
Por Manuel Gutiérrez
Segunda parte
En México esta imagen del Don Juan se traspuso a Pedro Arméndariz, “Esteban” por ejemplo en “La Malquerida” con Dolores del Rio y una Acacia, de una juvenil ColumbaDominguez, en ella mujer rebelde, encuentra el dilema el hombre caporal, el amo del Soto (la Hacienda) por debatirse en un amor culposo entre la hijastra y la fuerte exigencia de amor de su madre Raimunda, que sólo reclama lo que le pertenece.
Esteban busca la expiación muriendo en manos de sus enemigos en el caso de la hacienda, y rompiendo así con el dilema. No es nítidamente el enfoque de Don Juan, sino una variable lógica y audaz para 1949 ser joya inmortal de la pantalla entre caballos, charros, pistolas y costumbres.
Juan Charrasqueado, y diversos Juanes filmográficos, tienen el mismo sino, caballeros errantes, jugadores de albur o de gallo o de apuestas de caballos, enamoradores compulsivos del pueblo que visitan, pese a su fama resultan atractivos.
Siempre en huida, siempre cambiando de horizonte, evadiendo una responsabilidad, en estos casos el Don Juanismo se acaba cuando florece un amor verdadero, intenso, que crece entre las rocas del orgullo, del macho, del conquistador, del que quiere hacer ver “inferior” a la mujer que “gana” posición al elegir al más atrevido hombre bueno eso era antes.
Ahora hay que aceptar un papel preponderante de la mujer que solo su aceptación y sujeción permiten que cuaje la aspiración de Don Juan. Finalmente, aún mujeres preparadasy ricas, siguen siendo víctimas del corazón, sin lógica y en ocasiones en desastre. La anticoncepción planeada antes determinante, no salvo a muchas de su débil corazón.
Esto se ha evaporado en la independencia femenina, en su capacidad de ahora ellas prácticar el “don Juanismo” antes propio de los varones.
Ahora para ellas es más fácil jugar el juego de la conquista y volver. No se trata de ganar o perder, sino de mantenerse jugando y la mujer conoce más que el varón su potencial de tener muchas variables, en tiempo, modo y número, pero no se aplica en el concepto literario que exista una versión de Doña Juana, femenina, pero de que las hay las hay, una femme fatale, capaz de jugar con todo.
Mauricio Garcés, refinado, elegante y gracioso es un benévolo Don Juan nacional. En contradicción a su vida privada, muy cerrada al círculo materno, en la pantalla proyectaba el anhelo se los sesentas y setentas de lo que un Don Juan tenía que ser. Trajes impecables, éxito económico, un sirviente oportuno (David Reynoso o Luis Manuel Pelayo) y celestino, un depa de ensueño y mujeres, mujeres y mujeres que llevaban a la peor clasificación sus películas, hoy de horario matinal y hasta para niños.
Solamente en una de ellas “Juan 67” luego de montar un exitoso trato de blancas con disfraz de maestras de idiomas, renuncia a sus maestras amigas y eventuales amantes para entregarse a una única dama, con la que se casa, para descubrir que ella lo ha engañado, lo usa para apropiarse de su dinero, y en el dolor del rompimiento vuelva a poner a funcionar el negocio….pero con la esposa que lo decepcionó y que le rompió el mito de Don Juan.
Un Don Juan que no teme a la muerte pues sabiamente dice: “La muerte es mujer”
Este prototipo no engaña tanto para lograr sus objetivos, solamente comparte el glamour, la aventura, el placer mutuo. El que si se actuó la serie de su vida y como tal, es Charlie Sheen, en que joven millonario prematuramente retirado vive en una mansión en Malibu, perpetuamente ebrio y siempre buscando una nueva compañera de cama en su colección interminable, pero con la sensación del vacío.
“Dos hombres y Medio”, reflejó en Sheen un personaje que no actuaba, sino que vivía como actuaba. Enfermo de alguna perturbación sexual, y tristemente abandono el campo de una parranda interminable.
Este tipo, el Don Juan no muere, siempre regresa y hay varios en cada generación.
