
Por Manuel Gutiérrez.
El clasismo divisor, sin conocimiento, sin fundamentos ideológicos profundos, más aún sin comprender el contexto real de la vida actual, parecen ser el estigma que persigue a las figuras de la 4T que quedaron en evidencia ante el Gran Premio de México de F-1.
El ejemplo más importante lo dio Claudia Sheimbaum, que sigue aspirando a convencer que ella puede ser la mejor corcholata, aunque en realidad sólo quiere convencer a uno, el inquilino –no propietario, porque es de la Nación- de Palacio Nacional.
Su primera desafortunada intervención fue calca al modelo del Rey del Palacio, al denostar la Fórmula Uno, de la que dijo que no le interesaba, que era un evento muy fifí.
Unos días después, ante la avasalladora popularidad de Sergio Pérez, la candidata se dejó ver en el paddock y fue a saludar al piloto de Jalisco, que vive el gran momento de gloria.
La derrama de más de 10 mil millones de pesos en hotelería, servicios, transportes, consumos en el propio autódromo, así como en los eventos relacionados como el fan fest, y hasta una carrera pedestre para ser parte de lo previo de la Fórmula Uno, exposiciones, conferencias de prensa, eventos culturales y la agenda incluye acciones de beneficiencia en ocasiones.
Alguna alma no tan estúpida como se acostumbra le advirtió a la futura “presidente, presidente” la F-1, tiene un alcance global, con unos 700 millones de espectadores en el mundo, además es un ejercicio que fomenta el turismo por mejorar la golpeada y arrastrada imagen de inseguridad y falta de certeza que padece México y hay países que pagan una fortuna exagerada por tenerla.
Hoy los bares, restaurantes que arriesgaron a proyectar el Gran Premio, sumarán los resultados de la asistencia y del consumo. En lo deportivo el resultado será parte de la historia de la F 1, considerando que la presencia de Checo desata una apoteosis.
Claudia mostró poco entendimiento de la economía, que los deportes profesionales son detonantes de la diversión, pero también de diversas formas de consumo, generan cadenas de valor, ampliando la gama, a los servicios, cubriendo derechos de comunicación y el estado recibe el beneficio de los impuestos, una temporada genera empleos y mercado interno en el caso F-1 en todo el mundo.
LOS ASES DE JALISCO
Jalisco es el estado que engloba las principales figuras del deporte mundial en este momento, no pienso en equipos significativos como el Guadalajara, pero el Atlas y hasta las universidades tienen sus seguidores, primero los Leones y luego los Tecos. Jalisco es el líder nacional y el principal vertiente de nuevos valores caso de los triunfos en Olimpiadas Infantiles y Juveniles nacionales.
Caso principal, el boxeador “Canelo” Alvárez, convertido en un rey Midas y ganador de muchos títulos mundiales en diversas categorías, con un astuto programa de su éxitos. El Canelo por la cadena de televisión alemana que contrato la señal de sus peleas, recibió 800 millones de dólares. Sume bolsas millonarias de cada pelea mundial y comprenderá porque es tan respetado en Las Vegas.
Checo Pérez, aunque en un deporte que era elitista en México, porque no era tan conocido pese proceres como los Hermanos Ricardo y Pedro Rodríguez, Moíses Solana, Adrián Fernández, Guillermo Rojas, y organizadores como los Hermanos Abed, Alfonso Toledano, Fernando Plata, y rallistas internacionales como Benito Guerra, tuvieron una legión seguidores más informados, leales, cuando la transmisión por televisión abierta, de F-1 llegaba a estar en peligro por ser de menos espectadores que otros eventos en México, se salvó con gente como Villenueve, o Senna o Prost…
Incluso aún ahora los pilotos regionales se esfuerzan a precios bajísimos por llevar afición a las tribunas, con alto índice de profesionalismo. Nascar México, la SuperCopa, y Notiauto, por mencionar algunos, incluso llenan escenarios de 30 mil espectadores, pero su promoción regala muchos boletos repartidos entre patrocinadores, medios.
Checo, cuya fortuna debe andar ya en 130 millones de dólares, invirrtiendo en negocios mexicanos, bajo la renovación de su contrato y los fuertes ingresos publicitarios para Latinoamérica, con mayor riesgo y esfuerzo tiene una fortuna pero no comparable al éxito descomunal del Canelo.
El llevar casi 400 mil espectadores a los precios de la F-1 significan que ya es un ídolo popular no de una ferviente minoría que era la que impulsaba a Héctor Alonso Rebaque, Josele Garza, o como ahora también al Pato Ward en Indy, Daniel Suárez, en Nascar, como a Adrián en su tiempo.
