Por Violeta Moreno Haro
Hay reconocimientos que distinguen una trayectoria y otros que permiten recordar cuánto puede transformar una persona a las instituciones por las que ha transitado. El Galardón Éxito MX a lo Académico, entregado recientemente al maestro José Trinidad Padilla López, pertenece a los segundos.
En Jalisco, hablar de educación superior y cultura implica necesariamente hablar de la Universidad de Guadalajara, una institución que durante décadas ha logrado trascender las aulas para convertirse en uno de los principales motores del desarrollo intelectual, científico y cultural del estado.
José Trinidad Padilla López ha sido uno de los protagonistas de ese proceso.
Rector general de la Universidad de Guadalajara entre 2001 y 2007, su administración se distinguió por fortalecer la Red Universitaria, impulsar la innovación educativa, mejorar la calidad académica y consolidar derechos laborales y sociales dentro de la institución.
Pero su trayectoria no comenzó ni terminó en la rectoría.
En 1987 fue director ejecutivo de la primera Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuando difícilmente podía dimensionarse que aquel proyecto terminaría convirtiéndose en uno de los encuentros literarios más importantes del mundo, donde los autores no solamente conviven con los especialistas de la industria editorial, sino también con el público que los lee.
Actualmente preside la FIL, una responsabilidad especialmente significativa ante la proximidad de su cuadragésima edición y la tarea de dar continuidad a una de las mayores aportaciones culturales de Jalisco al mundo literario internacional, impulsada originalmente por el licenciado Raúl Padilla López.
También dirige la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola, preside la Fundación Universidad de Guadalajara y coordina la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar.
Su trabajo ha trascendido las fronteras nacionales. Las universidades Kyung Hee, de Corea del Sur, y Soka, de Japón, le otorgaron doctorados honoris causa por sus contribuciones a la educación y la cultura.
A esto se suma su paso por el Congreso de la Unión, donde presidió la Comisión de Educación, demostrando que la experiencia académica también puede trasladarse a la construcción de políticas públicas.
Sin embargo, lo verdaderamente importante de estas trayectorias no debería medirse únicamente por los cargos acumulados, sino por las instituciones que permanecen y las oportunidades que generan para las siguientes generaciones.
Toda esta infraestructura cultural que ha construido la Universidad de Guadalajara, y en cuyo desarrollo ha participado el maestro José Trinidad Padilla López, representa también un legado cultural y moral. Porque la cultura modifica nuestro imaginario colectivo, fortalece el sentido de pertenencia y contribuye a formar una sociedad más consciente de su propia historia.
Pero además, genera riqueza. Las industrias culturales y el turismo cultural representan oportunidades de desarrollo económico para Jalisco. Basta recordar que la FIL pasada, recibió más de 953 mil visitantes en 2025 y que la Oficina de Visitantes y Convenciones estimó una derrama económica cercana a los 1,200 millones de pesos para aquella edición.
Porque una universidad no se fortalece solamente construyendo edificios, sino acercando el conocimiento a quienes antes tenían dificultades para acceder a él, como lo ha hecho la Red Universitaria. Y una política cultural también debe medirse por su capacidad de formar ciudadanos críticos y sociedades más libres.
En tiempos donde frecuentemente confundimos el reconocimiento público con la popularidad, vale la pena distinguir entre quienes ocupan espacios y quienes contribuyen a consolidarlos. El maestro Trino pertenece a los segundos.
El galardón otorgado al maestro José Trinidad Padilla López reconoce precisamente una trayectoria vinculada con esa construcción institucional.
Porque los cargos son temporales, pero las instituciones que se fortalecen y la cultura que se transmite pueden permanecer durante generaciones.
A 101 años de la refundación de la Universidad de Guadalajara, su nombre se suma al de grandes universitarias y universitarios que han contribuido a construir una institución cuya trascendencia va mucho más allá de sus aulas. Un legado que continúa de la mano de las nuevas generaciones, que también están construyendo su propio camino hacia la trascendencia.
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