
Por Manuel Gutiérrez
Los análisis objetivos, fundados en datos, con testimonios presenciales, y coincidentes en forma plural en los contenidos con lo mejor de la prensa mundial, son de efectos devastadores para el país de referencia. En este caso el New York Times ha publicado varios trabajos que hacen ver que la invasión rusa a Ucrania ha resultado catastrófica para los agresores.
Uno de los mejores reportajes fue “Putin´s War: The Inside Story of a Catastrophe” por Anton Troianovski, anterior jefe de oficina en Moscu del Washington Post, y desde hace nueve años pluma al servicio del New York Times.
La invasión la arruinó Putin, que ha sufrido variables adversas que el reportaje enumera y detalla y de las cuales índice en 8 puntos débiles principales que han coincidido con los materiales que publicamos en a Fondo Jalisco.
La primera de ellas es que los planes secretos de batalla de Rusia no han sido tales, pese a las discrepancias de mandos y al ocultamiento entre las personalidades involucradas del primer círculo que se enteran por las noticias mundiales a lo que se fragua atrás del muro de su oficina.
Las filtraciones de Rusia por adversidad política, intereses personales, incluso por espionaje han sido un severo dolor de cabeza para el Kremlin.
El NYT confirma lo que muchas de las informaciones que hemos publicado en a Fondo Jalisco son sólidas. La primera de ellas es la insuficiencia de preparación, pertrechos, alimentos y han visto parecer de cada pelotón 2 tercios de sus compañeros, la mayoría de las ocasiones en forma inútil.
Los comunicados de los combatientes del frente no han podido sellar el contenido dramático de miseria, hambre, abandono y sensación de haber sido sacrificados como simples peones.
Minutos antes de la guerra, a muchos “soldados” del ejercito del Zar Putin les dicen “cómo funcionan los rifles” o les dan fotocopias de cómo funcionan las armas. Vamos si pudieran les pasarían tutoriales de you tube, esto es absurdo en una potencia militar.
Los planos de Ucrania, por error burocrático son desfasados y no tienen datos recientes por ejemplo mapas de 1960. Y qué decir de la asistencia médica: tardía, insensible y dada a remedios extremos de mutilar a los heridos, como solución inmediata.
En Vietnam, el tiempo de asistencia a un herido de guerra aliado era de una hora con traslado en helicóptero. Ucrania tiene también pletóricos hospitales de campaña, y los esfuerzos por asistir a los heridos llegan a extremos sobrehumanos, pero los soldados confían en sus asistencias médicas.
El “secreto parcial” de la operación especial impidió que personal de primer círculo que debía apoyar las acciones de la invasión no se enteraran lo que causó desfases, complicaciones y obstrucciones: Anton Vaino, jefe de personal, o Alexei Gromov, jefe de los medios de información de Putin, no supieron nada.
El manejo de medios es de censura y semejante a la era de la URSS con la represión próxima si se usa un vocabulario inadecuado: Invasión, para ejemplo no puede ser empleada. Muchos periodistas han sido enviados a prisión.
Tal parece en materia de improvisación y protagonismo que ha dejado a los rusos soldados con visible desamparo, pero los jefes están dispuestos a sacrificar 300 mil o más víctimas en la invasión. Las vidas no cuentan para el nuevo imperio zarista por que se ratificó el dato de la conferencia del director de inteligencia de Rusia con el jefe de la CIA, William J. Burns.
Los rusos han pagado caro el uso de celulares en el frente, pero se resisten a despegarse de su último contacto con sus familiares. Las llamadas interceptadas portan datos anímicos perturbadores, como el hecho de “Nos preparan para ser carne de cañón” y otras como “Cuando comenzó el bombardeo, el primero en huir fue el comandante”.
Las fracturas del ejército zarista son enormes. Incluso se han vuelto unos contra otros, y los rusos militares resienten en hecho de ser comandados por Eugeny Prigozhyn, anterior cocinero proveedor de los banquetes de Putin, y hoy fanático de políticas de limpieza étnica y desnazificación como le llaman a la represión de prisioneros.
En plena batalla muchos disparos son dirigidos por los propios rusos en contra sus “propios” puestos de control, para sacudirse la tutela extraña a sus fuerzas militares. La presencia de los chechenos hace intolerable la conducción de la guerra usando a los rusos o de los Wagner.
Otro caso es que no tuvieron drones propios, tuvieron que comprarlos a Irán y apenas van a intentar los suyos. Construyen armas aparatosas, pero no son efectivos en las cadenas de producción.
