Por Manuel Gutiérrez
Supe de Vivaldi desde la primera fase, en un contexto angustioso de la guerra para Ucrania, aunque provenía de fuentes secundarias probablemente identificadas con alguno de los bandos. Así que optamos por esperar. Hoy puedo confirmar que la iniciativa de la guerra la tiene otra vez Ucrania gracias a esa operación, lo cual ha sido verificado a nivel internacional por las principales agencias informativas.
Vi con Yago Rodríguez, experto español en asuntos militares, el reporte de las fuerzas ucranianas siguiendo la actuación de sus drones en el frente y atacando vehículos rusos en la carretera (lo curioso es que acompañaron la presentación con música de Vivaldi). Esto, desde nuestra lejanía, puede parecer reprobable; pero para un pueblo agobiado que vive al límite día con día bajo el ataque de mil drones rusos por jornada, Vivaldi representa esperanza y alegría. El aporte de su obra musical es indiscutible: cada cual con su vida.
La campaña ha entrado en su tercera fase. Primero comenzaron con cierta prudencia alcanzando objetivos y sumando kilómetros. Para la segunda fase ya sumaban 176 kilómetros cuadrados, además de pequeñas ciudades recuperadas, lo que echó por tierra el lento avance del caldero ruso logrado entre julio y septiembre. Con una ofensiva de drones y vehículos robotizados equipados con ametralladoras y lanzacohetes, los resultados son halagadores porque han desfondado el frente que se dirigía a Kramatorsk, el cual ahora vuelve a estar fuera del alcance de Rusia.
Los resultados tangibles de las victorias no solo se reflejan en las 5,000 bajas de combatientes rusos comprobadas por vía satelital y sujetas a confirmación de institutos occidentales, sino también en la captura inicial de 178 prisioneros rusos vivos. En un avance posterior lograron capturar a más de 250, acercándose a los 500 prisioneros de guerra que pasarán al fondo de intercambio. Mientras suena la música de Vivaldi, las acciones suceden como si fueran transmisiones para redes sociales, pero no se trata de un videojuego.
La Maniobra Vivaldi consta por ahora de cinco etapas y actualmente se estudia la ejecución de la cuarta. Sin embargo, Zelenski consulta si dispone de facilidades para el aprovisionamiento de municiones de artillería que se movilizarán por la zona de Donetsk y qué tipo de fuego emplear (de cortina, de cobertura o de aniquilación de posiciones enemigas). Pronto veremos si se llega a la fase cuatro, cuidando de no arriesgar de más a sus reducidas y valiosas tropas.
El motor de la guerra de Ucrania, sin embargo, es totalmente emocional. La ONU ha reconocido oficialmente que las tropas de Rusia han violado y agredido sexualmente a mujeres de todas las edades e incluso a varones, contabilizándose 1,000 casos formales ante dicha instancia. Este tipo de violencia genera respuestas entre los familiares afectados y las propias víctimas, quienes reaccionan ante hechos de genocidio y la destrucción total de toda forma de tejido social en Ucrania. La desesperación produce reclutas decididos a todo.
Rusia, en tanto, sigue probando si la OTAN es capaz de movilizarse y continúa provocando incidentes tanto con drones como con actos de sabotaje que forman parte de la guerra híbrida. La aplican contra Rumanía, Moldavia (que ha sufrido muchos incidentes con drones), Polonia e incluso Alemania.
Si bien el Presidente Trump es lo más distante a tener una mente estratégica, los militares estadounidenses hacen lo suyo al margen del comandante supremo que tienen, y han reforzado los contingentes de EE. UU. en Alemania, Polonia y la región báltica, destinando incluso infantes de marina que se suponía debían actuar en el teatro del Pacífico.
Mientras tanto, han llegado municiones para los F-16 y los Mirage 2000 franceses: proyectiles, bombas y misiles aire-aire de todo tipo. Esto ha salido de los arsenales de Bélgica y España. En el caso de Bélgica, sumó tres nuevos F-16 operativos y listos para ser empleados totalmente, con lo que subsanan las pérdidas sufridas en el último trimestre de la guerra. Adicionalmente, se acondicionan otros cuatro y repuestos de todo tipo, a la espera de más ayuda prometida por Alemania, Francia e Inglaterra, entre los principales.
