Claro que para que haya candidato a gobernador de Jalisco en Morena primero debe haber candidato presidencial. Cualquier otro proyecto distinto será considerado como ambicioso vulgar. Pues en Jalisco vaya anotando usted que José María Martínez Martínez, quien es un eficaz instrumento para no reñir con el gobernador Enrique Alfaro se destapa y se descarta -implícitamente- para alcanzar la candidatura.
Hoy Mural publica una entrevista en la que Chema Martínez Martínez se pinta como otro Ricardo Monreal en Morena: dice que quiere “reconciliar” y eso es precisamente lo que no quiere el líder del proyecto, Andrés Manuel López Obrador.
Pudiera entonces decirse que Chema Martínez Martínez el negociador -eso no necesariamente es malo- cree que las diferencias políticas son malas. No, quienes ofendieron al pueblo, quienes lo saquearon, no pueden ahora estar en armonía -según veo en la 4T- con sus otrora explotadores, porque en Morena la mayoría llegó para defender al pueblo y para nada a las cúpulas que un día sí y otro también enfrentan al proyecto obradorista.
Mural expone hoy: “En entrevista para Mural, el legislador dijo que pretende encabezar el Poder Ejecutivo de Jalisco para impulsar (sic) un gobierno humanista y conciliar (sic) a las fuerzas políticas (sic) y a los distintos (sic) sectores de la sociedad, que hoy se encuentran en franca confrontación”.
Hay que leer mucho y ver más, hacia lo que es la 4T y Chema Martínez pero con ojos de la población. Parece que el diputado local de Morena que dice que quiere ser candidato de este partido a gobernador, no ha hecho la tarea.
Y ya va siendo hora de que empecemos a analizar quiénes podrían estar en las boletas electorales 2024 por Morena.
No tardaremos si Dios lo permite.

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