
Por Manuel Gutiérrez.
Nacido en Liguria, Italia, o Génova, el navegante y explorador Cristobal Colón, ha sido señalado como los grandes conquistadores españoles, a recibir en un intento de revisionismo histórico una condena de la izquierda, que pide se considere traficante de esclavos, en tanto que nos quiere regresar al mundo de antes del descubrimiento. Pero Colón puede ser honrado en Tel Aviv.
Simón Wisenthal, convertido en erudito historiador, – fue cazador de nazis- detalla una historia en la sombra que forma parte de la hazaña mundial del descubrimiento en 1492. Esta obra la presenta en su libro “Operación Nuevo Mundo” que pronto llegará al cine. La idea de la descendencia judía de Colón, incluso la consideración de su obra de exploración es interpretada como la de un nuevo Moisés, en un nuevo éxodo, es su hipótesis.
Conjuntamente con el Monasterio de la Rábida, y los reyes católicos, que sufragaron en su mayor parte la hazaña, existe el elemento de la aportación de recursos de los judíos, que creyeron en las quimeras, y que aceptaron el riesgo del peligro del misterio, a cambio de un riesgo más real, social y jurídico, sometidos por el decreto real de la expulsión de España, de los judíos así como por el señalamiento de la Iglesia Católica sobre varios decretos de la jerarquía de esos tiempos.
Ellos observaron que el viaje podría ser un nuevo comienzo. No faltaron los exaltados que lo interpretaron como la búsqueda de la fundación de Nueva Jerusalén. De hecho el verdadero motor de los judíos era el amor a la libertad. Ese elemento era substancial al nuevo mundo y la vela de la esperanza, como los consideran los fondos culturales sefarditas.
Para los judíos, incluso citando al historiador Cecil Roth, la creación del nuevo mundo es un producto del “marranismo”. Esto no es insulto, es la forma cultural en que conoció la sobrevivencia del judaísmo en un ambiente de hostilidad, significa que muchos judíos adoptaron la conversión a cristianos nuevos. Algunos se perdieron para el judaísmo en esos lances, pero otros conservaron la fe mosaica y buscaron la conservación de la idea religiosa original.
Por tanto con sigilo se embarcaron, y como tripulantes o viajeros se sumaron a la aventura. Las tres carabelas mantuvieron bajo cubierta a sus secretos invitados. Sin ellos, Colón no complementa el personal necesario para la expedición. Las tres carabelas por esa razón explica Wisenthal, partieron a la media noche no era una hora propicia para la marinería, era más una fuga.
Algunos llegan a señalar que los Pinzón eran parte de laoperación. Lo cierto es que tolerancia del almirante Colón, supo amalgamar que en los tres barcos, todos eran de los mismos. Los ritos católicos que se observaron durante el viaje, los sufrimientos, la incertidumbre y el miedo, fueron para todos. Desde el 2 de agosto al 12 de octubre se hizo el gran viaje.
Colón fue un cristiano de buena reputación, según el historiador Mariano Cuevas. La Providencia volvió a jugar una partida decisiva con sus dados. El tratamiento al almirante por parte de Weisenthal es de “genio”. Ningún historiador hebreo ha buscado demeritar la figura del almirante Cristobal y menos cuando sale a la luz, esta operación nuevo mundo.
Simón además añadió una obra que contiene los comunicados de la época: “Cartas que anunciaron el descubrimiento de Indias”. El reconocimiento judío abre un serio boquete a los detractores del advenimiento de la civilización occidental que finalmente se constituyó en el fin de la utopía, pero en algo lograron los judíos medrar positivamente en la nueva tierra, adaptarse y ser parte de la historia. La conquista, la colonia, fueron parte real de su aportación , y que hayan estado en el descubrimiento es muy probable lo que sustenta Weisenthal.
Mariano Cuevas, con su Historia de la Nación Mexicana, a Joseph Schlarmann, con su México Tierra de Volcanes y a maestros de inobjetable liberalismo, seguidores de “México a través de los siglos” que podría incurrir atrevimientos contra España, pero en general, la narrativa concluye reconociendo la labor de civilización, el respeto por los naturales, y la protección real que obtuvieron, reiterada por Carlos Alvear Acevedo y Carlos Pereyra.
Un historiador notable en México, minucioso en sus datos, es Carlos Pereyra, un genio que escribió “México Falsificado”, para denunciar la dictadura de Plutarco Elías Calles, pero que dedica el grueso de su obra a las expediciones navales, a las incursiones que llevaron a la empresas de conquista y en general a delinear el nuevo mundo, una autoridad en el asunto.
Describe las exploraciones de Portugal por costas de Africa, y su desprendimiento que dio lugar al tratado de Tordecillas, para que el Papa les adjudicara Brasil.
