
Mariana Navarro
Según un relato de siglos pasados, cuenta la conseja popular que un tabernero , para evitarse lidiar directamente con parroquianos necios a la hora de la cuenta, apelaba a una oculta pero potente y opulenta voz que se encargaba de hacer entrar en razón al remiso.
En cierta ocasión, uno de los clientes, exasperado por “la voz que no lo dejaba en paz”, retó al gritón a dar la cara. Cuando éste apareció, resultó ser algo muy diferente.
DE LA HISTORIA
Pero bien, vayamos a la historia del “enano del tapanco” quien dicho sea de paso se llamaba Juan , lo cual no es de extrañar ni tiene nada de raro, pues el nombre de Juan, es de los más populares , y si hay alguien que lo dude allí están “Juan Charrasqueado”, “Juan del Diablo”, “Juan Camaney” y éste, “Juan del Tapanco”, y es él de quien hoy les cuento …
La historia nace en una casa desafinada, es decir, de mala nota, cuando algún cliente ya pasado de copas, se negaba a pagar la cuenta, era entonces que el dueño del lugar gritaba a todo pulmón el nombre de Juan, y de inmediato se asomaba de un tapanco una cabeza cuyas proporciones hacían imaginar a un hombre de gran estatura, inserta en unos hombros que parecían anunciar una recia musculatura, al mismo tiempo que el propietario de esa voz de trueno, lanzaba al renuente la amenaza terrible de “o pagas o bajo”, tras lo cual de esta manera el parroquiano pagaba de inmediato , para evitar que no bajara del tapanco aquel hombrón y le propinara una golpiza de señor cura y padre nuestro.
Digamos pues que aquel hombre, cuyo trono era el tapanco, era el “bravucón”
Para aquellos que no tienen ni idea de lo que es un tapanco, he de decir que un tapanco es una especie de toldo, generalmente de tiras de madera o de lámina, que se usaba en las casas de antes, esas de siglos pasados , colocado en la pared a menor altura que la azotea, para dar sombra y para guardar también algunos utensilios .
Pero bueno , volviendo al susodicho , a este hombre casi todos le tenían miedo , se le daba el andar predicando a grito a cuello lo poderoso que era , decía tener como una ventana a la cultura de aquel sitio , de aquella época y lugar y desde aquel tapanco gritaba a voces su desmedida fuerza …
Pero como todas las imposturas de este mundo, he aquí que esta también llegó el día que quedó al descubierto.
Resulta que en cierta ocasión , un parroquiano, lejos de acobardarse con el consabido “o pagas o bajo” lanzado desde el tapanco, contestó con un “no, y si no bajas yo subo” y uniendo la acción a las palabras, trepó con agilidad hasta el tapanco, y cuál no sería su sorpresa (y la de todos), que el dueño de la voz, lejos de tratarse de un gigantón, era un enano que agitaba los brazos y las piernas sostenido en vilo y exhibido por su osado descubridor.
Y fue así que este villano acosador quedó al descubierto .
Usted es posible que conozca a algunos de estos “enanos” en su vida, los va reconocer con facilidad , si le digo que los enanos del tapanco, (y conste que el termino enano no se usa como peyorativo ) son los seres que simulan o se atribuyen cualidades que no tienen para sacar un provecho, generalmente económico, y abundan en todos los terrenos de la vida, créame cuando le digo que suelen llegar como amigos , luego socios, y a veces, solo aveces, les gusta camuflarse como buenos hijos de DIOS.
¡Ah!, se me olvidaba. Déspotas como son con los que están abajo, se muestran más que dispuestos a servir de alfombra a cualquiera que tenga más poder que ellos.
CONCLUYENDO
La enseñanza que nos deja este relato del “enano del tapanco” es que no puedes fingir todo el tiempo, y no puedes jugar con la vida de los demás, pues un enano del tapanco siempre es aquel aprovechado de mujeres , de niños , de inocentes , y en la vida, como en la Biblia aparece, a todo Goliat, le llega su David; como en el caso del “enano del tapanco” que carecía de tamaño y de tamaños y presumía de tener ambos, cosa que le resultará bien por un tiempo, pero que a la postre le valdrá ser puesto en evidencia y en el peor de los ridículos. Digo, cómo para qué fingir …
Hay que recordar , que lo que somos ante DIOS, eso somos , nada más. Por cierto,
¿A cuántos enanos del tapanco conoce usted?.
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