
Por Manuel Gutiérrez
Agustín Laje, sigue causando admiración en un mundo dominado por las izquierdas, por la ideología de género, porque es la voz que clama en el desierto de la indiferencia y su sólida formación se refleja en excelentes trabajos que parecen ser conferencias en que solamente hace falta su voz, con fluidez, con amenidad va desentrañando conceptos y provocando reflexiones.
Con una estructuración rigurosa, aportando datos, cruzando referencias, Laje es constructivo de una opinión diferente, pero consciente. Es la voz del pensamiento latinoamericano de la derecha, pero no la clásica, ignorante, y tal vez dada al prejuicio, sino a la versión moderna, analítica, documentada en que el punto de vista es sustentado en la palabra de grandes pensadores en una perfecta selección de citas, que va manejando hasta convertir al lector en un creyente pero no a ciegas, sino capaz de vislumbrar verdades en las posiciones que asume y de romper con tendencias impuestas por las corrientes dominantes actuales.
Sea por medio de los medios grandes, de la propaganda oficial, de los dictados políticamente correctos de cómo deben pensar las mayorías, los movimientos revolucionarios por medio de la ideología de género, a la Gramsci, plantean un desafío a las instituciones que se supone deben proteger y convencer de los valores en que se plantaron para existir.
Una de ellas es la familia, los géneros naturales, el derecho natural, la educación libre, la libertad religiosa, el respeto a la tradición, pero no de manera inmóvil, sino actual.
Es un maestro de la dialéctica, porque toma en ocasiones el conocimiento bajo la metodología marxista, pero la destruye mediante síntesis luminosas que desnudan mentiras monumentales y que son argumentadas como parte de las creencias actuales. El subjetivismo es el motor de toda la ideología de género como concepción de la preferencia, de suponer que uno es lo que no es, pero así lo reconocen las instituciones oficiales en escala mundial, como parte de la imposición.
En La Batalla Cultural, comienza con una exquisita definición de lo que es cultura, para ingresar luego a las coyunturas de la reconformación que plantea el mundo moderno, en sus fundamentos políticos, sociales y constitucionales, como resultados de la transformación del mundo tanto en la comunicación como en la post diferenciación moderna, termino relevante para entender a Agustín y que incluye la sociedad económica, los satisfactores para convertirlos en parte de la cultura, dándoles significación.
La producción en serie, la originada en Henry Ford, es desglosada en su relación con la cultura, con el pensamiento agregado a los procesos económicos. Rescata el talento de Max Weber, Joseph Schumpeter, e incluso de Keynes, para advertirnos como del modelo en serie pasamos a ser consumidores hedonistas, en un culto del bienestar que ha generado la prosperidad y la revolución mediática en que el internet y lo digital fundieron economía y cultura.
Laje, en el hilo de la historia y de la economía, desembarca exitoso en las principales estructuras de la comunicación moderna, para hacernos ver la batalla cultural, que se presenta en las versiones modernas aplicadas a la vida social, pero sustentando a la derecha.
Como convertimos un objeto en condición de status, de significación, como una mercancía y sus reglas comerciales marketing, hacen un proceso de que el producto piense anticipadamente por ti y te invista de su aura de éxito, poder, salud, sexo, riqueza, en fin, una presunción que destaca como finalidad significante de la vida moderna.
La marca importa más que el objeto y su función primaria. Un concepto moderno de un capitalismo que sepultó sus valores esenciales de trabajo, ideas de protestantes que anclaron el capitalismo como parte de su credo, trabajo intenso, ahorro, disciplina, austeridad; para sugerir el mundo moderno, el crédito, el placer inmediato, sin importar el endeudamiento.
Crees merecerlo todo, sin disponerte a trabajar lo necesario para obtenerlo, lo que rompe muchas mentes y destruye vidas al fracaso.
Laje no se detiene en plantear un panorama sombrío, pretende que las fuerzas de reserva, del conservadurismo, lo sean en un contexto de restauración de valores perdidos, adapta el criterio de los generadores del pensamiento a plantearlos como instrumentos de defensa no de un orden establecido sino en la búsqueda de que civilización occidental, lo que queda de cristiana, de Hispanoamericana, sean expresada con fuerza, con tenacidad y vuelva a enfrentar a contracorriente un mundo perverso que gira a la izquierda, enfermizamente.
Para ello propone manejar la cultura, las posturas reales de lo que es derecha e izquierda, lo que puede significar bien, o vida a la derecha, frente a destrucción y mentira igualitaria o falsamente liberadora de lo significa izquierda, maligna en todo sentido aún escatológico.
De ahí plantea el reto de que la nueva derecha sea intelectual, conocedora de la economía y de la historia, no antepone las ideas religiosas como sello, las emplea como parte básica de la congruencia del mensaje total, los asuntos éticos terminaron siendo desbordados por las realidades de una sociedad vacía de ideas creativas.
La nueva derecha debe ser de pensadores que integren coherencia, diferencia y confronten con sus textos las falsedades de la revolución mundial, sin desestimar lo religioso, pero sin preferencia en los enunciados de ese tipo, porque la sociedad se tornó con el triunfo mundial de la revolución francesa, racional, escéptica, y liberal, en nuevas generaciones, importante la envuelve en conceptos técnicos y científicos o ideológicos y espera Agustín, que se descubra la trascendencia al ver el origen de las instituciones y sus efectos en el derecho natural y en lo divino, como fin de todas las cosas y estructuras.
