace mes y medio, y lo forzó para salir a la colonia Constitución a competir, sí, está usted bien, usé la palabra competir, con el famoso cártel en la entrega de despensas. Ismael del Toro sigue enfermito -no se ría- y anuncia su entrega de despensas.
Vamos con el gobernador. Ya se dio cuenta que le va a faltar dinero, mucho dinero, para atender las necesidades de los jaliscienses.
Pero ya endeudó al Estado como nadie. Proceso en su edición 2269 del pasado 26 de abril lo documenta y no hay respuesta. Son 22 mil millones de pesos los que debe Jalisco, como a Alfaro no le alcanza el presupuesto, y como su deuda es casi inmanejable ya le echó el ojo al presupuesto de los poderes Legislativo y Judicial, algo a lo que no tiene derecho.
Le protestaron los residentes de la colonia Miramar porque el gobernador, muy orondo, anunció que ahí habría otra morgue y ya salió, dulcemente, a decir que no habrá afectaciones y que quizá ni funcione como tal porque al parecer no habrá tanto muerto.
Cifras, y cifras, que nadie sabe de donde las sacan, los funcionarios se equivocan a cada paso.
Bueno, hasta a Pablo Lemus le dio por ir a competir cuando el estado no compite, sino que tiene el monopolio legítimo de la fuerza pública y del cobro de impuestos, pero el señor les da a los miembros del cártel un estatus que jamás soñaron alcanzar.
Y de Ismael del Toro ya ni digo nada. El pobre alcalde de Guadalajara no existe, no pinta, y ahora también está oculto, en su ya sabida depresión. Solo anuncia que habrá despensas seguras.
Ya viene el plan económico de Jalisco. A ver para qué les alcanza. Ellos sienten que gobiernan una isla y que todo depende de un Super Héroe. Y no. Campeche es el estado con menos Covid-19 y el más respetuoso del confinamiento, pero sin gritos, sin amenazas, sin insultos. Así, sí. Los boquetes se han vuelto boquetotes. Los quiero ver.
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