Por Pablo Carranza*
Al fin, el congreso del país reducirá las jornadas de trabajo diarias de 8 a 7 horas, modificando la Ley Federal del Trabajo y por tanto será obligatorio para todo el país en empresas públicas y privadas.
Y no es que los diputados y senadores empiecen a tener una gran sensibilidad y empatía con la clase trabajadora (sin duda hay intereses electorales), pero también es algo que está pasando en países desarrollados y que han comprobado que reducir las horas de trabajo aumenta la productividad, aunque parezca paradójico.
Al saber este beneficio para los trabajadores me emociono y pienso que México ya está cambiando en las políticas laborales y sociales, pero luego veo con horror que algunos lideres sindicales están manejando esto como si fueran ellos los héroes, como si fuera su logro. Y es que, es verdad que hay algunos sindicatos que han peleado por esto desde hace años, pero a los sindicatos corruptos vendidos con los patrones y los gobiernos, les importa un rábano el bienestar de sus agremiados.
Lo peor todavía cuando con enorme descaro buscan engañar a sus agremiados de forma vil. Este es el caso de un sindicato de un OPD educativo que les quiere hacer creer a los empleados que ellos negociaron con el gobierno esa reducción de la jornada laboral, pero que a cambio no recibirán los recursos de un retroactivo que les adeudan desde hace un año.
Y entonces veo con desencanto que todavía hace falta mucho para que México cambie, porque mientras existan esos lideres que apuñalan a los trabajadores por la espalda, seguiremos explotados, robados y manipulados por unos cuantos.
Mientras tanto escucho a los trabajadores de esas escuelas hablar sobre esa hora menos. Algo es algo, me dice una madre soltera que trabaja en el aseo, porque debo hacer 7 horas aquí y luego irme a mi otro trabajo. Terrible realidad: Muchos mexicanos trabajan 60 o 70 horas a la semana porque los sueldos míseros no les alcanzan, porque la inflación es galopante y porque los representantes sindicales son unos farsantes.
*Periodista y psicólogo
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