
Horacio Villaseñor Manzanedo
Se equivocaron porque para decidirlo, no tomaron en cuenta la opinión de los habitantes de los cuatro ayuntamientos de la zona metropolitana, o tal vez, el fin no era atender a Guadalajara. Construir obras que no sirven para solucionar los problemas públicos prioritarios es una tremenda brutalidad. Sabemos que no existe directivo gubernamental que no se equivoque, sin embargo, el derecho público fue diseñado para tratar de que no fallen con tanta frecuencia, pero fallan y fallan. Podemos entender que los corporativos públicos nunca saben cómo van a resultar sus acciones, pero si no consideran la posibilidad de equivocarse o fracasar, sus malogros serán mayores. Los directivos públicos deben considerar siempre que trabajan en una arena llena de incertidumbre, por lo que tener el cuidado y el esmero apropiado en cada decisión, es su obligación. Hablemos de qué debe hacerse para solucionar el grave problema de inmovilidad que tiene la Zona Metropolitana de Guadalajara, no de la ocurrente área metropolitana, conformada por diez municipios que no forman un solo centro de población ni tienen problema municipal común, pero que se ha puesto de moda hablar de ese Frankenstein. Primero, lo primero, la zona, hay que solucionar el territorio integrado por los cuatro municipios que sí tienen problemas comunes. El incrementalismo, al igual que entender la racionalidad limitada de la que nos habla el economista Herbert A. Simon, son disciplinas que pueden servir de guía para avanzar en la solución del tremendo problema que es la inmovilidad en Guadalajara, en un marco de alta incertidumbre producto de tanto directivo improvisado. Entonces, ¿qué lógica debe implementarse para solucionar el problema de inmovilidad en Guadalajara? Probablemente entender que además de dinero y una técnica adecuada se debe tener también capacidad para decidir lo mejor para la mayoría de las personas, no solo se debe administrar sino también construir con habilidad política, con habilidad estratégica, con bondad. ¿Cómo se decidió que la Línea 4 a Tlajomulco era la mejor opción para avanzar en la solución del problema de inmovilidad? Pongámonos los lentes analíticos del ingeniero Jorge Matute Remus, premio nacional de ingeniería y destacado tapatío, conocido entre otros muchos éxitos por haber movido un edificio, sin suspender actividades en él. Si el fin es que la gente se pueda mover eficazmente por toda la ciudad, fuera a donde fuera, el medio no son caminos, que te llevan de un lugar a otro solamente, lo que se necesita para lograr el fin, es entonces una red, un sistema ortogonal, diseñado, con lo que había, calles y camiones, y que por la ignorancia y la falta de capacidad de los gobiernos fue boicoteado por los transportistas, seguramente fue el mayor fracaso conocido de Don Jorge Matute. Si aceptamos que lo importante no son las “rayitas”, los derroteros, sino la red, el sistema es lo que resuelve, es la posibilidad de subirte a un camión, donde quieras, bajarte donde quieras y transbordar otro donde quieras para ir a donde lo desees. Lo importante son los puntos, los cuces, no las líneas, lo que resuelve son la gran cantidad de nodos de transporte y es ese el criterio que debemos rescatar de este modelo. Evidentemente, no checa con la decisión de la línea 4 a Tlajomulco que solo es una “rayita” que no aporta nada a la red metropolitana. Entonces, lo que necesitamos es una autoridad, con autoridad, y capacidad para hacer políticas integrales de transporte (en general) y para articular estacionamientos (seguramente en políticas concurrentes con los municipios) y con diseño y promoción de grandes intervenciones urbanas (particularmente para los nodos, “huellas metropolitanas” o “estaciones multifinalitarias”, y, para ello, gobiernos municipales inteligentes que puedan cumplir todos sus deberes solo con sus ingresos directos y redirigir las aportaciones estatales y federales a la construcción e integración de la Gran Red de Transporte Masivo para la Zona Metropolitana de Guadalajara, armando de forma incremental líneas de transporte dentro de la zona, donde es factible un sistema, no afuera, donde será solo un camino. Las personas tienen distintos intereses, valores particulares, pero el gobierno es una persona artificial, una organización diseñada y creada para hacer el bien general, el interés mayor, de allí que construir una Línea 4 a Tlajomulco, antes que una red de transporte público eficaz de la verdadera Zona Metropolitana de Guadalajara (Tonalá, Tlaquepaque, Zapopan y Guadalajara), además de que no aporta nada a la movilidad urbana sustentable, solo promueve el crecimiento expansivo y especulativo. Ni hablar.
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