La Operación Vivaldi fue una jugada de distracción. Zelenski envió al frente a la agotada y heroica Brigada Azov, lo que estimuló la confianza de los rusos al pensar que no quedaba otra reserva lista. Azov hizo lo suyo y los atrajo, mientras los rusos buscaban borrarlos del mapa. Con ello, nadie notó cuando el III Cuerpo del Ejército de Ucrania se movilizó empleando todo tipo de recursos y blindados, tanto tanques Leopard 2A6 como Challenger, además de todo el arsenal disponible. Esta fuerza completa y fresca embolsó a los rusos, quienes no tuvieron mejor opción que rendirse o morir por Putin.
Putin, por su parte, ordenó que no se moviera ningún tanque en su gran ofensiva. La idea es que manadas de blindados estén disponibles para enfrentar a la OTAN si se atreve; están colocados en lo que llamaríamos el frente occidental de Rusia, es decir, apuntando a las fronteras de los miembros de la UE.
Incluso Ucrania se dio el lujo, a través de sus especialistas, de no aprobar el nuevo tanque de Rheinmetall, el Panther, más sofisticado que el Leopard 2A8. Informaron de sus puntos débiles a Alemania y prefirieron usar modelos más simples y resistentes, aunque se sabe que han llegado modelos 2A8 y han sido aprobados. El Panther ya tiene algunos pedidos, pero la calidad del producto tiene que sobrevivir a la prueba de la realidad del combate. Incluso España ya tiene algunos y se ha promocionado en las exhibiciones de comercialización militar.
El Panther volverá al frente repleto de sensores y los especialistas esperan mejores informes de los usuarios ucranianos, porque se busca obtener un producto funcional. Tiene demasiada computación que no es indispensable; el cañón automático y las ametralladoras sí lo son, pero lo esencial sigue siendo la defensa contra drones y ataques aéreos. Los diseñadores alemanes siguen suponiendo que habrá un choque de tanques para ganar el espacio europeo o ruso y diseñan modelos ideales para combates entre este tipo de vehículos. En cambio, en Ucrania es un juego de astucia, engaño y velocidad real para que los tanquistas sobrevivan y cumplan sus objetivos. De hecho, los combates entre blindados son tan escasos que resulta un acontecimiento cuando ocurre alguno.
Zelenski apura a los aliados para que entreguen ayuda antiaérea, punto en el que el esfuerzo de Rusia sigue siendo mortífero. Incluso están estrenando un dron cazador de drones que esperan comercializar pronto, sobre todo con sus socios europeos.
Un punto clave de esta guerra que molesta seriamente a Rusia es que las fábricas de armas, municiones y desarrollos científicos aplicados no están en suelo ucraniano, y atacar una planta en territorio europeo supone una apuesta demasiado grande. Quieren que los europeos acepten que son blancos legítimos, pero un ataque formal abriría el enfrentamiento directo que espera Putin.
Sin embargo, olvidamos cosas importantes: Estados Unidos ha gastado una gran cantidad de misiles de crucero, bombas inteligentes y munición de artillería contra Irán. Esto ha exigido, más que en la Segunda Guerra Mundial, un despliegue prolongado de sus portaaviones. Por ello, el Lincoln muestra fatiga y falta de mantenimiento. En realidad, casi todos están desplegados en aguas de Medio Oriente y algunos pocos relativamente cerca en mares europeos.
Entonces, Taiwán queda a su suerte, al igual que Japón. Esto fue lo que Xi Jinping intentó convencer a Trump: que permanezca al margen con Taiwán y Japón, a los que catalogó como rivales de China y EE. UU. desde la Segunda Guerra Mundial. Con los portaaviones ocupados en otros escenarios, se abre una ventana que China podría aprovechar.
