Ellos fueron cortados con la misma tijera. Se dijeron empresarios y nada les importa, ni el dinero ajeno, ni la inseguridad que ya tiene hasta el gorro a la difícil -y nada dejada- sociedad tapatía.
Ayer al gobernador Enrique Alfaro y al presidente municipal -no se ría por favor, eso se eligió- de Guadalajara Pablo Lemus se les murió en el túnel vehicular -todos se les inundan ante lloviznitas- de la colonia Puerta del Valle una pareja: un adulto mayor -de 80 años- que viajaba en su Mercedes Benz y conducía su enfermera de 59 años. El caso es que ambos murieron ahogados.
El reportero Isaack de Loza de la Universidad de Guadalajara dice hoy en su perfil de X: “En lo que va del temporal, 6 personas han muerto en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Ajá: en la que venden como la segunda más importante del país. La mala planeación de ciudad es así de grave. El interés mobiliario siempre va a importar más que la vida. Y es bien triste”.
Y es que los negocios no se llevan -y nunca se han llevado- con el poder público. Pero Enrique Alfaro y Pablo Lemus estaban como hambreados.
Muertos de Covid, muertos a golpes por la policía, protestas impedidas, glorietas cambiadas de nombre y luego “lavadas” por este gobierno para no dejar rastros de la inconfomidad popular, etcétera.
Hoy hubo hasta ahogados en túneles, obras viales que no pueden ni cerrar ni limpiar para que no se inunden o no se muera ahogada la gente. Y ellos riendo.
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