
Salvador Guerrero Chiprés*
Destaca el llamado que ONU Mujeres hizo la primera semana de abril, en el que calificó este tipo de violencia como “pandemia en la sombra”. En el caso de nuestro país, mientras transita por lo que ojalá sea una crisis definitiva del machismo en América Latina, hay que subrayar las declaraciones recientes de dos autoridades del Ejecutivo: el Presidente de México y la secretaria de Gobernación.
Para Olga Sánchez Cordero, el confinamiento se empalma con el estrés económico a raíz de la pandemia, factores que pueden impactar en la vida privada de millones. Los datos de violencia familiar que ella ha mencionado provienen del seguimiento del Consejo Ciudadano. Mientras, Andrés Manuel López Obrador puntualizó que no se ha advertido un incremento en las denuncias, principal fuente de medición indicativa al respecto. Creo que el panorama se completa si se consideran los reportes telefónicos.
Para el mandatario el confinamiento no es un detonador de la violencia de género, aunque él mismo, como también lo manifiesta Sánchez Cordero, no descarta la existencia de la misma y asume la carga de la cifra negra. A nivel local, el gobierno de Claudia Sheinbaum es muy puntual con la estrategia que desarrolla desde el año pasado: el diálogo, la aprobación de la Ley Olimpia, el decreto de la Alerta de Violencia de Género y el programa SOS Mujeres, encaminado a erradicar las violencias contra mujeres.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicialanzó hace casi un mes la estrategia “No estás sola”. En emergencia, las llamadas de reporte se trasladan al 911, después de usar el chat de confianza o la línea Mujer y Familia (55 5533 5533) cuando aquel, el 911, no se puede marcar directamente ante la presencia en casa del agresor, y, en su defecto, se inicia acompañamiento jurídico e institucional en colaboración también con la Fiscalía General de Justicia.
Las afirmaciones de AMLO se complementan con las cifras del Consejo Ciudadano: durante el confinamiento se cuadruplicaron los reportes respecto de marzo. Se han concretado 41 carpetas de investigación. El 14.1 % de ellas manifestaron tener miedo a ser asesinadas.
El principal agresor es la pareja. La edad estimada es de 26 a 30 años, y la violencia preponderante es la física (62 %), seguida de la psicológica/emocional (26 %), mientras que la patrimonial y la sexual tienen 4 %, respectivamente.
Paradójicamente, el encierro es, para retomar las intervenciones de López Obrador y Sánchez Cordero, una oportunidad, que posiblemente no se repita, para redescubrirnos junto a nuestros seres queridos, amarlos y protegerlos. Hay que enojarse duro, pero con los agresores. Hay que denunciarlos.
Salvador Guerrero Chiprés*
Es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México
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