Esto sitúa al mundo ante un conflicto más complejo de lo que se pueda imaginar, porque Taiwán, Japón e incluso la titubeante Corea del Sur están bien armadas y preparadas para hacer del Pacífico un infierno. China tiene dos portaaviones, pero ocurre lo mismo que en el caso de Rusia: ante un país sin aliados resulta muy poderosa y asimétrica, con claras ventajas; pero jugando contra las flotas de varios países, las cosas se complican para las fuerzas navales chinas, sus submarinos y sus dos portaaviones. Por ahora estos no tienen rival en esas aguas, salvo barcos adaptados que se han acondicionado para operar el F-35. Hay que estar atentos al Lejano Oriente, a un Pacífico donde Xi puede cambiar el mapa mundial.
Desde que llegó Trump, los aliados asiáticos emprendieron sus propios preparativos sin considerar la participación del Tío Sam; por eso este momento es tan delicado. Ni Ucrania espera nada de la administración de Washington, ni tampoco Japón o Corea del Sur, constantemente ofendidos por los desplantes de Trump; pero tomaron decisiones, compraron armas y pueden resistir más de lo esperado.
Por cierto, con Yago vi el despliegue de lanchas rápidas de Irán, las llamadas Azur, que en gran número forman un frente y atacan a un petrolero. Todo iba bien, pero en la proa de una de esas lanchas colocaron un cañón antiaéreo de 30 mm para tener poder de fuego, además de tubos lanzacohetes por todos lados. Lo curioso —casi como una bufonada— es que el operador comienza a disparar el arma, pierde el control y, con la continuidad del fuego, casi le vuela la cabeza a su capitán, que lo observaba de cerca. El arma incluso se vuelve contra la propia embarcación, a la que debió de dejar como queso Gruyère, llena de agujeros. Mientras tanto, el operador sale disparado de la lancha y finalmente el cañón se inclina y sigue disparando en automático contra el fondo del casco. El video no muestra el desenlace.
¿Qué ocurrió? Fue una adaptación apresurada y hechiza. Sin una buena base de apoyo, el arma quedó expuesta a disparar en ángulos muy poco convencionales (ideales contra drones, pero sobre un soporte insuficiente y mal hecho), por lo que terminó inoperativa y desprendida. Es decir, Irán juega una guerra de centavos contra marinas de millones. Causa risa porque parece una broma, pero al pensar en lo que significa —que una adaptación mal hecha termine aniquilando a su propia embarcación y tal vez generando bajas— la risa se congela y da pena.
En resumen, el mundo atraviesa por horas peligrosas, dependiendo de unos cuantos sujetos que imponen su voluntad y provocan guerras de conquista. Muchos militares se preguntarán a dónde van a parar con comandantes así. Como ejemplo, la Yihad ha logrado victorias en Malí al tomar Kidal y dominar todo el norte y centro, mientras que las tropas del Afrika Corps han tenido que abandonar Malí en plena huida. ¿La Yihad Islámica siendo capaz de romper a la élite rusa?
Pocos piensan que los países árabes buscan un colchón que dé tranquilidad a sus poblaciones, a sus rutas marítimas y a sus ciudades, librándose de los agentes extraños que han aparecido en África. Ya no hay europeos ni estadounidenses, pero hay intereses afectados. La Yihad está financiada, al parecer, por los Emiratos Árabes Unidos; y con dinero hay buenas armas, jefes competentes, recursos y campañas que permiten hacer tropezar a Rusia, que creyó que embolsarse África era como quitarle un dulce a un niño.
Ese es el problema: que piensen que todo es fácil y que China descubra que Taiwán no será, aun ante la ausencia de los estadounidenses, un país indefenso al que podrán asimilar en 15 días. El riesgo es que crean eso; los diálogos de alto nivel evidencian que los mitos de poder terminan adueñándose de ellos, o al menos eso ocurrió entre Trump y Xi Jinping.
Si ocurre, será un retroceso global de unos 25 años por los daños al comercio mundial y el riesgo para centros productivos de alto nivel, con costos altísimos incluso para un supuesto ganador. El mundo en guerra es frágil y no será mejor que el de hoy.
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