Pereyra detalla parte de toda la historia basada en el archivo de indias, en documentos de la casa de contratación de Sevilla, con un registro español preciso de lo que se embarcaba De hecho las travesías, eran de un bancofinanciero, casino, taller artesanal, flotante, incluso podríamos decir que eran una sede religiosa y la suma de la tecnología de la época naval.
Llevaban documentación de valores, notarial, para herencias, o situaciones de propiedad, actos de comercio, animales,mercancías a entregar al atracar en tierra. Y llevaban la carga evangelizadora con los misales, biblias, frailes y ejercían los ritos ante el miedo de lo emprendido, llegar a dónde no había llegado una civilización, en forma consciente.
Una burocracia maniática, y puntillosa registrada hasta el último maravedí y en su caso, hasta la última onza de galletas marinas para sobrevivir en viaje. Todo era inventariado así lo describe Pereyra, así como las rutas.
Viajar de Europa a Veracruz, o de Filipinas a Acapulco, podían consumir mínimo, tres meses de navegación, y en otro viaje extremo, un año, pero era variable. Dice Wisenthalque la probabilidad de éxito era de 99% de probabilidades adversas.
La llegada del barco era la prosperidad de muchos, su desaparición, incluso el simple regreso por cancelación del viaje, suponía grandes mermas.
En una cuenta tan organizada, en una causa tan vigilada de la Iglesia, si se narra que Colón, llevo seres humanos a presentar a los reyes católicos. Isabel, pendiente en su santificación optó por mandarlos evangelizar, bautizar e instituir como ciudadanos de España. De hecho en gran escala eso fue lo que hizo.
La encomienda se mantuvo a raya por mediación de iglesia para evitar el abuso y explotación de los naturales claro que existió el abuso pero no legalizado. Esto rebotó en Africapor desgracia con la esclavitud.
La figura de Bartolomé de las Casas, sus denuncias que muchos historiadores consideran desequilibradas llevaron a la promulgación de leyes protectoras del indígena. De hecho la mayor pérdida de vidas fue de los que se enfermaron o murieron en el asedio de Tenochtitlán, y en escaramuzas o batallas menores, que no menos incruentas, pero no bajo unprograma de exterminio.
De hecho el respeto a la autoridad indígena, bajo la figura del vasallaje, integró a los pueblos a la nueva realidad de Nueva España, respetando los cacicazgos tradicionales. Los que aman la estadística mortal, tendrán también que observar: La natalidad, que en la época colonial, ascendió y recuperó con creces. De hecho surge el mestizaje como una nueva forma, ya que la mujer indígena comprendió que una forma de asegurarse un lugar en la nueva sociedad, era mediante la relación con el español, de ahí viene nuestra mezcla
. Los negros establecieron así su raíz en México, al ser substitutos de los naturales en duras faenas y también se mezclaron, principalmente con el indígena, para determinar al “zambo” ultima casta, pero real, que dio entre otros a Vicente Guerrero a gran honor. La fortaleza y costumbres de los africanos se sumaron al crisol del mestizaje también, tema que preocupa incluso a la Cuba actual recuerde “El salto del Gato” en que todavía se sigue buscando el “avance” social cuando se trata de cruzarse con raza blanca.
Jaime Torres Bodet, con histórico discurso de inauguración del Museo de Antropología de México, en la línea de la raza cósmica, de su maestro José Vasconcelos, en el más puro nacionalismo que exalta la tradición indígena, el aporte hispano, el destino universal, el mestizaje, y que el México actual es definitivamente resultado de nuestro transcurrir histórico, hasta llegar al México de hoy.
Es algo hasta cierto punto fácil de simplificar, pero la 4T opta por caminos complicados en su afán de obtener lo que ya se hizo: Las peticiones distractoras de perdón reiterado, ante su intervención, como una reivindicación irritante.
Colón, al revisar su biografía con Mariano Cuevas, resulta un católico aceptable, un hombre de valor, con diversas capacidades humanas y técnicas no todas desarrolladas al máximo, pero no como tratante de indias, o traficante de esclavos. Los hubo, pero vistos como escoria en el mundo del siglo XVII.
Vamos, los historiadores anglosajones, bajo el prisma del protestantismo, nunca probaron, registraron, tales cargos al navegante italiano, al que le robaron por el cartógrafoAmérico Vespucio, hasta el nombre del nuevo mundo. Magallanes dio la vuelta al mundo y ningún país lleva su nombre, solo su paso estrecho.
Si existe una “leyenda negra” estudiada por el historiador británico Phillip Powell, sobre España, sobre sus tercios en europa, sobre sus hazañas de navegación y sobre todo de su dominio marino, que mantuvo a raya de la religión ycombate del pirata. Cuando se pretende deformar la historia para que sea racista, mutilada, de la propia identidad se fracasa. Por ello los pueblos hispanos, España los judíos, y el mundo en general, consideran que Colón es un prócer. Quitarán sus estatuas, pero no la verdad.
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