
Por Manuel Gutiérrez
Lamentable, penoso y extremo ha sido la comprobación de Ucrania que la aplicación de cámaras de tortura para los niños y jóvenes de Ucrania, en sesiones plenas de sevicia, en que los han convertido también en víctimas de ataques sexuales por parte de los captores, los invasores rusos de su país en un grave caso, que tendrá que pasar a las salas de la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad o quedarán impunes.
Diez cámaras de tortura fueron encontradas en Jerson, así como testigos liberados que requirieron tratamiento de apoyo psicológico por el fuerte trauma mental. Lavar sangre y residuos humanos, pasar hambre y frío, golpes y ataques psicológicos son como para quebrar a un recio combatiente, no digamos a un menor.
Las privaciones, hambre, sed, falta de sueño, que lo mismo propinaban en celdas para adultos se aplicaron a menores de edad, según lo constató la ONG Global Rights Compliance, con sede en la Haya, Holanda y que recabó las pruebas necesarias.
Menores de 14 y 16 años declararon que eran torturados mientras se les obliga a cantar canciones infantiles rusas.
El uso de objeto contundentes como bates, cachiporras, y cadenas era constante así como la idea romque los cautivos ya habían sido abandonados por su padres. Snihurivka, Jerson fue el escenarios de estos dantescos episodios, encontrándose restos humanos de menores asesinados y torturados, así como indicios que la violación que explica otra de las motivaciones de la guerra que tienen los ucranianos, que han visto en el asesinato, secuestro, tortura, una modus operandi de los rusos militares, en diversas regiones de Ucrania, caso de Izum con diez cámaras de tortura y de Bocha, con 400 cadáveres con manos atadas y un tiro por la espalda.
Las sedes policiales fueron convertidas en centros de tortura, parte de una estrategia rusa que ha denunciada en el informe de la ONU por Pramila Patten, especialista en asuntos de violencia sexual de la ONU.
En realidad, el rostro de salvajismo y brutalidad que caracterizo al ejército rojo en la segunda guerra mundial, volvió a ser el rostro de la operación especial ordenada por Putin, como sistema de sembrar terror, causando traumas mentales muy severos en los supervivientes de ese holocausto en que la falta de honor, de humanidad llegaron a extremos de sadismo como aplicación militar.
Rusia también deportó en forma obligatoria a 12 mil menores ucranianos, algo que Moscú niega pero las pruebas son abrumadoras. Muchos de esos menores serán convertidos en asesinos psicópatas al servicio del nuevo Zar. Muchos de esos miles de deportados serán preparados como los Jenizaros, del imperio turco, que capturaba menores europeos para ser convertidos en máquinas de guerra, contra los pueblos cristianos y alcanzaron fama por su crueldad y ciega obediencia al Imperio Turco.
Igual Putin podrá convertirlos en robots humanos para tareas de destrucción, una vez que los someta a un acondicionamiento Pavloviano de reflejos, de fijaciones psicológicas, de consignas ideológicas inasimilables en otra función que no sea la destrucción.
Alberto Rojas, de El Mundo, publicado por Milenio, dio a conocer este triste y penoso asunto, el 19 de diciembre, publico Milenio. Cada ciudad liberada tiene un recuento de horrores en que los invasores se han excedido en cometer asesinatos en un grado que supera la consideración de humanidad.
Este ha sido uno de los motivos reales, profundos en que Ucrania ofendida sostiene su lucha. Para los rusos los menores son sospechosos de ser parte de la resistencia y bajo ese pretexto los detienen y en muchos casos desaparecen.
EL EFECTO DE LOS MONSTRUOS.
Si existe la justicia humana, está será una gran prueba de la capacidad de la humanidad para castigar al mal, y de alguna manera hacer que las leyes se apliquen en contra de los invasores criminales y en los defensores contaminados de odio que excedan los parámetros universales que marca la humanidad.
La oscuridad, el mal, lo peor de los demonios que tiene en ser humano, han encontrado su paraíso vacacional en la guerra, los excesos son lo normal, aunque de ninguna manera puede considerarse anormal que un guerrero adopte este bajo y subhumano código ético de comportamiento.
Ni las armas causan tanto daño, como estos casos de tortura, que calan hasta lo profundo del alma humana. La respuesta de los ofendidos se convierte en una determinación feroz y también desata la crueldad, es parte de la intoxicación mental de la guerra.
La civilización fue suplida por la barbarie. La barbarie es algo que llega al grado infernal descendiendo a niveles infrahumanos. Por ello es comprensible que muchos civiles y militares de Ucrania quieran luchar hasta la muerte como la forma de que los valores de la civilización finalmente prevalezcan y apliquen si pueden, la justicia o apelen a sus instancias internacionales.
Podría parecer que los rusos, son los portadores del mal. Es una nación que ha dotado de genios musicales, literarios, filosóficos, y económicos y científicos al mundo. Pero todo pueblo tiene sus genios y a la par sus monstruos, esos monstruos acercan la perfección del mal, por lo que se deben detener al gran costo, de la gente que vive para el Bien y buscan el futuro para sus generaciones venideras, si es que logran tener precisamente el futuro.
Un pueblo lo es, con esos factores: La elevación y la abyección. Ciertamente los espíritus generosos rectamente los deberán de combatir sin tregua, pero la guerra propicia que se desfondela ética y los valores, por fines de conquista y conduzcan al descenso a los infiernos.
México no ha estado exento de los genios y los monstruos, de enormes conflagraciones generadas en sus causas equivocadas, aún originadas en luchas sociales, como nuestras guerras civiles o la revolución, aunque actualmente los rusos son sobresalientes en la abyección, no lo son todos.
Ni Putin, ni los verdugos son toda Rusia que se resiste y es acarreada a una pesadilla imperialista que también causa grandes ejemplos de valor ético entre los perseguidos por la verdad o por la paz, muchos los llaman “disidentes” por lo que la acusar a un pueblo completo es un error. Rusia conserva a la par que un supra-nacionalismo, una profunda religiosidad y un grado de conciencia interior que hizo palpable Fedor Dostoyevsky, en motivo de sus obras o un gran Boris Pasternak.
La idea de redención de Tolstoi, no cabría sin grandes pecados que redimir. Pero no por ello debe normalizarse el mal, aceptarlo como parte de una cultura, al contrario. La misma cultura lo expone, lo purga, lo condena, de otra manera convivir con eso, es intoxicar toda la sociedad
Sin esa invasión, no hubieran ocurrido estos hechos y esa decisión fue de Putin, que ha sido nuevamente llamado a detener la guerra por el Papa Francisco, quién condeno en estos últimos días del año 22, la invasión rusa y reiteró sus llamados a la paz.
Moralmente, es un golpe mundial a la justificación belicista de Moscú, que tiene que separar la cizaña del trigo, no absorverlos o justificarlos como parte de su estado, como los ucranianos cuando busquen hacer justicia.
La justicia es pues indispensable, humana y tal vez no reponga las cosas al estado anterior, pero racionaliza el castigo necesario al actuar en favor del mal, evitando otros excesos muy propios de la venganza, costumbre primitiva y radical que ahonda en un abismo interminable, por eso la civilización creo el derecho penal.
Ucrania no ha hecho del genocidio, de la tortura de menos, un programa de acción y menos en contra de los civiles, esperemos que conserve sus límites y no descienda a nivel de los verdugos.
¿Estará consciente Putin de hasta dónde abrió el infierno en aras de la conquista? Eso arrastra a los suyos y a sus adversarios a caer hasta el círculo más profundo. La consciencia no va con el poder, solo el objetivo codiciado, más poder…aunque sea efímero.
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