Laje con nuevo enfoque, en la manera de pensar de los que pretenden ser oposición en los países regenteados por el socialismo-populismo, a dar la batalla de nuevo en posturas de educación, de salud, de libertad económica, de combate a las adicciones, de integración moral, que combata la corrupción, sea material o espiritual; derivada de la molicie o la supeditación a la sexualidad, al lujo, incluso al paganismo, a la indiferencia relativista de la moralidad actual, en que todo deja de ser materia reprobable.
Formar un frente amplio de todas las instituciones como la familia, la Iglesia, la sociedad, la iniciativa privada, la juventud de conformidad con sus conceptos, expresados con cultura, con argumentos, pero con el mismo mensaje de valor, hoy neoliberales, católicos, democrátas, se unen en la búsqueda de sobrevivir y de cambiar el rumbo que tiene México al abismo en la idea del Frente Amplio con Xochitl.
Laje deja el individualismo y enfoca los pecados sociales. No se enfrasca en bizantinismos, busca las deformaciones colectivas que marcan tendencia, para enfrentar la embestida mediática. La Batalla Cultural, signo de pragmatismo, de tener las herramientas científicas, culturales apropiadas para el debate, y como consecuencia se restablecerá la religiosidad como decisión personal y conversión.
Muchos pensadores valiosos de Occidente, como Benson, Hayek, Bergson, Pascal, Bell, Touraine, Harvey, un gran desfile, filósofos de todas partes, de todas las eras, son citados y recordados al nuevo combate como parte del arsenal de los pensadores rebeldes. Max Weber, pensadores democráticos, teóricos del estado, de la democracia y sus poderes separados, se convierten en la fuente del acotamiento de las dictaduras.
Convierte a economistas en lanzas, a historiadores y filósofos en el nuevo escudo de una derecha en tiempos pasados, cuando la lucha contra el aborto y el feminismo extremo, del Libro Negro de la Izquierda, con su paso por la ideología de género, y su final en el marxismo, actualizó que los grupos pro vida no incurrieran en costumbres inoperantes en sus debates y manifestaciones.
Exigir esa solides de pensamiento disminuye el riesgo de crear un populismo de derecha. Si ustedes se preguntan por Argentina, España o en el caso directo de muchos países sudamericanos y centroamericanos, ha sido que Laje ha sido escuchado por eso Harper y Collins lo publican a nivel mundial.
El economista Milei, en Argentina y de Margarita Bullrich, opciones de derecha, Milei, con más fuerza y Margarita como liberal derechista, representan un replanteamiento de línea dura contra el aborto sobre vidas nuevas. Pero aceptan políticas públicas adecuadas de salud, de prevención y de educación sexual en serio, para que no se cometan errores mayúsculos en un paquete económico distante de ser otro tipo de populismo. La esperanza empieza con Laje.
Es decir, se toman los problemas modernos y se solucionan desde el ángulo de la derecha, es decir, no se rompe con valores tradicionales o se declinan posiciones Pro-vida, se maneja todo de tal manera que la vida moderna no sea la negación de las ideas conservadoras, por lo que estás no son permisivas, sino inteligentes, sostienen sus ventajas de verdad y proporcionan una visión contra la aniquilación.
Milei ha logrado con posturas de economista de liberalismo redireccionar el populismo de Argentina a la derecha, pero sus planes económicos son serios. Detrás de la vida nueva de los partidos, de candidatos de la “derecha” opuestos a sistemas autoritarios extremos, están los principios de propiedad privada, derechos patrimoniales, seguridad jurídica y humana real, y de equidad social sobre principios que no excluyen la doctrina social de la Iglesia, originada en León XIII y otros pontífices sucesores; pero su sustento va con pensadores económicos frescos y modernos sea Milton Friedman, o el austriaco premio nobel, Friedrich Hayek, y economistas actuales como el español Daniel La Calle.
Entonces realizan un ejercicio de comunicación completo y exitoso. Entonces, si son positivos para ser empleados, pero deben tener la solides de un pensamiento histórico-politico-social, como parte esa fundamentación.
No quiero dejar la impresión que Laje pretende laicizar el pensamiento de la derecha, exclusivamente. Quiere que tenga consistencia, fuerza, y se fundamente en conocimientos, sin que lo religioso, pierda por ello ese contenido, es decir que los nuevos integrantes del tercer orden de la comunicación, es decir los periodistas, los líderes sociales, los dirigentes políticos actuales, conserven la separación de estado e iglesia, pero sean capaces de ser propositivos.
El primer orden lo forman los pensadores reconocidos universalmente, en el segundo los maestros universitarios e investigadores que descubren nuevos supuestos, y en tercer orden los que simplemente divulgamos
El uso de metáforas coloquiales, será en algunos casos, y en cada medio, hay que adaptar el mensaje que no muta sus contenidos. Eso es lo pretende Laje y donde lo han escuchado la clase media revive y pesa, comienza a tomar la iniciativa en nuevos gobiernos alejados de las polarizaciones populistas. Un caso mexicano, Xochitl tal vez no sea conversa de Laje, pero si habrá escuchado al nuevo pensador universal, que inspira el retorno de una derecha diferente con el regreso al poder de la clase media.
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