Extraños manejos. Cuando Putin comenzó puso en televisión- una especie de mañanera-a todos los magnates rusos para comprometerlos con la suerte de la invasión. Algunos más mediáticos aprovecharon para lanzar desafíos gratos a Putin, como Andrey Melnichenko, un millonario que amenazó a Occidente, pese a las sanciones, y que estas no harían que se volvieran contra Putin. La exposición hizo que más adelante los millonarios fueran ubicados y recibieran sanciones que los privaron de muchos bienes en Europa, cuentas y propiedades.
La guerra se ha manejado con torpeza porque fue concebida – después de consultar al NYT-como operación política, de limpieza étnica, -Putin acusa a Zelensky de ser un judío que extiende las posturas nazis, preguntando que clase de judío es- pero el mundo y más Israel, ha establecido con claridad quién es el agresor, y quién en invadido, y porque hay que ponerle límites a esta expansión política-territorial.
Realmente la invasión no fue pensada como guerra, porque nunca creyeron que Ucrania iba a resistirse como lo ha hecho, ni que Occidente se uniera en apoyarla materialmente, buscando los Estados Unidos evitar la guerra directa con Rusia, juego de Biden.
Ucrania intento matar al hoy comandante supremo General Valery Guerasimov, operación que Estados Unidos intentó detener, afirma el NYT, pero el Ucrania ya había sido lanzado en esa operación, Estados Unidos temía que la muerte de Guerasimov, escalara la guerra, hasta llegar a el Ucrania se mueve muy rápido y cuando la negativa llegó, el intento ya se había ejecutado, aunque sin suerte. Piden más fácil perdón, que permiso.
Por eso hoy está Guerasimov al frente, la guerra no está en manos de Estados Unidos o Inglaterra, sino en el mando de Ucrania, que aprovecha todo lo que puede. De otra manera, escuchan a los ingleses, a los estadounidenses, a los polacos, a los alemanes, etc. aceptan todo lo que les dan, pero ellos toman sus decisiones y por eso su gente acepta el llamado de las armas no es cómodo pelear con jefes extraños.
Ucrania pide ayuda, pero maneja su guerra, a sus intereses dado que ellos ponen las ciudades destruidas y los muertos, pese a los castigos aumentados de bombardeos con misiles contra sus ciudades que siguen viviendo una pesadilla civil.
Militarmente no se han detenido, y en Donbas, y a lo largo del río Dnieper, se ha dado una guerra anfibia, en botes Ucrania hostiga a los rusos que se atrincheraron al otro lado del río y con operaciones de comando, las noches son una pesadilla.
Ucrania, le queda una quinta parte de su propio territorio por conquistar. Están por llegar los nuevos tanques Challenger ingleses y artillería y cohetes de procedencia británica, pero ya saben cómo usarlos los defensores.
El pueblo alemán por su parte informó la TV de España, exigió a su gobierno darles tanques Tiger a los ucranianos, a la voz de YA. Lo consideran como un bajo esfuerzo, si lo comparan con tener la guerra en su territorio. Los Tiger ya van en camino, en un giro que hizo ver tímido al actual ministro alemán en su apoyo.
La intención de Zelensky es de tener dos antimisiles en el aire, por cada cohete de ataque ruso, o dron y siguen mejorando su defensa en tanto Rusia quema todo lo que tiene y las sanciones le han costado 44 mil millones de euros, así como la baja de ingreso en gas y petróleo.
Las defensas rusas se han reconcentrado más, por ello los choques se han vuelto más violentos en un frente variable de más de 1000 kilómetros, que se endurece por sitios precisos de combate en que se juegan el dominio territorial, el Sur y el Este tendrán en breve un nuevo ganador que dará un golpe de mano muy fuerte, en la suerte de la guerra, que seguirá en este año una vez que Crimea, ya no se ve tan lejana.
Guerasimov, puede NO ser el héroe de guerra que Rusia necesita, sobre todo por tantas torpezas, que castigan en rendimiento ruso en el frente, recibe una cadena de sucesos desafortunados, una logística desastrosa, fallas de calidad, que arruinan grandes armas, así no puede haber un general de campo exitoso.
En la gran guerra, el apoyo enorme de Estados Unidos en préstamo y arriendo, otorgó la llave de la victoria, ahora su industria es la conprometida pero es muy “rusa” en calidad total.
La negligencia, la desorganización, y la falta de planeación, han marcado en la postración rusa; eso no lo puede corregir desde el frente Valery: Es una falla de sistema, que se expone y que no había sido visto, porque enfrentaron a rivales débiles como Siria en un día de campo, hoy viven una guerra de verdad, en el frente con todo lo eso significa.
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