Su show run en la Minerva evidenció la certeza del gobierno de Jalisco de aprovechar para la causa turística sobre la carga del Gran Premio, la promoción del estado con una concurrencia multitudinaria en evento gratuito. Checo está ya en nivel leyenda por sus resultados deportivos, sin comparar a otras épocas de grandes volantes mexicanos.
Otro marginado por las decisiones del técnico nacional es Javier Hernández, de Jalisco que también ha tenido una exitosa carrera con jugosas recompensas en su paso por el futbol inglés, el español, y ahora en el de los Estados Unidos.
Su éxito está en la formación de su padre Javier “Chícharo” Hernández, y de su abuelo Tomás Balcázar, que lo hizo llevar una exitosa formación académica, era de los pocos futbolistas que antes de debutar con los rojiblancos hablaba inglés, tenía formación profesional, el éxito deportivo se asentó sobre una preparación cultural sólida, un núcleo familiar fuerte sólo tenía que meter goles y lo hizo.
Su marginación lo hace un fantasma presente que si no hay resultados será uno de los cargos de la afición a Martino el Galáctico le está ganando sin jugar.
Otro esforzado talento en un país sin nieve, Donovan Carrillo, que acaba de deslumbrar por sus virtudes de danza-patinaje artístico, su personalidad impactante y su contagioso optimismo, en los Estados Unidos, un deportista internacional triunfando en escenarios a los que no ha llegado un mexicano antes en su deporte.
El deporte profesional y llevado a niveles de competencia mundial, son de cifras elevadas, de inversiones cuantiosas, al margen del talento y la oportunidad. Donovan se ha sostenido y la logrado en ocasiones tener la atención del mundo.
La lista que puede ser más amplia. Los aspiracionistas que quisieron ser alguien triunfaron en deportes a nivel en que brillar es materia de muchos factores.
Pero esta parte queda claro que no la comprenden en la 4T los pobres resultados del recortado apoyo a atletas internacionales, a federaciones deportivas, a eventos nacionales y participación internacional han caído en la 4T a niveles de miserables aportaciones en tanto los casos de corrupción gravitan severamente sobre Ana Guevara, que perdió en la categoría de funcionaria, la aura deportiva y de grandeza.
Por condenar las aspiraciones de superación, de grandeza, de realizarse para gloria de México y personal. Por el clasismo, así como hay quién quiere ver equipos de futbol “neoliberales” y usa etiquetas para determinar factores que no existen en el seno del deporte profesional, que tiene un factor de simplicidad enorme: Puede, o no puede, gana o pierde.
La NFL en su regreso a México, con Arizona y San Francisco, que pueden dar un gran partido.
Los que saben de lo cuesta un boleto en los Estados Unidos, saben que lo bueno a nivel mundial, tiene un alto costo. Esos van a llenar el Azteca, los que tienen hijos jugando futbol americano en universidades públicas o privadas, que saben de este deporte y sus dotes extraordinarias de formación y de carácter, aún a costa de lesiones.
De otra manera, como 60 mil mexicanos van a Qatar a seguir una selección que no promete nada, porque quieren vivir la remota posibilidad de que llegue el quinto partido, y se gane, por más decepcionantes que sean los prólogos.
¿Por la lucha de clases, por la desigualdad? No. Por el placer, por compartir la emoción, por ser parte de la historia, representa el turismo, el viaje de la vida, el esfuerzo de vaya ahora y pague después.
Porque viven algo que los marca en el deporte. Ciertamente hubo intromisiones en la F-1 de aficionados mal educados que invadieron la privacidad de los boxes, lo que no les pasa en Asia, en Europa, o en otras latitudes como Italia con tifosis han vivido años de F-1, aquí apenas la estamos descubriendo como deporte de mayorías.
Pero es preferible la identificación con los paladines del deporte y con éxito, que conformarse con la mediocridad.
Eso NO lo entiende Claudia Sheimbaum: La grandeza, la aspiración, el realizar sueños. Lo que no tiene que ver con si eres Fifí, das el esfuerzo, tiempo y dinero, como miles que lo intentan y no alcanzan a llegar, porque viven para su sueño, pero su camino es lo que vale y los mejora.
Es triste ver la mentalidad del gobierno de la 4T enemiga de lograr el mejor potencial del mexicano. En lo cultural, la 4T ha regateado reconocimiento o lo omite a los científicos o creadores culturales que no se han doblegado a compartir los delirios del Rey del Palacio. Triunfar no va con el estilo de la 4T.
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