Reth Butler de lo que el Viento se Llevó, vive una lucha interminable por conquistar a una Scartlett O Hara, y en tanto curiosamente se refugia en burdeles, en que mujeres no tan convencionales, son capaces de entenderlo, platicar yeventualmente darle su favor en una grata convivencia.
Porque es curioso, en las mujeres a la conquista se da también el hecho de que su experiencia las hace más humanas según sus ambiciones, temperamento y valores personales.
Este es un juego sin final, mientras exista la humanidad, siempre habrá un balcón que escalar y una danza o baile que hacer, y una canción o un texto romántico que recitar y una penumbra cómplice que buscar. Ensayo, error y volver a aprender, pero si lees adecuadamente temas relativos, probablemente madures sin salir tan raspado en el proceso.
Por eso es necesario que los jóvenes, lean la literatura. En las novelas vienen los enfoques sociales, humanos, y amatorios que rigen los tiempos, que determinan los objetivos. Jean Austin, es un buen ejemplo de la vida victoriana, en que salir con una divorciada exponían al descredito social como en “La edad de la Inocencia” una joya de la moralidad del siglo XIX con Daniel Day Lewis y Michele Pfeiffer, o en la versión fílmica de Austen en “Orgullo y Prejuicio” en que se narra la elaborada diplomacia que puede resultar en el compromiso matrimonial, el honor empeñado, y el descredito social todo en un pelo de rana de distancia.
Ciertamente para la vida no hay cursos, y no bastan los consejos del celular, es por ello recomendable encontrar las recetas en las tragedias literarias, que se siguen consumiendoo de argumentos inmortales de la moral victoriana.
Muy morales, pero fue una moral que admitía la fuerte y silenciosa presencia del elemento homosexual en su sociedad pero lo reprimió con la ley. La vida de Oscar Wilde, y su ruina son un concepto, un caso de donjuanismo distorsionado pero hoy es promovido como panacea por encima de toda moral.
En el estilo británico el Don Juan se logra mediante el engaño para seducir a jóvenes honorables. En consideración de posición social o riqueza, porque el uso de campesinas o empleadas domésticas no cuenta. También esta Johnny Deep con su Juan de Marco, una versión de un galán irresistible para las mujeres.
El último proyecto de Don Juan que puedo referir es de Javier Hernández, el futbolista. Rico, deportista y famoso, reúne las condiciones para ser Don Juan.
Una damita de alta sociedad tapatía ya fue la primera víctima, la reportera madrileña el segunda, ahora apunta la mira más alta a las estrellas de la farándula, que lleva a Paris, en viaje relámpago pero creo que este proyecto de Don Juan va a naufragar, ante la exigencia de su propia dinastía y de un escala de valores, que no son las este tipo. De hecho el escándalo terminó, la madures y la familia, aunque lejana impuso sus normas.
En tanto, se vale jugar y saca provecho…como lo haríamos todos los varones que leemos esto, si estuviéramos en su caso cuando no hay terceros perjudicados.
Y si sumamos un Aston, Rolex o una Harley, hay más Don Juan? Sí. En el caso de los apasionados de los motores todo gira en torno a la velocidad y de misma, la relación.. Y si la mujer se interpone se va, y el auto se queda.
Todos aceptan que el auto puede aportar más mujeres por litro, considerando el modelo, un amigo fue a interesarse por un Mazda Miata Convertible, cuando se lo enseño a su mujer, fue devuelto urgente a la agencia.
Se veía como….”Don Juan” dijo ella. Y él dice “cuando lo conduje por Patria….No hubo mujer que no volteara” el juego no termina nunca
Ciertamente me enseño un piloto, él si un verdadero Don Juan, una interesante teoría con tu permiso, piloto Guillermo Domínguez: “En un mes, tu habla a cien mujeres. La mesera, la empleada, la compañera, la jefa, la vecina, de las cien, diez aceptarán salir, de las cuales 5 se mostrarán interesadas en poner en práctica…el yoga. Y ya en ese terreno a lo mejor queda una, pero no falla y vuelta a empezar.
Pero dejar los carros nunca. No hay Don Juan a pata, pero en México creo que si, en bicicleta y hasta en patín del diablopero con motor. Don Juan es un tema de la psicología de la humanidad, pero también de Capa y Espada en la literatura.
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